Buscar este blog

sábado, 19 de mayo de 2018

Emociones y Neuroplasticidad, por Vivina Perla Salvetti


Hola amigos.
Esta publicación comparte algunas de las imágenes y vídeos de la Exposición "Neuroplasticidad, Evolución y Paleoantropología" ofrecida para los alumnos de MAP, de la Escuela de Kinesiología dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuenos Aires,













A continuación, comparto algunos vídeos de conceptos ofrecidos durante la clase:









Para finalizar, nos despedimos con esta magnífica conjetura de Ramón y Cajal, contrastada favorablemente mediante evidencia observable muchas décadas después:



Hasta la próxima amigos!!!

domingo, 6 de mayo de 2018

El CONICET entrevista a la antropóloga Hebe Vessuri


                                   La antropóloga Hebe Vessuri, imágenes de archivo
Hola amigos.
Hace unos años, mientras buscaba en Internet material para una ponencia sobre el papel de las universidades en la difusión del conocimiento, me topé por primera vez con los textos de Vessuri, escritos mientras colaboraba con las Universidades de Venezuela.
Sus reflexiones giran en torno a diferentes academias de CyT latinoamericanas, insertas  en un mundo donde las representaciones sobre el carácter universal de la Ciencia, presionan económicamente, al tiempo que ignoran  las diferencias históricas y borran de un plumazo las particularidades culturales que identifican nuestros pueblos.   
Luego de dar un vistazo a sus textos y como suele suceder, no conseguí integrarlos en el material acotado, finalmente enviado y expuesto. Sin embargo, recuerdo la sensación que experimenté en ese momento respecto de inquietudes compartidas por los antropólogos latinoamericanos a la hora de pensar las particularidades de la Patria Grande.
En esta oportunidad, comparto con ustedes una entrevista que le realizara el Conicet en mayo del año pasado, con motivo del Premio John D. Bernal, otorgado por la Society for Social Studies of Science por sus contribuciones fundamentales al campo de la CyT.
La recordamos porque recientemente, el gobierno argentino, consecuente con políticas públicas de ajuste y reconocido desprecio  por todo lo vinculado con las Ciencias Sociales, ha decidido despedirla del Conicet dejándola literalmente en la calle y sin trabajo a sus 76 años.




30/05/2017 - CONICET- NOTICIAS INSTITUCIONALES

Hebe Vessuri,
la primera investigadora de Latinoamérica que recibe el Premio John Bernal

              (Hebe Vessuri, científica del CONICET galardonada. Foto: gentileza investigadora.)


