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miércoles, 27 de marzo de 2024

Lev Vigotsky (I) Galería de Imágenes

 


Hola Amigos. 

Comparto en esta oportunidad una serie de fotos e imágenes para ampliar sobre la Vida del genial neuropsicólogo Lev Vigotsky. Reuní y busqué todas las fotos para incorporarlas al artículo que escribí sobre historiografía de Vigotsky, que aborda las dificultades que tuvieron sus biógrafos e historiadores para reunir y comprender tanto sus escritos como su vastísima obra. Algunas fotos llevó tiempo conseguirlas, entre ellas la foto oficial de la Universidad Popular de Moscú donde Vygotsky estudió Filosofía e Historia.

Gomel una historia de la región donde Vigotsky creció y pasó su juventud

Gomel, ciudad pujante de Bielorrusia fue una de las más afectadas por el desastre de Chernobyl. Sin embargo, la región de Gómel sigue siendo una zona privilegiada por sus recursos naturales, económicos e intelectuales únicos. 

Porque a pesar de todos los conflictos históricos y dificultades económicas, estos espacios donde se creció y pasó su juventud Vigotsky, sin duda fueron y siguen siendo el corazón cultural y científico de la región, y por eso vamos a compartir algunos datos antes de ver todas las imágenes.

Hay evidencia de ocupación en la zona desde el tiempo de los neanderthales (100.000 años AP), según muestran diferentes hallazgos arqueológicos

El primer registro de Gomiy -este es el antiguo nombre de Gomel- aparece en la Crónica Hipatiana en el año 1142. Luego, alrededor de 1335, Gomel pasó a formar parte del Gran Ducado de Lituania.

La región de Gomel cuenta con un sector científico y tecnológico bien desarrollado, que está representado por tres Institutos de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús, seis Instituciones de educación superior, más de 20 institutos de investigación y desarrollo, y oficinas especiales de diseño que emplean a unos 3.000 especialistas.

Turov es otra ciudad muy antigua de la región (óblast) de Gomel, mencionada por primera vez en el Cuento de los años pasados escrito en el año 980. El hecho de que Turov es uno de los centros más antiguos de escritura y crónica se evidencia en un fragmento manuscrito del Evangelio, del siglo XI, el libro más antiguo en el territorio de Belarús, encontrado aquí, en 1866.


Cultura y principales lugares de interés


Hay muchos monumentos arqueológicos, históricos, culturales y arquitectónicos en la región de Gomel. El óblast cuenta con 26 museos (incluidas dos galerías de arte), seis organizaciones teatrales y de entretenimiento (incluida la Filarmónica) y un circo.

El Palacio de los Rumyantsev y Paskeviches es una de las cinco atracciones más populares de Bielorrusia. La parte central del palacio es un ejemplo de finales del siglo XVIII (1777-1796). Hoy en día, el palacio no es solo un museo. También es el lugar de las negociaciones más importantes, ceremonias de firma y otros eventos, ya que Gomel como corazón cultural y científico, es el centro de las reuniones eslavas internacionales.

Entre otros monumentos arquitectónicos importantes que son populares entre residentes y visitantes de la región de Gomel se encuentran la Catedral de San Pedro y San Pablo en Gomel, la Iglesia de San Arcángel Miguel del siglo XXIII  en Mozyr, la Catedral de la Santa Asunción del siglo XIX, la Iglesia de la Santísima Trinidad de principios del siglo XIX en Rechitsa, y la colina del Castillo en Turov.

 

Tradiciones religiosas

A continuación comento algunas tradiciones religiosas de la región. Las cruces de piedra son uno de los lugares de interés de la región de Polesye. Cuenta la leyenda que después de la cristianización de Rus en el siglo X,  estas cruces fueron enviadas a Turov a lo largo de los ríos Dniéper y Prípiat desde Kiev. Cuentan que la gente vio las cruces flotantes y las tiró a la orilla del río. Se encontraron un total de 12 cruces, que corresponden al número de los apóstoles. Cuatro cruces han sobrevivido en Turov y sus alrededores. Dos se conservan en la ciudad, una en la Iglesia de Todos los Santos y  otra en el patio de la Catedral de los Santos Cirilo y Lavrenty de Turov. La tercera se conserva en la Iglesia de la Exaltación de la Cruz en la aldea de Pogost, distrito de Zhitkovichi. La cruz más venerada, conocida como la que crece, se conserva cerca de Turov, en el cementerio Borisoglebsky.


