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jueves, 2 de agosto de 2018

Jean Rouch - Filmografía completa - Metadatos



Hola Amigos.

En esta ocasión comparto con ustedes la lista completa de los films realizados por el antropólogo visual francés, Jean Rouch (1917-2004).

 Invitamos a realizar un breve escaneo visual para descubrir los metadatos emergentes de la lista. Recordamos que los metadatos son aquellos "datos sobre los datos" que ofrecen información descriptiva relevante sobre tiempo, espacio y contexto de tales datos.

Los metadatos de la filmografía completa de Rouch, (99 películas, sufrió un accidente automovilístico fatal mientras estaba realizando otra más) representan aquellos elementos que ofrecen información sobre cuándo y dónde fue producido cada film que a su vez admite contextualizarse  con la información publicada por el realizador respecto de cada película de la filmografía. De la comparación de todos los datos se puede abstraer información valiosa de cada film y  su autor.


Los críticos y analistas de Cine han escrito mucho sobre Rouch a partir de Crónica de un Verano (1961) película realizada conjuntamente con el sociólogo Edgar Morín, de quien fue su primera experiencia en rodaje, a pesar que Rouch ya había cosechado varios premios en Festivales de Cine Etnográfico, y fue la razón para invitarlo a hacer etnografía urbana.

 

La brevísima y única experiencia de Morín como co-realizador de Crónica de un verano parece no haberlo cohibido para escribir de modo inconsulto Cronique d’un film, publicado en Domaine Cínéma I, Interspectacles-Lherminier, París, invierno de1961-1962. El texto presenta a Morín (un desconocido teórico de cine sin conocimientos de montaje y ninguna experiencia previa)  en paridad de condiciones con Rouch (un multipremiado etnógrafo visual, con quince años de trayectoria).

El pomposo manifiesto fue publicado  para acompañar el estreno de Crónica de un verano.

Cronique d’un film,  intentó reproducir la presentación del Manifiesto Kinó-Pravda (el cine-verdad de Vertov) que acompañó el estreno de El hombre de la cámara en la década de 1920. Entre 1922 y 1923, el cienasta ruso Sziga Vértov y su esposa, Svílova, la mejor montajista de su tiempo, habían publicado varios manifiestos en publicaciones de vanguardia, desarrollando su teoría del Cine-Ojo.

Morín describe en 1960 la película Crónica de un verano como un experimento realizado en París pero también una experiencia vivida por sus autores y actores. En el texto, Morín sostiene que intenta superar dialécticamente diferentes géneros de cine, en búsqueda de la Verdad.

Sin embargo, muchos antropólogos tenemos razones para inferir que Rouch nunca estuvo del todo de acuerdo con el contenido del Manifiesto de Morín.

En 1973, Rouch escribió “La Cámara y el Hombre” precioso escrito donde tiene oportunidad de compartir su larga búsqueda de un lenguaje visual propio, que oscila entre la “Cámara participativa “de Flaherty y el Movimiento constante de la cámara para captar la realidad, propuesto por Vertov. El pdf del artículo está disponible en internet y el link para acceder a una traducción amateur al español se encuentra a pie de página)

 

¿Qué nos dicen los metadatos?

Un breve barrido visual de la lista filmográfica nos advierte que, cuando Rouch fue invitado a filmar a París en 1960, ya contaba con quince años como realizador de filmes etnográficos desde 1945.

El mismo Rouch había comentado en entrevistas que su primera experiencia etnográfica con la cámara al hombro ocurrió luego de un accidente con su trípode, y fue vivida por el antropólogo "como una revelación", que lo impulsó a buscar un camino propio y original para registrar los procesos espontáneos de identidad-alteridad de todo grupo humano.

 

Otro aspecto llamativo que surge de su filmografía, confirma que, luego de filmar Crónica de un verano conjuntamente con Morín, Rouch no se quedó en París, sino que volvió a su querida África para seguir filmando allí.

 

Está claro que si hubiera estado de acuerdo con los conceptos publicados por Morín sobre el cinema-verité, era de esperar que Rouch siguiera desarrollándolos y difundiéndolos, como hacen la mayoría de los investigadores sociales. Sin embargo, para confirmar que Rouch nunca definió su enfoque como cinema-verité, contamos con el registro de su propia voz en off introduciendo Crónica de un Verano, como una experiencia en cinema-realité.

Concordamos con Rouch que cinema-verité y cinema-realité no son lo mismo en cine documental.

Quizás eso explique por qué observamos a  Rouch buscando difundir a partir de 1961, que en  Crónica de un verano se propuso generar experiencias de cinema-realité.