La Dra. Hebe Vessuri, antropóloga investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), ha sido distinguida con el Premio John D. Bernal de la Society for Social Studies of Science (4S), que se otorga anualmente a un académico que haya hecho una contribución fundamental en el campo de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad (CTS). Cabe destacar que es la primera vez que este premio se otorga a un investigador que no pertenezca a Europa o a los Estados Unidos.
Personalidad fundamental para el desarrollo de los estudios sobre la ciencia en América Latina, referente para varias generaciones que se interesaron por estos temas y se formaron bajo su influencia y consejos, Vessuri es autora y editora de 31 libros, y cientos de artículos, capítulos de libros e informes gubernamentales, escritos en inglés, español, francés y portugués.
Mediante su investigación, demostró cómo los estudios etnográficos de las ciencias pueden brindar elementos tanto para la teoría social como para la política. Su concepción de los estilos nacionales de ciencia, ciencia periférica y del papel cultural de la ciencia en los países menos desarrollados ha sido particularmente influyente el Sur Global, ayudando a dar visibilidad a los estudios CTS en los países “no hegemónicos”. 
-¿Por qué decidió ser científica?
 -No fue una decisión sino una evolución a partir de inquietudes permanentes relacionadas con un sentimiento muy básico de curiosidad y deseo de entender el mundo, que siempre me llevó a explorar temas particulares. Así, me acuerdo que cuando entré a la Facultad de Filosofía y Letras en la UBA en 1962, ya en el curso introductorio de literatura con Ana Maria Barrenechea decidí que iba a hacer mi tesis de licenciatura sobre Los nombres de Cristo de Fray Luis de León. Sin embargo, me fui enseguida de Argentina a estudiar a Inglaterra así que nunca hice esa tesis, pero la inquietud de investigar ya estaba allí. Además, me había acostumbrado a estudiar sola para preparar los exámenes de cuarto y quinto año del bachillerato que rendí libre porque me impacientaba estar en la escuela secundaria. Claro que mi mamá, preocupada cuando dejé la escuela, me exigió que fuera a trabajar (mientras estudiaba en mi casa). Así que estudié y trabajé desde los 16 años. Y a los 19 me fui a Inglaterra.
– ¿Cómo comenzó la investigación sobre su tema de estudio?
 A los 18 años comencé a estudiar la carrera de Letras en la UBA e hice una inscripción simultánea en Antropología aunque no llegué a terminar el primer año de esa carrera allí; muy pronto me fui a Inglaterra e ingresé en Oxford en Antropología donde mi tutor fue el gran Edward Evans-Pritchard. Allá estudié Antropología Social e hice mi tesis de maestría con Rodney Needham sobre los Bororo del Mato Grosso-Brasil, y la tesis de doctorado sobre el campesinado sin tierra en la zona de riego del Río Dulce, en Santiago del Estero, Argentina, bajo la supervisión de David Maybury-Lewis y Ramond Carr. De Inglaterra en 1966 pasé a Canadá donde hice docencia en universidades canadienses mientras estudiaba para mi doctorado en Inglaterra con una beca del Canada Council.
Regresé a Argentina en 1971 y fui a trabajar a la Universidad Nacional de Tucumán, desarrollando una línea de investigación referida a la organización familiar y laboral entre los obreros rurales de los ingenios azucareros en esa provincia.
En 1976 me trasladé a Venezuela acompañando en el exilio a mi esposo que también era antropólogo e investigador del INTA, y por azar caí en un área de trabajo sobre política y transferencia de tecnología en el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la Universidad Central de Venezuela donde también estaba, entre otros argentinos, el Dr Manuel Sadosky. Comencé trabajando sobre formas de organización tecnológica en la agricultura venezolana, el sistema de roza y quema, la reforma agraria, la explotación agrícola familiar. Un par de años más tarde ya estaba trabajando en firme en los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, en un compromiso formal con la institución de desarrollar un programa de posgrado en ese campo y el programa de investigación correspondiente. De esa forma, el CENDES tuvo el primer programa de estudios CTS en América Latina, con colegas venezolanos que acaban de regresar del SPRU (Science Policy Research Unit) en la Universidad de Sussex. Llevé profesores  visitantes de Inglaterrra, Francia, Canadá, Colombia y Brasil para que nos asesoraran, y logré firmar un Convenio inter-institucional CENDES-CONICIT por diez años para desarrollar el área de Ciencia y Tecnología en esa institución.
Fue un período enormemente creativo en un medio local abierto y ávido de cambios. Recuerdo que mi primera investigación en esa área fue el estudio de la institucionalización de la Catálisis en Venezuela, que parecía muy relevante para un país petrolero. A ese estudio siguieron muchos otras investigaciones, en la que fui tratando de incorporar a estudiantes que serían los futuros investigadores CTS de Venezuela.
-¿Cuál es la dimensión social de la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia, y actualmente?
 -La ciencia en Argentina ha resurgido en el siglo XXI después de varias décadas de destrucción y éxodo de buena parte de su potencial humano de relevo, lo que resultó en tremendos huecos y non sequiturs que todavía se observan en la institucionalidad científica en el presente y que marcan un paisaje de modernidad y sofisticación coexistiendo con abismos profundos de atraso o carencia. Celebro el resurgimiento y los logros alcanzados, especialmente en la recuperación de la actividad científica como compromiso de vida, con dedicaciones exclusivas y crecimiento de nuevas generaciones de científicos a través de los varios planes públicos de formación y perfeccionamiento, la reconstrucción de la misión de investigación como parte consustancial de la vida universitaria, aunque falta mucho por consolidar y desarrollar. La Argentina ha venido haciendo esfuerzos para una retomada rápida de desarrollos que en décadas pasadas se han venido dando en otros países de la región que siguieron avanzando cuando Argentina quedó rezagada. No debería perderse el impulso porque sin el respaldo público y privado adecuados se corre el riesgo de perder los logros rápidamente y en un mundo globalizado la circulación de competencias nos haría perder talentos valiosos que el país pudiera aprovechar mejor. Ha habido fuertes avances en el acercamiento de la ciencia a la sociedad, sin embargo es necesario trabajar en múltiples frentes con programas claros y de mediana y larga duración que no se interrumpan por procesos o resultados electorales.
La expansión y aceleración de la interconectividad global tiene implicaciones socioeconómicas e ideacionales significativas que reconfiguran el sistema internacional. El mundo ha entrado en una era nueva y la institución científica también ha cambiado. No es la misma que a mediados del siglo XX, se hace y funciona en una realidad muy diferente.  La actual narrativa descriptiva del conocimiento la muestra como una red con múltiples nodos y conexiones, y como un sistema dinámico muy diferente de la noción común hace unas pocas décadas de una estructura básica lineal de retórica disciplinaria. La metáfora de unidad, junto con los valores de universalidad y típicos del pasado reciente  han sido en buena medida reemplazados por otras que enfatizan la pluralidad y la relacionalidad en un mundo complejo. Las formas de evaluación de la actividad científica en el ámbito internacional están cambiando de manera acorde. Acá observo también intentos de cambio en ese sentido, aunque todavía demasiado tímidos y que reflejan un sistema tradicional y burocratizado que puede eventualmente frustrar vocaciones y talentos.
 -¿Cómo supo que había sido galardonada con el premio John D. Bernal?
 –Recibí un mensaje por correo electrónico de la presidenta de la Society for the Social Study of Science (4S). No tenía la menor idea de que hubiera sido nominada al Premio por algunas personas. Y en todo caso sigo sin saber quiénes fueron. Fue un momento de alegría y satisfacción para mí pues representa el reconocimiento de un esfuerzo sostenido por muchos años desde los márgenes donde siempre considero que he estado, tratando de lograr entusiasmar a otros, jóvenes y viejos, a que trataran de entender las complejas relaciones de la ciencia, sus disciplinas, formas de organización, epistemologías, métodos y estructuras cognitivas con las culturas y sociedades humanas de las que son parte. En particular me interesó estudiar las causas de lo que parecía el fracaso persistente de construir sociedades modernas, abiertas, más equitativas en América Latina. El papel de los científicos y de la ciencia en todo esto prometía ofrecer algunas claves para entender, especialmente en escenarios como Venezuela, mi país de adopción en la década de los setenta, en el contexto de una “nueva” democracia plena de entusiasmo y creatividad, así como de mi país de origen, la Argentina, golpeado por los oscuros años de la dictadura y la represión. Descubrí que los científicos estaban genuinamente interesados en discutir el futuro del país y de la región. De una u otra forma, esta preocupación por entender el rol de la ciencia y de los científicos en el mundo en desarrollo me ha acompañado desde entonces.
He trabajado sobre jerarquía y estratificación en la organización social de la ciencia, las modalidades del quehacer científico en las periferias del mundo en desarrollo y las estrategias de los científicos en los países del sur global para hacer visible su trabajo. Una premisa de mi trabajo ha sido estudiar el dilema entre o bien usar/hacer ciencia para responder a los desafíos de las sociedades locales o bien el intento de científicos por integrarse potencialmente a la corriente principal de la ciencia siguiendo las agendas internacionales. Me ha guiado el reconocimiento de que el conocimiento está “situado”, y he tratado de estudiar algunas de las trampas del juego de la ciencia internacional complicado por las reglas de las estructuras de financiamiento y la filantropía. Una y otra vez me sorprendí dándome cuenta que comunidades científicas del Norte, más fuertes, redescubrían ideas propuestas y discutidas por grupos de científicos en al Sur global, que en el camino perdían el rastro de su origen por la “invisibilidad” de la ciencia más allá de los centros mundiales.
Pienso que el tener una relación particular con “lo nacional” porque tuve que exiliarme tempranamente de mi país y porque a pesar de que me incorporé en cuerpo y alma a Venezuela siempre me sentí extranjera allí, al igual que en Brasil, Canadá, Inglaterra, México y en todos los lugares donde me tocó vivir en algún momento, me ayudó a desenvolverme en agencias, comisiones y programas internacionales con una visión creo que tal vez más genuinamente internacional y universal, advirtiendo diferencias, asimetrías y elementos compartidos. Siempre me sentí latinoamericana y traté de entender lo que eso significa en el concierto dinámico de naciones y bloques mundiales. Como una constante de mi trabajo, desde mi tesis de doctorado sobre los temas de igualdad y jerarquía en un campesinado pobre en Santiago del Estero, he tratado de explorar las formas y causas de las desigualdades, asimetrías e inequidades en la búsqueda de un mundo mejor.
Ahora, desde el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas del CONICET, donde me he encontrado con un grupo excelente de colegas más jóvenes, quiero acercarme a diversos “sitios” de conocimiento en esa vasta región, para conocer cómo viven científicos, ingenieros, técnicos, profesores, obreros, empresarios. Todos son necesarios, todos son valiosos para construir un país, una región, una comunidad.
-Es la primera vez que se otorga este galardón a un investigador por fuera de Europa y Estados Unidos, ¿por qué cree que es así?
-Creo que tal vez sea que, como lo manifiesto en mi nota de aceptación del premio, “con el tiempo se vuelve genuinamente posible un esfuerzo más internacional a través del cultivo de la diversidad”. Me reconforta que tal vez signifique que las distancias se van disolviendo y perdamos los miedos a medida que conozcamos mejor a quienes son diferentes de nosotros. Tenemos un maravilloso idioma, el castellano, que nos une aunque también nos separa en un mundo globalizado que se comunica en inglés. Sin embargo, es cada día más fácil aprender nuevas lenguas y se vuelve cada día más factible contar con traductores automáticos que contribuyen a vencer las barreras idiomáticas, que tanto han impedido que se conozca mejor la producción intelectual de la región. Creo que al darme el Premio Bernal se reconoce la existencia y avances de una comunidad de investigación en América Latina que habla español y portugués y que aporta al caudal común del conocimiento en el campo de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología.