La capilla del cementerio alberga el Icono de Nuestra Señora de Kazán, que a veces fluye mirra (la última evidencia data del 4 de agosto de 2017). El Venerado Icono Ortodoxo, desapareció de Moscú durante las revueltas zaristas y cuenta con varias copias, todas veneradas incluso por la Iglesia Católica. Aunque Vigotsky era judío, sus escritos lo muestran tolerante y comprensivo con otras creencias y religiones del espacio donde vivió.

 

El artículo sobre la historiografía de Vigotsky está en prensa para la revista ALMA Cultura & Medicina.

Pueden descargar las imágenes libremente, solo les pido que recuerden citar Autor y fuente.


        Orsha, Bielorrusia lugar de su nacimiento



          Capilla de Gomel, ciudad donde pasó su infancia y juventud

Icono de Nuestra Señora de Kazán, desaparecido a principios del siglo XX, y una de cuyas copias está en Gomel, lo que muestra la persistencia de las creencias religiosas locales a pesar de la persecución t proscripción religiosa. Se trataba de creencias que Vigotsky respetaba, mientras mantenía una fuerte tradición familiar judía.


              Palacio de la Ciudad de Gomel



Otra Vista de la preciosa ciudad de Gomel

Parque del Palacio de Gomel




 Universidad Estatal de Moscú (edificio actual) donde estudió Derecho en 1913 
                                              (Imagen gentileza de Wikipedia)



Universidad Estatal de Moscú, donde estudió Filosofía e Historia mientras cursaba Derecho

Pavel Blonsky, profesor de Vigotsky



El famoso actor ruso Kachalov, en Hamlet, (1911) que causó gran impresión en Vigotsky


Vigotsky dando clases en Gomel, 1923, probablemente en el Instituto de Pedagogía. (La imagen es de mala calidad porque se trata de una foto tomada del periódico local de Gomel)



Instituto de Psicología de Moscú, donde ingresó en 1924


Konstantin Kornilov, a cargo del Instituto de Psicología de Moscú



Vigotsky y su hijita Gita

Vigotsky con su esposa y su hijita pequeña


Sergei Eisenstein, Cineasta y amigo personal de Vigotsky



                         Alexander Luria, colaborador de Vigotsky y editor de sus obras


Ciudad de Kharkov, donde Vygotsky trabajó como Neuropsicólogo con Luria durante varios años


                                         Otra vista de la pujante ciudad de Kharkov


Tumba de Vigotsky

                Monasterio de Novodevichy, Moscú, en cuyo cementerio está enterrado Vigotsky


                                          Cuadernos Personales, publicados en 2022

                            
                                  Pensamiento y Lenguaje, con comentarios de Piaget



                        Pensamiento y Habla, (traducción correcta del titulo) publicado en 2007



Hasta la próxima amigos...






















lunes, 12 de febrero de 2024

Goethe: En el principio era la acción.

 


El movimiento romántico impulsado por Goethe y Herder, que emergió como reacción contra la Ilustración francesa y el dualismo cartesiano, legitima facultades como el sentimiento, la intuición y la pasión en la confi­guración de lo real. La realidad se muestra como percepción inmediata (no tocada todavía por el pensamiento) e infinita (no limitada por conceptos). El genio romántico posee la fuerza interna necesaria para superar el mero talento imitador, y para materializar  nuevas ideas haciéndose creador.

"En el principio fue la acción ", (Juan 1:1) término del Evangelio que Goethe tradujo “con osadía” en el Fausto de 1808 ni Verbo, ni Palabra, sino como acción, señala que todo nuevo comienzo se funda y requiere una elaboración activa y no meramente contemplativa de las cosas.

El Fausto se inscribe dentro del movimiento romántico

Goethe: En el principio era la acción.