A partir de la confusión generada por Morín luego de una presentación pública que lo ubicaba en paridad con Rouch (si fue por burda ignorancia en el tema o por mala fe, no nos corresponde a nosotros dirimirlo)  observamos a Rouch a partir de entonces buscando un término superador que describa adecuadamente su abordaje original.

En cada uno de sus artículos y entrevistas posteriores a 1961, además de mencionar su cinema-realité, (hasta el día de hoy muchos están convencidos que cinema realité-y cinema verité significan lo mismo) Rouch incorporó términos como Etno-ficción y Cine-sinceridad, sin terminar de decidirse finalmente por ninguno.

Por otra parte, también resulta llamativo que no hallemos en las entrevistas realizadas a Rouch después de 1961 ni una sola mención que considere la validez documental del cinema-verité propuesto pomposamente por Morin de modo inconsulto, como catalizador de elementos discursivos en pos de una Verdad absoluta y elusiva.

Como muchos interesados en Antropología Visual sabemos, luego de muchas discusiones y debates a partir de 1920, hay enorme consenso entre los cineastas (también debiera serlo entre los investigadores sociales) para distinguir que una cosa es la Realidad a partir de hechos captados por el realizador, y otra muy diferente es la Verdad absoluta, elusiva por definición, y a la que solo podemos aproximarnos a medida que pasa el tiempo.

 

Cada uno de los hechos históricos mencionados sobre el desencuentro entre Rouch y Morín durante el rodaje de Crónica de un verano, cuentan con testigos que fueron entrevistados para el rodaje de la peli homenaje A propos d'un été (2012)  y aún recuerdan las discusiones entre Morín y Rouch, donde el desconocido autor hasta entonces de un solo un libro sobre teoría del cine, le discute al multipremiado Rouch cómo debe manejar la cámara y dirigir las escenas. Muchos tenemos la impresión que Morín escribió su pomposo manifiesto para presentarlo como si fuera de ambos, factor que quizás nos permite entender por qué, una vez realizada la película Crónica de un verano, Rouch se apresuró a tomar distancia física y luego conceptual del pomposo contenido de Cronique d’un film, publicado en el París de 1961. 

En esta entrada también compartimos el vídeo de una entrevista realizada a Rouch varios años después de 1961, que lo muestra describiendo que en Crónica de un verano buscó generar una experiencia  de cinema-realité en los participantes. Lo dolorosamente llamativo es que, para la entrevista realizada en inglés, se incluye la introducción original de Crónica de un verano donde descubrimos con estupor que, a pesar que la voz original de Rouch menciona claramente el término cinema-realité, los subtítulos lo desmienten por completo y traducen la frase como experimento en busca de la Verdad.



 Sirva esta breve reflexión como reconocimiento a un enorme Creador y sin dudas, ejemplo de Ética en Antropología Visual.