Hasta la próxima amigos !!!

viernes, 6 de abril de 2018

Los últimos años de Armando Reverón


Creadas inicialmente por Reverón como modelos, fueron, conocidas después como "las muñecas"


Hola amigos.
El año pasado subí una serie sobre Armando Reverón, con el propósito que quienes asistieran a la exposición visual “Armando Reverón y los psiquiatras culturalistas” pudieran ampliar la información sobre este genial artista venezolano, tristemente perturbado por sus problemas mentales.

Como las veces que expuse el tema surgieron entre los presentes, dudas sobre lo que pudo haber pasado durante los últimos años de Reverón, a continuación, y basándome siempre en los textos compilados por el crítico de arte venezolano Juan Calzadilla, compartiré con ustedes una suerte de resumen de los hechos ocurridos.

El texto comienza con referencias al análisis que realizan el Dr. Moisés Feldman y el Dr José Solanes respecto del uso terapéutico que el artista y de modo intuitivo, dio a las muñecas creadas por él. Se trata de un tema que ya fuera por falta de conocimiento o de comprensión, ha dado lugar a demasiados malentendidos, y alimentado el morbo de más de uno.

Por otra parte, en Venezuela es de público conocimiento que la prensa amarilla de la época se entrometió a tal grado en la vida personal de Reverón, que consiguió agudizar sus problemas mentales. Completo entonces el resumen de los últimos años del artista con el panorama de la época que ofrecen con claridad meridiana los críticos Juan Calzadilla y Juan Liscano.