 Johann Wolfgang von Goethe nació en Francfurt del Main el 28 de agosto de 1749 y murió en Weimar el 22 de marzo de 1838. En 1773 culminó en Estrasburgo  los estudios de leyes. Con el título de licenciado regresó a Frankfurt en 1771 pensando dedicarse a la abogacía, aunque en realidad se dedicó a la literatura.

Sin embargo, fue nombrado consejero y poco después ministro. Desde 1779 estuvo al frente de la Comisión de Obras Públicas y a partir de 1782, administró la Hacienda. El 3 de septiembre de 1786 emprendió viaje a Italia. Vivió un año en Roma. Italia se le reveló como su nueva patria.
Cuando marcha a Italia, lleva consigo el manuscrito del Fausto, con intención de acabarlo. Pero no logró entonces dar cima a la obra. A su regreso de Italia renunció a la mayoría de sus cargos. En 1794 comienza una gran amistad con Schiller. Juntos colaboran en varias publicaciones y en revistas.

El Fausto es el drama que preocupó a Goethe durante toda su vida; y en realidad encierra el nervio, la médula de toda su obra. Ya en su juventud ese argumento despertaba múltiples ecos en su alma. Entre 1773 y 1775 escribe las escenas del Urfaust  o Fausto primitivo. En él se encuentran ya diseñadas las figuras principales. El motivo central es el titanismo, al que se une la tragedia de Margarita.  Pero fue en 1808 cuando apareció por primera vez completa la primera parte de la tragedia del Fausto bajo el título de Faust. Eine Tragödie. Los últimos años de su vida los dedicará a la composición de la segunda parte del Fausto, acabada el 22 de julio de 1831. Mientras que el Goethe joven se encuentra inmerso en el movimiento prerromántico denominado Sturm und Drang (Tormenta e impulso), el Goethe maduro estará dominado por el Klasizismus. Ambas tendencias influyen en el Fausto, cuya composición abarca prácticamente toda la vida del poeta. El ti­tanismo, la acción fáustica, es la  que Goethe nos propone para interpretar el sentido de la Modernidad.

 

                                                      Goethe en la campiña

El «Sturm und Drang» (tormenta e impulso)

En 1770 Goethe conoce a Herder (1744-1803) Filósofo, Teólogo y Crítico literario alemán. Este le abre la perspectiva de hori­zontes nuevos. Herder habló a Goethe de la fuerza religiosa y poética del sentimiento, le mostró el vasto campo de la historia universal, el lenguaje simple y expresivo de las canciones populares, y le propuso a poetas como Homero, Ossian, Sófocles, Shakespeare,  como ejemplos del poder natural del genio. Goethe quedó entusiasmado y, al comenzar a leer a Shakespe­are, sintió como si su existencia se hubiese dilatado hasta el infinito. Había sido ganado para el Sturm und Drang.

                                                                  Herder

Este movimiento constituye el primer conato serio de reacción contra la Ilustración. Fue denominado así por los historiadores del siglo XIX, inspirándose en el título de un melodrama de Klinger, publicado en 1776, que evocaba el violento dinamismo por el cual la libertad se conquista o se emancipa. Tuvo su empuje más destacado en Renania; aunque los gran­des inspiradores provenían de sitios muy alejados, como Herder (Riga), Hamann (Königsberg), Schiller (Suabia).

La Ilustración es una forma de entender la realidad bajo el prisma de la ciencia natural moderna, vinculada a la experiencia sensible y al entendi­miento puro, especialmente al matematizado.

Gotthold Lessing (1729-1781) fue un escritor y crítico de arte alemán que preparó el terreno prerromántico, ofreciendo la fuerza de su crítica racionalista contra los dogmas morales y los cánones estéticos; aunque se mantenía aún en las mallas del abstracto concepto ilustrado. En general, la Ilustración es también un movimiento de protesta y emancipación: recusó todas las imposiciones que no podían someterse al claro tribunal de la razón; sin embargo, su crítica revolucionaria en su apariencia externa, mantenía el aspecto de antiguas formas estrechas y autoritarias.