Filmografía Completa de Jean Rouch


La rêve plus fort que la mort ( co-director Bernard Surugne,2002)
Faire-part: Musêe Henri Langlois (1997)
Moi fatigué debout, moi couché (1997)
Madame L’Eau (1998)
Cantate pour duex généraux (1990)
Liberté, égalité, fraternité, et puis après… (1990)
Folie ordinaire d’une fille de Cham (1988)
Boulevards d’Afrique (co-director Tam-Sir, 1988)
Enigma (co-directores Alberto Chiantaretto, Marco Di Castri, Daniele Pianciola, 1987)
Brise-Glace (co-directores Raoul Ruiz, Tille Tömroth, 1987)
“Dionysos” (un episodio de Paris vu par…20 ans après, 1984)
  Portrait de Raymond Depardon (co-director André Lenôtre, 1983)                                                                          
 Yenendi Gengel (1982)
Le vieil Anaï (co-director Germaine Dieterian, 1979)
Sini Siddo Kuma (1978)
Ciné-portrait de Margaret Mead (1977)
Fête des Gandyi Bi à Simiri (1977)
Hommage à Marcel Mauss: Germaine Dieterien (1977)
Hommage à Marcel Mauss: Marcel Levy (1977)
Ispahan: letter persanne 1977 (1977)
Badye, the Storyteller (co-director Inoussa Ousseini, 1977)
Makwayela (co-director Jacques d’Arthuys, 1977)
Babatu (1976)
Médecines et médecins (co-director Inoussa Ousseini, 1976)
Rhythme de travail (1976)
Initiation (1975)
Souna Kouma (1975)
Sigui synthese: les cérémonies soixantenaires du Sigui (filmada entre 1966-1974)                                                                                                                                               
Cocorico! Monsieur Poulet (1974)
La 504 et les foudroyers (1974)
Pam Kuso Kar (1974)
Toboy Tobaye (1974)
L’an 01 (co-directors Jacques Doillon, Alain Resnais, 1973)
Dongo Hori (1973)
Hommage à Marcel Mauss: Tara Okamoto (1973)
L’enterrement du Hogan (co-director Germaine Dieterlen, 1973)
VW–Voyou (1973)
Horendi (1972)
Tanda Singui (1972)
Yenendi de Boukoki (1972)
Architectes Ayorou (1971)
Porto Novo–la danse des reines (1971)
Yenendi di Simiri (1971)
Les Tambours d’avant: Tourou et Bitti (1971)
 Mya–la mère (1970)                                                                                                                                
Yenendi de Yantalla (1970)
Petit à petit (1969)
Pierres chantantes d’Ayorou (1968)
Un lion nommé l’amèricain (1968)
Wanzerbe (1968)
Daudo Sorko (1967)
Jaguar (1967)
La goumbe des jeunes noceurs (1967)
Sigui: l’enclume de Yongo (co-directores Germaine Dieterlen, Gilbert Rouget, 1967)
Tourou et Bitti (1967)
 Batteries Dogon–elements pour une etude (co-director Gilbert Rouget, 1966)                                               
Dongo Horendi (1966)
Fêtes de novembre à Bregho (1966)
Koli-Koli (1966)
Sigui année zero (1966)                                                                                                                                    
Gare du Nord” (an episode of Paris vu par…, 1965)
Alpha noir (1965)
 Festival de Dakar (1965)
Jackville (1965)
Les veuves de quinze ans (1965)
 L’Afrique et la recherché scientifique (1965)                                                                                                                                         
Musique et danse des chasseurs Gow (1965)
Tambours de pierre (1965)
“Marie-France et Véronique” (1964)
Le palmier à huile (1963)
Les cocotiers (1963)
Monsieur Albert prophète (1963)
Rose et Landry (co-director Jacques Godbout, 1963)
La Punition (1962)
Abidjan, port de pêche (1962)
Le mil (1962)
Les pêcheurs du Niger (1962)
Urbanismé africain (1962)
Chronique d’un été (co-director Edgar Morin, 1961)
La Pyramide humaine (1961)
Les ballets de Niger (1961)                                                                            
Hampi (1960)
Moi, un Noir (1958)
Moro Naba (1958)
Sakpata (co-director Gilbert Rouget, 1958)
Baby Ghana (1957)
La Chasse au lion à l’arc (filmada 1958-1965, revisada 1965)
Les maîtres fous (1955)
Mammy Water (1955)
Bataille sur le grand fleuve (1952)                                                                                                                       
Les gens du mil (1951)
Yenendi: les homes qui font la pluie (1951)
Cimetière dans la falaise (1951)
Chasse à l’hippopotame (1950)
Les Magiciens de Wanzerbé (co-director Marcel Griaule, 1948)
La Circoncision (1948)
Hombroï (1948)
Initiation à la danse des possédés (1948)
Au pays des mages noirs (co-directores Jean Sauvy and Pierre Ponty, 1947)


ROUCH, Jean (1973) “Camera and Man” Recuperado del Jean Rouch Tribute Website.  

Material disponible en 

https://www.academia.edu/122226265/Jean_Rouch_1973_Camera_and_Man


Hasta la próxima, amigos!!!

domingo, 29 de julio de 2018

Ramon y Cajal II - El Camino del descubrimiento


            Autorretrato de Ramón y Cajal cuando era estudiante de Medicina en Zaragoza. Año 1876


Hola amigos
En esta segunda entrega de la serie sobre Ramón y Cajal he decidido compartir con ustedes algunas escenas del excelente documental sobre la vida del médico e investigador que fuera realizado por la Televisión Española en 1982.
Los nueve capítulos de la serie están disponibles en la página web de la TVE. Sin embargo, agradecemos la oportunidad de ofrecer algunos fragmentos significativos de la serie que muestran las condiciones del laboratorio emplazado en su propio hogar,  y describen el momento del descubrimiento. El Laboratorio de Ramón y Cajal con sus elementos en perfecto estado de conservación se encuentra abierto al público que quiera recorrerlo.  
Las imágenes del documental cajalino también logran plasmar la decisión crucial de literalmente de la mano a los investigadores más prestigiosos de su tiempo a ver por sí mismos en el Congreso de Berlín de 1889 los preparados citológicos que cambiaron el curso de la Historia
También incluí otro fragmento del documental donde defiende la validez de su descubrimiento cuando el paradigma vigente en neurología era diferente.
El autorretrato de 1876 que encabeza esta entrada, realizado cuando las técnicas de imagen estaban en desarrollo, nos revelan a Cajal en una composición absolutamente moderna. 
Sin sus conocimientos previos de Arte, Pintura y Fotografía jamás hubiera podido desarrollar los preparados histológicos que cambiaron la Historia de la Medicina..