                                                           Serafina


Los últimos años de Armando Reverón y sus muñecas



“No iban, por cierto, a dejar las muñecas en paz: demasiado intrigantes para no creerlas patológicas; estas se les aparecieron como enfermizos juguetes de adulto, síntomas de trapo y cartón.” (Dr. José Solanes)

 Las teorías de Jacobo Moreno, el creador del Psicodrama, nos permiten entender mejor la importancia que ha tenido el estilo de vida de Reverón para mantener el alto nivel de sus obras artísticas, a pesar de un serio problema psicopatológico.

La relación interpersonal puede ser algo amenazador para sujetos con predisposición psicótica, y a veces difícil de aceptar. Para alcanzar el mundo interior de un paciente, lograr formas de comunicación indirecta, pueden ser de enorme utilidad los denominados objetos intermediarios como títeres, animales o muñecas, así como también situaciones intermediarias
El títere, la muñeca o las mascotas, están a mitad de camino entre una persona y la alucinación. Resultan una transición de su propio cuerpo a un cuerpo extraño. Son lo suficientemente irreales y adaptables a cualquier ilusión, favoreciendo la emergencia de un entorno seguro y controlado.

La teoría psicodramática menciona un proceso introductorio, una serie de operaciones subjetivas y objetivas tendientes a obtener una respuesta que facilite la expresión o la catarsis. El precalentamiento usual involucra disparadores físicos, psíquicos y simbólicos.
Entre los disparadores físicos se mencionan movimientos físicos libres, o danzas grupales.
Los disparadores psíquicos involucran la visualización de diferentes imágenes o escenarios.

Y entre los disparadores simbólicos que facilitan la catarsis se mencionan los títeres y las muñecas. 


                                                 Reverón posando junto a sus modelos

Quienes tuvieron oportunidad de observar los preparativos de Reverón antes de disponerse a pintar, fueron testigos de los ritos y movimientos estereotipados que el artista consideraba necesarios - por ejemplo, ajustarse fuertemente el silicio a la cintura que contenía sus coletos- como preparativos para poder plasmar las imágenes en el lienzo. Incluso hay documentales que lograron registrarlo.
Feldman sostiene que estos ritos antes de comenzar a pintar fueron el equivalente intuitivo de un caldeamiento psicodramático, algo que consiguió Reverón en el espacio del Castillete.



Gregory Bateson opinaba por su parte que, una vez precipitada la crisis patológica, el sujeto se halla embarcado en un viaje de descubrimiento que solo se completa con su retorno al mundo normal, al que regresa con percepciones e ideas distintas de las de los habitantes que nunca emprendieron semejante viaje.
En este viaje de lo exterior a lo interior, en una personalidad creativa como la de Reverón, y con una enorme voluntad para superar sus pesadillas, es importante guiar suavemente al paciente en el viaje de retorno, utilizando el mínimo de recursos institucionales o químicos y favoreciendo los medios propios o naturales del sujeto.
No deberían quedar dudas que, en este caso, Juanita (la fiel compañera de Reverón), las muñecas, el espacio psicodramático teatral y al mismo tiempo seguro de un Castillete aislado del resto del mundo, lograron guiarlo en su viaje de retorno, además de la ayuda psiquiátrica que en algunos momentos fue necesaria.

Feldman también fue intransigente en advertir en el proceso creativo de Reverón, un sistema defensivo, una especie de trinchera erigida allí para enfrentarse en soledad al temor diario de una pérdida creciente de identidad, como consecuencia del poder invasor de la esquizofrenia.
Lo que el psiquiatra venezolano denominó “psicodramas”, esa incesante materialización de su discurso en acciones corporales, juegos de palabras, pantomimas y rituales, durante o fuera del trabajo de pintar y en evidente conexión con su pensamiento mágico, fueron también coartadas, estratagemas para preservar la integridad de la salud: Rituales con un claro propósito: “Haciendo esto puedo seguir sabiendo quién soy”.

En una forma genialmente intuitiva, Reverón se rodeó de un mundo intermediario que no era amenazador ni alienante, que ofreció al artista un enorme potencial curativo y estimulador.


                                                       Pajarera


                                  Juego de Dominó hecho con cartón

La Prensa destroza el aislamiento

Tal como concuerdan Calzadilla y Liscano, en los últimos años, el estado de salud de Reverón llegó a ser bastante lamentable a simple vista, y la prensa tuvo mucha de responsabilidad en lo que pasó. Los primeros titulares para dar a conocer al "loco de Macuto"  llamaron la atención del público, pero el posterior arribo al Castillete de una cantidad aumentada de periodistas, acompañadas de interpretaciones sobre su obra de carácter falaz y sin ningún sustento, que fueron publicadas y sostenidas hasta el día de hoy de modo irresponsable, terminaron por agudizar su enfermedad mental.
Hacia 1951, la bola de nieve iniciada por la prensa llegó a generar discusiones disparatadas en el Concejo Municipal. Los concejales del Cabildo de Caracas, presionados por las denuncias periodísticas, se vieron precisados a tomar cartas en el asunto y “para tratar de aliviar los problemas de Reverón”,  decidieron celebrar una ruidosa sesión dentro del Castillete.
Para ello invadieron literalmente el lugar, políticos, periodistas, psiquiatras, amigos del enfermo. Se hicieron especulaciones absolutamente falaces y dañinas para la salud mental de Reverón.
Entre el vocerío estruendoso que “pedía una ayuda material para el pobre pintor enajenado”, se escuchó la declaración llena de dignidad de Alberto Egea López, quien precisó que, en su búsqueda tenaz, Reverón había “llegado ya a la absoluta desmaterialización de sí mismo…como mayor verdad”.