                                                                         Lessing

Fenomenología en el siglo XVIII

El Sturm und Drang  dirige su lucha no propiamente  contra los jefes espirituales anteriores, sino contra el tejido anterior de la vida, preten­diendo que las ideas y los valores no se queden en la corteza del existir humano, sino irrumpan y penetren en su interior mismo.

Procuran impulsar facultades del espíritu, como el sentimiento, la intuición y la pasión en la confi­guración de lo real. La realidad, a su vez, se muestra como percepción inmediata (no tocada todavía por el pensamiento) e infinita (no limitada por conceptos).

Las Fuerzas de la Naturaleza, que en la Ilustración habían sido tratadas como una legalidad cognoscible a dominar por el hombre, vienen a significar ahora algo indeterminado, contradictorio y rebosante de vitalidad impetuosa, a la cual el humano debe incorporarse.

El mentor de este movimiento fue sin duda Herder, con su llamamiento a recuperar las fuentes primigenias de la poesía y del len­guaje en la voz de los pueblos y en las epopeyas nacionales. El primer Go­ethe participa de este espíritu. Así se encuentra reflejado especial­mente en sus propios personajes  Götz von Berlichingen, el valiente y noble defensor de la li­bertad y la justicia que ha de oponerse al poder superior de los príncipes dominados por la intriga y la codicia; en el Wherter, donde el joven pe­rece por entregarse a una pasión desmedida; y en el Urfaust.

Se va forjando un movimiento que destaca el poder de los grandes creadores, los genios, los cuales viven siempre en una difícil tensión con las reglas; esta tensión se flexibiliza en la medida en que el genio escucha y expresa con sinceridad las normas de su corazón, el cual es bueno y noble cuando se atiene exclu­sivamente a la naturaleza. El genio posee la fuerza interna necesaria para superar el mero talento imitador y legalista, para, haciéndose creador, llevar las ideas a la realidad. A juicio del filósofo Max Wundt (1879-1963)  esta fuerza interna se manifiesta, a lo largo del período prerromántico, bajo dos formas: como fuerza creadora y como fuerza contemplativa. Se hace en unos fuerza creadora que determina y sella volitivamente, como concentración singular del fondo oscuro e infinito del ser humano, la realidad objetiva, a la que dota de una dimensión moral y estética: el genio plasma o configura una realidad buena, polarizada por la belleza. También, en otros, se ex­presa como fuerza contemplativa, como un acuciamiento sentimental, no racional, que sale a la realidad no tanto para transfigurarla cuanto como para acogerla, para enriquecerse con su vida inagotable.

Entre la creación y la contemplación, el genio avanza mientras se sustrae a su incitación: la Naturaleza es más poderosa que el genio. El movimiento prerromántico tensa la oposición entre exigencia y realidad, jamás conciliables. A la plasmación concreta del genio que se ha realizado una interna figura humana llaman los prerrománticos Alma bella (schöne Seele); un ideal moral y pedagó­gico de primerísima importancia en esta época.

Esta originalidad personal del genio es sentida por todos los prerro­mánticos como una participación en las fuerzas de la Naturaleza, percibida en Herder y el mismo Goethe. Desde el punto de vista de la acción, el genio creador se proyecta en dos principales orbes: el moral y el sociopolítico. En el campo moral aglutina su esfuerzo en torno al problema del amor, cuyas dimensiones eróticas o sexuales había refrenado la Ilustración dentro del matrimonio: el amor se legitima por sí mismo y no por las instituciones que vienen a sancionarlo. En el campo sociopolítico, se erige como norma de convivencia una actitud que lucha contra las reglas puramente abstractas y convencionales.