Espero sinceramente que disfruten los fragmentos de la serie española de 1982, a quienes agradecemos la gentileza de poder difundirlos y  se ofrecen a continuación:

1 "¿Dónde está la red, (según la teoría reticular) que no la veo? "



 2 Instante del descubrimiento (1888)Las neuronas son individuales


                                     
  3 Defiende el fin del reticularismo, o teoría reticular





                                                  4 Congreso de Berlín de 1889



Hasta la próxima amigos!!!

sábado, 28 de julio de 2018

La deconstrucción y sus frecuentes malentendidos, según Jaques Derrida


Hola amigos.
En esta ocasión me pareció adecuado invitar al blog un artículo del filósofo francés Jacques Derrida publicado por Le Monde en 2004, a pocos días después de su muerte acaecida el 8 de octubre del mismo año.
En este artículo el filósofo procura defender los alcances del término Deconstrucción, que tantos malentendidos ha originado como su autor aclara aquí. Para empezar, nunca quiso proponerlo como un método, ni tiene reglas fijas.
Para definir el uso del término hay que contextualizarlo con otro. “logocentrismo”, definido en De la gramatología (1971: 7) como “etnocentrismo más original”, que "desde hace veinte siglos viene literalmente desplazando todo lo referido al lenguaje natural bajo el nombre de escritura." 
El filósofo se sirve del concepto para discutir los procesos históricos conducentes a toda una “metafísica de la escritura”, como aquel proceso racional derivado del ejercicio de la lectura, que deviene en la fetichización del signo escrito y el subsiguiente desplazamiento del carácter subjetivo de toda voz humana.
Es decir, ya desde las primeras páginas de su obra fundamental, Derrida establece una diferencia entre Oralidad (que aquí es referida como “lenguaje natural”) y la Escritura mediante signos que devienen en fetiches.
Esta confusión sobre los alcances de un término para recuperar el sentido oral y subjetivo de la comunicación humana, que no obstante resulta aplicado sobre los textos escritos, es criticada aquí por su autor.
La confusión sobre si acaso tal deconstrucción (un separar los elementos fundamentales para generar una mirada diferente sobre las cosas) merece aplicarse sobre las estructuras cerrada del lenguaje escrito, quizás pueda aclararse teniendo en cuenta que la Oralidad (o lenguaje natural según Derrida) precedió a la Escritura durante miles y miles de años. Sin embargo, la introducción de la Escritura, como sabemos, marcó una divisoria de aguas entre la Historia y la Pre-historia, introduciendo así un modo de ver las cosas que es definido por el filósofo como una suerte de Etnocentrismo de la palabra escrita.
Esta idea respecto de una deconstrucción que “se sale de la historia” para volver a las fuentes orales de la filosofía está presente en este artículo.

Espero que lo disfruten, así como de las imágenes escogidas para acompañarlo.

Elegí estas imágenes porque, si hubo un ámbito donde el término Deconstrucción resultó fructífero fue en Artes plásticas. Acompaño el artículo de Derrida publicado en Le Monde con una serie de imágenes donde Malena Valcárcel y Damián Ortega parten de textos impresos como material para reflexionar sobre aspectos cotidianos de la Vida que exceden toda escritura.



¿Qué es la deconstrucción?   Por Jacques Derrida

Hay que entender este término, “deconstrucción”, no en el sentido de disolver o de destruir, sino en el de analizar las estructuras sedimentadas que forman el elemento discursivo, la discursividad filosófica en la que pensamos. Este analizar pasa por la lengua, por la cultura occidental, por el conjunto de lo que define nuestra pertenencia a esta historia de la filosofía.
La palabra “deconstrucción” existía ya en francés, pero su uso era muy raro. A mí me sirvió en primer lugar para traducir un par de palabras: la primera que viene de Heidegger, quien hablaba de “destrucción”, la segunda que viene de Freud, quien hablaba de “disociación”. Pero muy pronto, naturalmente, intenté señalar de qué modo, bajo la misma palabra, aquello que llamé deconstrucción no se trataba simplemente de algo heideggeriano ni freudiano. He consagrado no obstante bastantes de mis trabajos para marcar una cierta deuda tanto con Freud como con Heidegger, y al mismo tiempo una cierta reflexión sobre aquello que llamé deconstrucción.
Es por esto que soy incapaz de explicar lo que es la deconstrucción, para mí, sin recontextualizar las cosas. Fue en el momento en que el estructuralismo era dominante cuando yo me comprometí en mis tareas, y con esa palabra.
La deconstrucción se trataba también de una toma de posición con respecto del estructuralismo. Por otro lado, fue en el momento en que las ciencias del lenguaje, la referencia a la lingüística y el “todo es lenguaje” eran dominantes.
Es aquí, hablo de los años 60, que la deconstrucción comenzó a constituirse como… no diría antiestructuralista, sino, en todo caso, desmarcada con respecto del estructuralismo, y protestando contra dicha autoridad del lenguaje.