Esta fatal intromisión en la vida privada de quien había elegido el aislamiento para elaborar sus propias pesadillas, de ningún modo lo favoreció y la crisis mental que hacía presa en él se prolongó dos largos años más. La intervención de sus amigos Manuel Cabré y Armando Planchart puso término al triste calvario y Reverón fue sometido a una rápida terapia en manos del Dr. J. A. Báez Finol, a fines de 1953. Al cabo de pocos meses había recobrado su raciocinio y se encontraba completamente restablecido para ocupar nuevamente su sitio de trabajo. A punto de recibir el alta médica, sufrió un ataque cardiovascular y para sorpresa de todos, falleció.

                                                                   Esqueleto de Alambre 

Lo que destaca Calzadilla en la intervención psiquiátrica recibida, es que una terapia como la aplicada por Báez Finol proporcionó “una definición clara del rol que puede llegar a tener el artista en la sociedad cuando, al tratar de entenderlo, se extraen del hecho conclusiones que justifican su conducta y explicitan, además, la forma en que la sociedad debería tratarlo.”
Pocos podrían discutir que no se hubiera podido avanzar más lejos en el entendimiento de Reverón sin el aporte que su psiquiatra de cabecera, hizo en favor de él.
Calzadilla sostiene que el informe completo del Dr. Báez Finol, presentado en forma de conferencia en el Museo de Bellas Artes en1955, es uno de los discursos más humanos y lúcidos que sobre Reverón se han redactado.
Concuerdo completamente.


Hasta la próxima amigos!!!

domingo, 25 de marzo de 2018

Ramon y Cajal II - El Camino del descubrimiento


            Autorretrato de Ramón y Cajal cuando era estudiante de Medicina en Zaragoza. Año 1876


Hola amigos
En esta segunda entrega de la serie sobre Ramón y Cajal he decidido compartir con ustedes algunas escenas del excelente documental sobre la vida del médico e investigador que fuera realizado por la Televisión Española en 1982.
Los nueve capítulos de la serie están disponibles en la página web de la TVE. Sin embargo, agradecemos la oportunidad de ofrecer algunos fragmentos significativos de la serie que muestran las condiciones del laboratorio emplazado en su propio hogar,  y describen el momento del descubrimiento. El Laboratorio de Ramón y Cajal con sus elementos en perfecto estado de conservación se encuentra abierto al público que quiera recorrerlo.  
Las imágenes del documental cajalino también logran plasmar la decisión crucial de literalmente de la mano a los investigadores más prestigiosos de su tiempo a ver por sí mismos en el Congreso de Berlín de 1889 los preparados citológicos que cambiaron el curso de la Historia
También incluí otro fragmento del documental donde defiende la validez de su descubrimiento cuando el paradigma vigente en neurología era diferente.
El autorretratode 1976 que encabeza esta entrada, realizado cuando las técnicas de imagen estaban en desarrollo, nos revelan a Cajal en una composición absolutamente moderna. Sin sus conocimientos previos de Arte, Pintura y Fotografía jamás hubiera podido desarrollar los preparados histológicos que cambiaron la Historia de la Medicina..

Espero sinceramente que disfruten los fragmentos de la serie española de 1982, a quienes agradecemos la gentileza de poder difundirlos y  se ofrecen a continuación:

1 "¿Dónde está la red, (según la teoría reticular) que no la veo? "



 2 Instante del descubrimiento (1888)Las neuronas son individuales


                                     
  3 Defiende el fin del reticularismo, o teoría reticular





                                                  4 Congreso de Berlín de 1889



Hasta la próxima amigos!!!

martes, 20 de marzo de 2018

Ramon y Cajal III - Avances en Imágenes 3D





       Autorretrato de Ramon y Cajal en su estudio fotográfico de Valencia. 
Año 1885

Hola amigos.
Esta serie sobre los preparados histológicos de Ramón y Cajal no puede concluir sin comentar las novedades en técnica por imágenes 3D aplicadas sobre muestras frescos y de archivo, según fue publicado en el último número de la revista Nature  (marzo 2018).