 *

El Clasicismo

En su viaje a Italia entre 1786 y 1788 Goethe empieza a descubrir, por debajo de la forma, lo esencial y permanente. Allí va madurando su con­cepción del arte en sentido clásico. En adelante su empeño será represen­tar lo eterno del arte, lo humano válido más allá del tiempo:

"El Sturm und Drang estaba dirigido a lo ca­racterístico. La particularidad única, tanto del hombre indivi­dual como del fenómeno natural, atrapaba su atención." Ahora [con el Klasizismus] es resucitado un viejo concepto  aristoté­lico, según el cual todo lo indi­vidual logra su existencia y su esencia sólo por medio de una ley universal que habita en él. En cada figura determinada de la reali­dad está lo universal y lo particular, lo ideal y el ser sensible en unidad indisoluble, unidos entre sí. Y lo que otorga firmeza a lo concreto en la corriente ininterrumpida del mundo sensible es la determinación ideal platónica. ( Max Wundt, Fichte-Forschungen, Stuttgart, 1929, p. 97).

El ideal artístico es encontrado por Goethe, tras las huellas de Winc­kelmann en el arte griego: Goethe ve la superioridad de los antiguos en la capacidad de revelar la verdadera humanidad sin necesidad de razonar y reflexionar demasiado. El clasicismo de Goethe, aunque en ocasiones aun siendo magistral se muestra frío, en sus mejores momentos une la poesía a una mentalidad bien distinta de las formas antiguas y representa, más bien, una nueva síntesis personal.

Es el período de obras suyas como Ifigenia, donde se dan la mano la claridad y la mesura, la paz interior y el dominio moral, o en Torquato Tasso, donde Antonio personifica el ideal de humanidad,  incluso en Wilhelm Meister  en la segunda parte de Fausto.

 *

Lo viejo y lo nuevo

Los filósofos –antiguos y modernos– han pretendido encontrar el principio explicativo de todas las cosas. Para la filosofía clásica a partir de Sócrates (tanto antigua como medieval) el principio fundamental se traducía en tér­minos de nous o intellectus.

El nous finito comprende las cosas y sus relaciones ordenadas por un nous infinito. La actitud del nous finito, de la mente humana, ante lo real era básicamente contem­plativa: la realidad existe, llena de perfecciones y de enigmas, ante esa mente receptiva. Con el cristianismo el nous se manifiesta como Logos [Verbum, Palabra] divino, mediante el cual son creadas y nombradas las cosas. La mente finita, en este caso, mantiene tam­bién una actitud receptiva y contemplativa ante la realidad creada y ordenada por la Palabra divina.


“En el principio era la acción”

 Goethe en el Fausto tiene en cuenta esa tradición clásica para luego superarla:

FAUSTO: Escrito está: «Al principio era el Verbo» ¡Aquí me paro ya! ¿Quién me ayudará a seguir adelante? No puedo hacer tan imposiblemente alto aprecio del Verbo; tendré que traducirlo de otro modo, si el espíritu me ilumina bien…

 (Ese “principio” ha de ser expresado en término de fuerza y de acción)

“¿Será verdad, la mente la que todo lo hace y crea? Debiera decir: «En el principio era la fuerza» Pero, no obs­tante, al escribirlo así algo me advierte que no me quede en ello. ¡Viene en mi ayuda el Espíritu!  De repente veo claro y osadamente escribo: «En el principio era la acción

 La acción es entendida aquí en un sentido radical: no se trata de la actividad que brota de un sustrato fijo, sobre el cual se vuelve a reposar el efecto producido. En verdad, no hay ya, para la visión moderna, un sustrato sustancial propiamente dicho.

Lo que hay como principio es una actividad que descansa en sí misma: la autoatividad.

Esta autoconducción, propia del núcleo energético del hombre, se erige como principio fundamental de la metafísica: la acción como principio equivale a creatividad originaria surgida del hombre mismo. 

El titanismo de Goethe encuentra aquí su apoyatura meta­física.

Realmente con el Fausto  aparece el espíritu de la época mo­derna.

El Logos, la palabra, tenía sentido para un griego y un medieval, era un foco iluminador de la realidad contemplativa.

El Verbo o nous  o el intellectus  clásico no era  causa eficiente de la realidad medieval. El sentimiento que acompañaba al hombre era el de admiración. Hay un sentido profundo de aceptación de las cosas y de la realidad; incluso para el escéptico la realidad está ahí.

La re­alidad está esperándonos siempre, sea para ocultarnos sea para revelarnos su misterio. En consecuencia, se da una admiración cuasi religiosa por el don divino de las cosas.