Es por esto que siempre me he sorprendido y a la vez irritado ante la asimiliación tan frecuente de la deconstrucción a ¿cómo decirlo? un “omnilingüistismo”, a un “panlingüistismo”, un “pantextualismo”.
La deconstrucción emerge de lo contrario.
Yo comencé protestando contra la autoridad de la linguística y del lenguaje y del logocentrismo.
Siendo que para mí todo comenzó, y ha continuado, por una protesta contra la referencia lingüística, contra la autoridad del lenguaje, contra el “logocentrismo” palabra que he repetido y recalcado, ¿Cómo puede ser entonces, que se acuse tan a menudo a la deconstrucción de ser un pensamiento para el que sólo hay lenguaje, texto, en un sentido estrecho, y no realidad? 
Es un contrasentido incorregible, aparentemente.

Yo no he renunciado a la palabra “deconstrucción”, porque implica la necesidad de la memoria, de la reconexión, del recuerdo de la historia de la filosofía en la que nosotros nos ubicamos, y no obstante, pensar en salir de dicha historia.
Por otro lado, lleve a cabo ya muy temprano la distinción entre la clausura y el fin. Se trata de marcar la clausura de la historia, no de la metafísica globalmente — nunca he creído que haya una metafísica; esto también, es un prejuicio corriente. La idea de que haya una metafísica es un prejuicio metafísico. Hay una historia y unas rupturas en esta metafísica. Hablar de su clausura no conduce a decir que la metafísica haya terminado.
Así entonces, la deconstrucción, la experiencia deconstructiva, se coloca entre la clausura y el fin, se coloca en la reafirmación de lo filosófico, pero como apertura de una cuestión sobre la filosofía misma. Desde este punto de vista, la deconstrucción no es simplemente una filosofía, ni un conjunto de tesis, ni siquiera la pregunta sobre el Ser, en el sentido heideggeriano. De cierta manera, no es nada. No puede ser una disciplina o un método. A menudo se la presenta como un método, o se la transforma en un método, con un conjunto de reglas, de procedimientos que se pueden enseñar, etc.
No es una técnica, con sus normas y procedimientos. Desde luego pueden existir regularidades en las formas en que se colocan cierto tipo de cuestiones de estilo deconstructivo. Desde este punto de vista, creo que esto puede dar lugar a una enseñanza, tener efectos de disciplina, etc.
Pero en su principio mismo, la deconstrucción no es un método. Yo mismo he intentado interrogarme sobre aquello que puede ser un método, en el sentido griego o cartesiano, en el sentido hegeliano. Pero la deconstrucción no es una metodología, es decir, la aplicación de reglas.
Si yo quisiera dar una descripción económica, elíptica, de la deconstrucción, diría que es un pensamiento del origen y de los límites de la pregunta “¿qué es…?”, la pregunta que domina toda la historia de la filosofía. Cada vez que se intenta pensar la posibilidad del “¿qué es…?”, plantear una pregunta sobre esta forma de pregunta, o de interrogarse sobre la necesidad de este lenguaje en una cierta lengua, una cierta tradición, etc., lo que se hace en ese momento sólo se presta hasta un cierto punto a la cuestión “¿qué es?”
 Y esto es la diferencia de la deconstrucción. Ésta es, en efecto, una interrogación sobre todo lo que es más que una interrogación.
Es por ello que vacilo todo el tiempo en servirme de esta palabra. Lleva consigo sobre todo aquello que la pregunta “¿qué es?” ha dirigido al interior de la historia de Occidente y de la filosofía occidental, es decir, prácticamente todo, desde Platón hasta Heidegger.
Desde este punto de vista, en efecto, uno ya no tiene absolutamente el derecho a exigirle responder a la pregunta “¿qué eres?” o “¿qué es eso?” bajo una forma corriente.
Jacques Derrida

(Le Monde, 12 de octubre de 2004)

Nota del blog: Las letras cursivas son personales, no están en el artículo original.