El método 3D de última generación, desarrollado mediante la colaboración internacional entre científicos del Imperial College de Londres y la Universidad de Hong Kong, ofrece las condiciones para arrojar nueva luz sobre las causas y el desarrollo de enfermedades neurológicas que afectan a millones en todo el mundo.
A continuación, compartimos las estupendas imágenes publicadas con acceso abierto en Nature, acompañadas con una breve reseña del artículo original




       1 Tinción de inmunofluorescencia de los tejidos cerebrales de archivo

      


2 Tinción no inmunohistoquímica con aclaramiento de tejido en tejidos cerebrales fijados con formalina-

  



 3 Aplicación de inmunohistoquímica 3D con histología de próxima generación. 

               



                               4 Mapeo 3D del sistema catecolaminérgico del tallo cerebral 

                             


Tradicionalmente, las muestras de imágenes cerebrales han consistido en tomar pequeñas muestras de tejido cortadas en rodajas ultrafinas que pueden teñirse para revelar características de interés, como proteínas u otros marcadores asociados con la enfermedad.
En cambio, las nuevas técnicas 3D hacen que el tejido cerebral emerja transparente, y permite a los investigadores ver la estructura anatómica con todo detalle. Muchos de los problemas metodológicos a resolver se centraron en las propiedades únicas del cerebro humano, así como en la preservación y el procesamiento del tejido humano en la autopsia.
Para superar estos problemas, el equipo, ha desarrollado una nueva solución de limpieza de tejidos, OPTIClear, que permite una amplia gama de métodos de etiquetado molecular para la visualización 3D de tejido cerebral humano fresco y de archivo.
El Profesor Steve Gentleman, Director Científico del Parkinson's UK Brain Bank en el Imperial College de Londres comentó: "Al utilizar herramientas como estas en el laboratorio, podremos visualizar cómo las células interactúan entre sí en 3D y aprender más sobre las vías y conexiones que se dañan en las condiciones neurodegenerativas cerebrales comunes que tienen un impacto tan enorme. en las vidas de las personas
Usando este nuevo enfoque, han podido aplicar tinción sobre células nerviosas, células gliales y vasos sanguíneos, y diferenciarlos de los marcadores patológicos, tales como los enredos de la proteína tau descriptos postmortem en los cerebros de pacientes con Alzheimer. Todos los rasgos emergen con detalles exquisitos y permiten determinar cómo se relacionan entre sí en el espacio 3D.
"Estas técnicas permiten revelar la estructura microscópica del cerebro humano con detalles espectaculares", dijo el Profesor Steve Gentleman, Director Científico del Parkinson's UK Brain Bank en el Imperial College de Londres.
Añadió: "Al utilizar herramientas como estas en el laboratorio, podremos visualizar cómo las células interactúan entre sí en 3D y aprender más sobre las vías y conexiones que se dañan en las condiciones neurodegenerativas cerebrales comunes que tienen un impacto tan enorme. en las vidas de las personas”
Según los investigadores, el método es relativamente barato, es eficiente en el tiempo y constituye la base para el posterior desarrollo de la técnica, de la que se espera contribuya a una mejor comprensión de los procesos cerebrales, tanto fisiológicos como patológicos.

Abstracto (publicado en Nature 2018)
Métodos de histología de próxima generación para imágenes tridimensionales de tejidos cerebrales humanos frescos y de archivo
Las técnicas de limpieza modernas para la visualización tridimensional (3D) de la microestructura del tejido neural han sido muy eficaces cuando se utilizan en el cerebro de roedores, pero muy pocos estudios las han utilizado en el material cerebral humano, principalmente debido a las dificultades inherentes al procesamiento del tejido post mortem. Aquí desarrollamos una solución de limpieza de tejidos, OPTIClear, optimizada para el tejido cerebral humano fresco y de archivo, incluido el material embebido en parafina fijado con formalina. A la luz de los desafíos prácticos con la inmunotinción en el aclaramiento de tejidos, adaptamos el uso de violeta de cresilo para la visualización de neuronas en tejido depurado, con el potencial de cuantificación 3D en regiones de interés. Además, utilizamos trazadores lipofílicos para el rastreo de procesos neuronales en el tejido post-mortem, lo que permite el estudio de la morfología de las espinas dendríticas humanas en 3D.

Agradecemos a Neurosciense News la difusión de la noticia.

Hasta la próxima amigos!!!


lunes, 19 de marzo de 2018

Ramon y Cajal I - Arte, Ciencia y Método




“El buen dibujo, como la buena preparación microscópica, son pedazos de la realidad, documentos científicos que conservan indefinidamente su valor y cuya revisión será siempre provechosa, cualesquiera que sean las interpretaciones a que hayan dado origen.”   (Santiago Ramón y Cajal, 1899)


Décadas antes que se desarrollara el poderoso microscopio electrónico, un hombre se encorvaba en España a fines del siglo XIX sobre uno rudimentario mientras elaboraba hipótesis proféticas del funcionamiento cerebral.
Santiago Ramon y Cajal fue artista, fotógrafo, doctor, fisicoculturista, científico, jugador de ajedrez y editor. Pero también es el olvidado padre de la Neurociencia moderna.
“Fue uno de esos tipos tan decididamente influyentes como Pasteur o Darwin en el siglo XIX”, dijo Larry Swanson, un neurobiólogo de la Universidad de Carolina del Sur. Y añadió “Es más difícil de explicar la causa de que no sea tan famoso”.