 De la admiración a la acción

Mas ahora la admiración es imposible. Para el hombre mo­derno las cosas no forman ya un cosmos ordenado como el griego o el medieval. Hay un sentido general de relatividad. En ello in­fluyen diversos acontecimientos: el descubrimiento de América abrirá nuevas perspectivas y confirmará la redondez de la Tierra; los libros de viajes, tan frecuentes en esta época, muestran nuevas culturas y formas de vida; el telescopio acerca una realidad nueva… El hombre se siente desplazado.

Ante la realidad no surge la admiración, sino el estremecimiento. Así lo expresaba Pascal, experimentando el carácter inquietante de la bóveda celeste: Le silence éternel de ces espaces infinis m’effraie [el silencio eterno de esos espacios infinitos me hace temblar].

Ni la Mente griega ni el Verbo cristiano pueden ser el princi­pio.

Hay que traducir el principio de otro modo. Fausto lo ve claro:

“En el principio era la acción”

 La acción es el principio.

"En el principio era la acción"  Así comienza también Fichte. La nueva lógica no ha de partir de nociones abstractas y formales sino materiales y la primera es la acción, que emerge del sí mismo y luego vuelve sobre sí, como autogénesis,

Este sería el prin­cipio fundamental de la filosofía a partir de entonces.  

Una búsqueda romántica completamente alejada del pensamiento clásico.

 

 

Fuente de material: gentileza del sitio web Ley natural

 




jueves, 30 de noviembre de 2023

Diferencias entre Percepción y Pensamiento Matemático (Hospital de Clínicas)

 


Hola amigos.

Comparto Resumen y video de la Conferencia ofrecida el pasado 23 de noviembre para el Ciclo Cultural del Hospital de Clínicas José de San Martín, (CABA)

El Resumen Gráfico y las imágenes son de acceso público, Se permite descargarlo siemp0re y cuando reconozcan Autor y Fuente.






Resumen:

Para comenzar a comprender en qué consiste el Pensamiento Matemático, entendido como proceso secundario emergente en el homo Sapiens con corteza prefrontal, se hace necesario comenzar por reconocer los procesos primarios de percepción matemática referidos a cantidad, distancia, velocidad e incluso lógica, para establecer relaciones causales en la resolución de diversos problemas y acertijos observados en la supervivencia de organismos vivos. Tales procesos primarios vienen siendo observados en diferentes animales, incluso en los insectos, tal como reconocen numerosos estudios de Biología Experimental realizados particularmente en los últimos veinte años.

Este reconocimiento particular de un Pensamiento Matemático que tiende hacia la abstracción, en tanto proceso que avanza evolutivamente desde una capacidad primaria observada también en el resto de organismos vivos, nos remite a las elaboraciones de Leo Vigostsky (1896-1934)  respecto del origen del lenguaje humano. En su conocido debate con Piaget, Vigotsky sostenía que el lenguaje humano, lejos de ser innato, evoluciona sobre los modos de comunicación animal en un organismo que además de corteza prefrontal, presenta una anatomía particular que favorece el desarrollo del lenguaje articulado. A diferencia de un desarrollo innato uniforme, descubrimos que la selección particular de usos y costumbres para reconocer el entorno, expresados en el lenguaje en diferentes grupos humanos a través del tiempo,  permite comprender la emergencia de cada idioma y dialecto particular.

Vigotsky sostuvo durante el primer cuarto del siglo XX que, además de sistemas particulares de Oralidad, (desarrollados por grupos de h. Sapiens desde su emergencia hace 100.000 años según fuentes consensuadas), cada grupo humano desarrolla otros sistemas conceptuales para consolidar su Identidad Cultural, así como abordar y comprender su entorno.  Vigotsky define tales sistemas conceptuales como “herramientas psicológicas” que mediatizan entre el Grupo Social y el Individuo para ordenar, clasificar, e interpretar las percepciones del entorno.

Podemos agregar que, según largos estudios antropológicos,  cada grupo viene elaborando, transmitiendo y disfrutando de generación en generación desde hace miles de años, no solo sistemas de Comunicación Oral efectiva, sino además diferentes expresiones que hoy calificamos como Arte. Toda la evidencia hallada hasta ahora permite inferir que tales expresiones culturales particulares vienen siendo creadas y expresadas de modo visual (pintura corporal o rupestre) así como mediante la generación de sonidos que deleiten al grupo  (Música), la búsqueda de expresión corporal (Danza) o incluso la generación de metáforas con ritmo propio descriptas en la Poesía ancestral.

A través del tiempo, observamos que algunos grupos desarrollaron sistemas gráficos de numeración particular,  anclados en la percepción del cuerpo con diferentes grados de abstracción, tal como indica el hallazgo del “hueso de Lebombo” (40 000 AP) con 29 marcas que bien pudieron ser realizadas por una mujer que persigue regularidades en su ciclo menstrual. Las marcas del hueso de Lebombo difieren del posterior “hueso de Ishango” (23.000 AP) dado que sus incisiones indican fuertemente la búsqueda de patrones y relaciones abstractas entre Números Primos y múltiplos de 12.  

La invención de la Escritura como Técnica de registro gráfico del lenguaje es mucho más reciente, pues cuenta con menos de siete mil años. Recordamos que Vigotsky expresó que “la inclusión del instrumento en los procesos de comportamiento, recrea y reconstruye por completo toda la estructura de la conducta”.

La exposición culmina con un recorrido de artículos científicos publicados por revistas prestigiosas de todo el mundo, donde estudios por imágenes muestran las redes cerebrales de percepciones infantiles ancladas en el cuerpo, que se distinguen de las redes desarrolladas para los números y cálculos abstractos, ubicadas en otras zonas de la corteza cerebral.

Los estudios por imágenes revelan asimismo cómo el cerebro de los adolescentes aumenta de tamaño dependiendo de cuánto disfruten de avanzar en lógica y abstracción matemática, algo que confirma fuera de toda duda la propuesta de Vigotsky respecto del desarrollo, creación y reconstrucción personal resultantes de la incorporación de los diversos sistemas conceptuales (Oralidad, Arte visual, Música, Danza, Poesía, Sistemas de Cálculo y Sistemas de Escritura). Podemos agregar que, debido a su origen cultural y familiar, la incorporación y desarrollo con disfrute de tales “herramientas” vigotskianas, fortalece toda la estructura de la psiquis y otorgan un satisfactorio sentido de pertenencia.











Cómo citar este trabajo:

Salvetti, Vivina Perla (2023) “El Pensamiento Matemático ¿Qué es? Una mirada desde la Antropología y las Neurociencias” Conferencia audiovisual ofrecida el 23 de noviembre de 2023, como parte del Ciclo Cultural del Hospital de Clínicas, promocionado por el profesor Doctor Roberto Iérmoli (FM/UBA) https://www.youtube.com/watch?v=2Gub_k5rEZY



martes, 24 de octubre de 2023

Tener o Ser en este tiempo, Reflexiones.

 

Más allá de circunstancias propias de su época como la amenaza nuclear o la carrera armamentista, el pensador y psicoanalista Erich Fromm fue suficientemente lúcido para notar que éstas no eran sino expresiones de causas en realidad mucho más profundas y significativas. Es decir, que quizá los líderes de entonces podían firmar acuerdos de desarme o de pacificación, pero mientras no se resolvieran conflictos internos y profundos del ser humano, problemas como la guerra o la devastación de la naturaleza continuarían existiendo.

En ese sentido, Fromm no se equivocó.

Hoy, casi ochenta años después de la publicación de sus obras mayores, es posible decir que su diagnóstico es todavía válido y merece ser tomado en cuenta. Si hacemos eco de sus ideas podemos decir que todavía hoy actitudes como el egoísmo, la compulsión de tener, la pobre idea que el ser humano tiene de sí mismo (en un sentido existencial y filosófico), entre otros aspectos donde se conjugan la formación psicológica y la vida en sociedad, son causas de fondo que aún hoy nos llevan a tener comportamientos nocivos o francamente autodestructivos, tanto a nivel individual como colectivo.