Ramón y Cajal comenzó su trabajo interesándose en las artes visuales y la fotografía- Su padre, también médico, no consiguió que su hijo se dedicara a la clínica, y tuvo que conformarse con que se abocara a la descripción anatómica mediante la realización de preciosos dibujos naturalistas, incluso hasta inventó un método para hacer fotos a color que no alcanzó a patentar. Sin sus antecedentes como dibujante, ni su experiencia en revelado fotográfico, quizá no hubiera descubierto el camino para demostrar sus inferencias.
“Es bastante raro que un científico sea un verdadero artista que ilustre todo su trabajo de manera brillante”, dijo el Dr. Swanson. “Parece haber un resurgimiento real del interés por la interacción entre la ciencia y el arte, y creo que Ramón y Cajal puede ser un icono en ese terreno”.
A fines del siglo XIX Ramón y Cajal quería saber algo que nadie comprendía realmente: ¿Cómo viaja el impulso neuronal a través del cerebro?
Otros científicos experimentales de la época venían observando y describiendo los fenómenos eléctricos de trasmisión en el SNC. Para comenzar, la trasmisión de impulsos no podía deberse a un desplazamiento de materia a lo largo del tubo nervioso que constituye la fibra. En cuanto pudo medirse la velocidad de propagación material, esta hipótesis hubo de ser desechada. Los investigadores de fines del siglo XIX ya no podían imaginarse que algo material pudiera circular a la velocidad de 100 metros por segundo a través de un tubo de consistencia gelatinosa de varias milésimas de milímetro de diámetro. 
Sin embargo, descubrieron que la actividad del nervio puede provocarse mediante un estímulo de naturaleza física o química. En ese tiempo se usaba un choque eléctrico entre dos electrodos colocados en contacto con el nervio en uno de los extremos de la preparación.
La existencia de este fenómeno eléctrico, que demostró el paso de la onda y era relativamente fácil de registrar dio un enorme impulso a las investigaciones del funcionamiento neuronal.
Poe ejemplo, las observaciones realizadas sobre músculos de patas de rana, habían permitido llegar a la conclusión que, cuando se aplica un estímulo a un nervio aislado, se propaga en ambos sentidos un vuelo de impulsos que parten del punto en que se ha aplicado el estímulo.
Aquí resulta pertinente recordar que el paradigma de la época consideraba a la entera red neuronal como una enorme red ininterrumpida, de una manera similar a la vasta red de vasos sanguíneos. Era conocida como la doctrina reticular.
Santiago Ramón y Cajal, (1852-1934) en su carácter de investigador español independiente y sin ningún apoyo oficial, buscaba mantenerse al tanto de los avances de su tiempo, y lo hacía costeando de su bolsillo lo que las revistas científicas publicaban en su día sobre los impulsos eléctricos.
La vida de Ramón y Cajal cambió en Madrid en 1887, cuando otro científico español le mostró una reacción química que coloreaba células cerebrales aleatorias. Este método de tinción, desarrollado por el científico italiano Camilo Golgi permitía ver los detalles de una neurona completa sin la interferencia de sus vecinas:

Golgi había descubierto que la tinción con cromato de plata (impregnación cromoargéntica) permitía teñir parte del tejido nervioso. Con esa técnica, se ve parte del tejido nervioso teñido de negro en un fondo no teñido que se ve de color dorado.
Ramón y Cajal notó que era difícil entender lo que se veía en los cortes histológicos porque, usando tejidos nerviosos maduros, era tan grande y compleja la maraña teñida que no quedaba claro si era algo continuo o formado por estructuras independientes. Y, entonces, tuvo una idea genial y hermosa: ¿y si observáramos un tejido nervioso en desarrollo en vez de uno adulto? ¿Uno en el que el bosque fuera menos frondoso?
Estaba claro para el investigador que, si quería obtener algún avance al respecto no le quedaba otra alternativa que depender de sus agudas observaciones

El propio Cajal dejó asentada esta idea en una de sus memorias:
 Tal fue la sencillísima idea inspiradora de mis reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de ave y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, o más claro, aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina medular (obstáculo casi infranqueable a la reacción), las células nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada corte … en suma, surge ante nuestros ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la composición histológica de la substancia gris.
Para colmo de fortuna, la reacción cromo-argéntica, incompleta y azarosa en el tejido adulto, proporciona en los embriones coloraciones espléndidas, singularmente extensas y constantes”
 Sus preparados histológicos sobre tejido embrionario le permitieron concluir, fuera de toda duda, que cada neurona es individual, crece, se desarrolla y posteriormente se conecta con alguna de las que está cerca.
La historia registra que en 1888 logró plasmar en un preparado histológico el descubrimiento sobre el carácter individual de neuronas. En 1889, Ramón y Cajal llevó sus láminas y diapositivas a un congreso científico en Alemania. Cuentan que montó el microscopio con el portaobjetos en el salón e invitó a los grandes científicos que se hallaban presentes para que vean por sí mismos los preparados.
Albert von Kölliker, un influyente científico alemán, se sorprendió por lo que pudo observar y comenzó a traducir y difundir entre los académicos europeos el trabajo de Ramón y Cajal. A partir de allí comenzó a conocerse la doctrina de la neurona, con lo que paulatinamente fue imponiéndose sobre la teoría reticular que entonces prevalecía

La teoría de Ramón y Cajal describía cómo fluía la información por el cerebro. Las neuronas eran unidades individuales que se comunicaban unas con otras de una manera no determinada
Esta conexión aleatoria, que hoy sabemos es de carácter eléctrico o químico, le permitió a Cajal conjeturar que, si pensamos, aprendemos y creamos nuevos recuerdos en el cerebro, entonces ese espacio de luz pequeñísimo entre neuronas era muy probablemente la ubicación del lugar donde surgen los pensamientos.
En 1906 él y Golgi compartieron el Premio Nobel por el enorme avance que representaba la Medicina, la técnica perfeccionada sobre preparados histológicos.
Para ese entonces Ramón y Cajal venía desarrollando la teoría que las neuronas eran células cerebrales individuales, y no formaban una red continua. Cuestionar la teoría reticular hizo que se diera cuenta de cómo las células cerebrales individuales envían y reciben información, algo que constituye la base de la neurociencia moderna.