Como decíamos, al hablar del “hombre nuevo” (hombre en un sentido general, como ser humano), Fromm trazó un panorama amplio de las condiciones necesarias para generar un cambio auténtico en la forma de vida humana y, con ello, mejorar significativamente nuestra relación con el mundo, la naturaleza y con el planeta en general. Según Fromm, si el ser humano quiere no sólo sobrevivir, sino además convivir en armonía con su entorno (con sus semejantes y con la naturaleza), está llamado a desarrollar y cultivar las siguientes cualidades:

ü  Disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente. 

 

ü Sentir seguridad, tener un sentimiento de identidad y confianza basado en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en vez de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

 

ü Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical y la no cosidad pueden llegar a ser la condición de la actividad plena dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

 

ü Estar plenamente presente donde uno se encuentra.

 

ü Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

 

ü Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

 

ü Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños. 

 

ü Vivir sin adorar ídolos y sin engaños, porque se ha alcanzado una situación en que no se requieren engaños.

 

ü Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

 

ü Desprenderse del narcisismo y aceptar las trágicas limitaciones inherentes a la existencia humana. 

 

ü Hacer del pleno desarrollo de sí mismo y del prójimo la meta suprema de vivir. 

 

ü Saber que para alcanzar esta meta, es necesaria la disciplina y respetar la realidad. 

 

ü Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el "orden" como atributo de no vivir, de la muerte. 

 

ü Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables. 

 

ü No engañar, pero tampoco dejarnos engañar por los otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo. 

 

ü Conocerse, y no sólo el yo que uno conoce, sino también el yo que no conoce, aunque tenga un conocimiento vago de lo que no conoce. 

 

ü Percibir la unión con la vida, y por consiguiente renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza. 

 

ü Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir. 

 

ü Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse. 

 

ü Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades, y ser, sin la ambición de "alcanzar la meta", reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener. 

 

ü Ser feliz en el proceso de vivir cada día más, sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se pueda, resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que uno logra o no. 

Sin duda hay varios de estos postulados que merecerían una exposición mucho más detallada (por ejemplo, los que conciernen al narcisismo o a la obsesión de tener a la que nos orilla el sistema cultural y social en el que vivimos). Para ello recomendamos al lector acercarse a la obra en su conjunto, ¿Tener o ser?, pues estos puntos son en buena medida síntesis o conclusiones provisionales de las ideas desarrolladas en los apartados previos del libro.

Con todo, aun en esta forma es posible vislumbrar el corazón de la propuesta de Fromm. En términos generales puede decirse que Fromm apuesta de lleno y permanentemente por la vida, es decir, por actuar siempre en función de todo aquello que contribuya a la preservación y la proliferación de la vida, tanto de la propia como de la que nos rodea. 

Con espíritu filosófico, Fromm intenta que reconozcamos todos esos hábitos, aspectos de personalidad y patrones mentales y de conducta que únicamente contribuyen a sostener y fomentar ciertas formas de malestar o, dicho de otro modo, que de algún modo entorpecen el flujo libre de la vida. El egoísmo que mencionamos anteriormente, el temor a vivir, el miedo a la libertad, la persistencia en la ignorancia, la sumisión… en fin, la lista puede ser demasiado extensa, pero curiosamente el remedio para todo ello es, desde la perspectiva de Fromm, uno solo: el amor por la vida. 

Si somos capaces de entender en qué consiste realmente la vida –dejando de lado las conceptualizaciones y relatos que el ser humano se ha hecho de ella a lo largo de tantos siglos de existencia parcialmente consciente– quizá entonces nos demos cuenta de que esta es una razón más que suficiente para intentar lo que hasta ahora el miedo nos ha hecho creer imposible: probar nuevas formas humanas de ser y estar en el mundo animadas por el entusiasmo de vivir más y, viviendo, permitir que todo a nuestro alrededor también florezca. 

 

El texto de Fromm Tener y Ser está disponible en el siguiente enlace:

https://jesuitas.lat/uploads/tener-y-ser/ERICH%20FROMM%20-%201976%20-%20TENER%20Y%20SER.pdf

 

 (Agradecemos a Pijama Surf)