Cajal y el concepto de plasticidad neuronal
Ramón y Cajal también postuló que el cerebro cambia de forma permanentemente, lo que le da la oportunidad de adquirir y eliminar datos de manera continua, desde la concepción hasta la muerte.

Uno de los más interesantes conceptos anticipado por Cajal ha sido la regeneración del Sistema Nervioso Periférico (SNP) y, más aún, la del Sistema Nervioso Central (SNC).
De él surgió el concepto de «cerebro plástico» o Neuroplasticidad,  que define al Sistema nervioso como una estructura en constante renovación que, en cada instante puede adquirir nuevas informaciones o eliminar otras.
Esta versatilidad neuronal, presente a lo largo de la vida desde el desarrollo embriológico, ha sido un tema intensamente estudiado por investigadores contemporáneos tanto desde el punto de vista de la biología molecular como desde la perspectiva de la transmisión sináptica, elemento fundamental para la comunicación interneuronal a través de complejos sistemas que cumplen funciones sutiles y específicas.
Ya en 1892, Cajal percibió las semejanzas que existían entre los fenómenos ameboideos descritos en los espermatozoos, las observadas en ciertos leucocitos, y las expansiones de las neuronas observadas durante el desarrollo embriogénico de la médula espinal, cerebelo, cerebro y retina.
Estas observaciones le hicieron pensar en la existencia de una especial sensibilidad de las neuronas a sustancias existentes en los tejidos que podrían ser causa de las abundantes transformaciones y desplazamientos o migraciones de las neuronas.
Cajal proponía que, durante la embriogénesis, estas sustancias neurotrópicas y neurotácticas se sintetizarían profusamente de una manera secuencial. El neuroblasto crecería paso a paso siguiendo las corrientes químicas existentes en el ambiente (quimiotaxis) y las señales originadas en los espongioblastos, fibras musculares, epitelios cutáneos u otras estructuras de «tejidos-diana» alejados del sistema nervioso.
Fenómenos semejantes a los que Cajal observó en el SNP ocurrirían también en el SNC y las neuronas vecinas o alejadas también actuarían como mecanismos neurotrópicos secuenciales.
Durante la embriogénesis, dependiendo del tipo y cantidad de estímulos químicos, los axones crecerían en primer lugar seguidos de las dendritas y, eventualmente, de las ramificaciones de los axones y de las dendritas. Señales más potentes podrían ser responsables de las migraciones de los cuerpos neuronales como es el caso de los gránulos del cerebelo o, también, el de algunas neuronas corticales.
Además de estas rápidas transformaciones necesarias para la embriogénesis, Cajal postuló la existencia de mecanismos regeneradores semejantes, pero a velocidades mucho más lentas, que serían utilizados para el mantenimiento de las estructuras ya formadas y para los ajustes morfológicos a medida que nuevas funciones cerebrales fuesen desarrollándose.
Además, en la vida post-embriogénica estos mecanismos neurotróficos se potencian cuando los cuerpos neuronales o sus fibras se lesionan, sea por traumatismos o por enfermedades. Estas regeneraciones reactivas son mucho más aparentes y eficaces en el SNP pero también se observan e, incluso, pueden ser estimuladas en el SNC, si aparecen en el parénquima sustancias activadoras apropiadas, preferiblemente de origen mesenquimal. Según Cajal, estas sustancias actuarían «enzimáticamente» estimulando las reacciones químicas en el protoplasma del cuerpo neuronal que conducirían al crecimiento reparativo de sus axones y dendritas.
Los impresionantes experimentos llevados a cabo por Cajal y sus colaboradores (fundamentalmente Tello y Leoz) fueron publicados en 1914 en la excepcional monografía «Estudios sobre la Degeneración y Regeneración del Sistema Nervioso». Seccionando nervios periféricos y diferentes áreas de la médula espinal, el cerebelo, la sustancia blanca cerebral o los nervios ópticos y aplicando nuevas técnicas de tinción, lograron imágenes histológicas que mostraban una intensa y rápida regeneración estructural claramente manifestada en el SNP pero mínimamente presente en el SNC.
Todos estos resultados y las teorías funcionales propuestas que anticipaban la existencia de los factores de crecimiento neuronal, se integraban perfectamente en el moderno campo de la Neurorehabilitación, que puede definirse como:
 «Normalización o intento de normalización de los niveles funcionales de los sistemas nervioso periférico y central perdidos tras los efectos destructivos de la enfermedad o trauma».
Sin embargo, Ramón y Cajal murió antes de que sus geniales conjeturas se comprobaran de modo definitivo con el desarrollo de los microscopios electrónicos en la década de 1950.
A continuación, comparto con ustedes un vídeo institucional español que sintetiza adecuadamente el formidable legado de Ramón y Cajal, vigente como todos los clásicos hasta el día de hoy: (Duración: 17 minutos)
     
Hasta la próxima amigos!!!