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viernes, 5 de junio de 2015

Acoso Moral - Extracto del libro de MF Hirigoyen, por Vivina Perla Salvetti


  • ¿Qué es exactamente el “Acoso moral”?
  • ¿Quién la inicia, y cuándo deviene en Confabulación Grupal Perversa?
  • ¿Bajo qué circunstancias y cuáles son los oscuros intereses dominantes que generan un pequeño foco de malestar grupal contra una persona particular y  retroalimentan un problema de proporciones tales que ningún profesional (médico, jurídico  u otro) socorre o defiende a la víctima debido al grave riesgo de terminar  gravemente involucrado o afectado,  sometiendo a la víctima al más absoluto aislamiento e indefensión?
  • ¿Cómo se llega al punto en que toda búsqueda de justicia legítima por parte de la víctima adquiere la apariencia de delito?
  • ¿Cómo distinguir entre una enfermedad psiquiátrica previa por parte de la víctima y los desbordes convenientemente provocados por el Grupo, tendientes a destruir la dignidad de la víctima con el claro objeto por parte del grupo delictivo de conseguir impunidad? 

Del Acoso Moral, a la Confabulación Grupal
Extracto del análisis propuesto por  Marie-France Hirigoyen

La relación entre el individuo y la sociedad resulta compleja y no son escasos los procesos en los que la lucha por el poder se enmascara mediante fórmulas morales perversas.
En su trabajo de 1998 traducido como  El acoso moral, la terapeuta Marie-France Hirigoyen presentó un análisis extremadamente clarificador acerca de cómo en nuestro alrededor se puede destruir a alguien de manera sutil, empleando solamente palabras, insinuaciones, rumores; esto es, mediante una violencia perversa que se ha traducido como “Acoso Moral”, al  mobbing anglosajón.

(Según el estudio de la OIT, el término inglés bullying equivale a novatada y se dan cifras de casi el 10%, en tanto que el término mobbing se refiere a persecuciones colectivas sobre un individuo en particular)

Personalmente respecto al término anglosajón inicial,(mobbing) me parece más adecuado traducirlo utilizando el término de Confabulación Grupal, que se manifiesta con diferentes grados de violencia
Hirigoyen analiza la presencia de este fenómeno en la vida cotidiana, ya fuera en el ámbito privado o en el lugar de trabajo.
El análisis disecciona en qué consiste tal acoso, fuertemente condicionado por las características del agresor y de la víctima, así como también las consecuencias reales para la víctima y su entorno.


A continuación presento un resumen de sus conceptos sobre el fenómeno traducido al español como Acoso Moral, donde resultan iluminadoras:

  • Distinción entre acoso, conflicto de personalidades y confabulación grupal
  • El papel crucial de líderes perversos en su inicio y desarrollo.


Definición de acoso moral
El acoso consiste en una violencia insidiosa, fría, solapada, tanto más peligrosa cuanto que es casi invisible. Se nutre de pequeños ataques repetidos, a menudo sin testigos, a veces no verbales, o ambiguos, por ser susceptibles de doble interpretación. Cada ataque por separado no es verdaderamente grave.
Pero es el efecto acumulativo de estos microtraumatismos frecuentes y repetidos  por parte de un grupo sobre un individuo en particular lo que constituye la agresión.

El grupo procura excluir a una persona de una comunidad, privándola poco a poco de su identidad, su papel, su función, su categoría, su imagen, “desintegrándola socialmente”, anulándola simbólicamente.

Hirigoyen aclara que se trata de una noción subjetiva, donde hay que tener en cuenta por un lado la actuación colectiva perversa  y por otro las consecuencias individuales sobre la salud y la dignidad de la víctima.

Todos los medios son buenos para quien busca la destrucción de la persona elegida, aun a riesgo de adoptar comportamientos perjudiciales para los objetivos y los intereses de la organización.



¿Quién, cómo y dónde surge? 
Mecanismos de perversión moral en el Trabajo

En el caso del acoso moral en el ámbito laboral, es interesante prestar atención a los mecanismos de la perversión moral que construyen el acoso.
Según Hirigoyen, las víctimas de acoso no son personas afectadas por alguna patología o particularmente débiles.
 Por el contrario, el acoso empieza cuando una víctima reacciona contra el autoritarismo o no se deja avasallar. Su capacidad de resistir a pesar de las presiones es lo que la señala como blanco. 

El acoso se vuelve posible porque viene precedido de una descalificación de la víctima por parte de un líder perverso, que el grupo ha aceptado primero, y luego avalará.
Esta depreciación de la víctima justifica posteriormente la crueldad que se ha ejercido contra ella y conduce a pensar que se merece lo que le ocurre” (p.50).

Sin embargo las víctimas no son holgazanas, sino todo lo contrario. A menudo son personas escrupulosas, dedicadas a su trabajo, perfeccionistas, que desean ser impecables. En cierto modo se utiliza un proceso semejante al de la profecía que se cumple a sí misma:
  • “Cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada: se dice que el trato con ella es difícil, que tiene mal carácter, o que está loca. Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto, y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto

  • Una vez que a la víctima se la saca de sus casillas, no es extraño que se convierta en lo que pretenden convertirla. Una persona acosada no puede rendir al máximo de sus posibilidades. Presta menos atención, se muestra ineficaz y da pie a que se critique la calidad de su trabajo. Llegados a este punto a los compañeros les resulta fácil separarse de ella, dada su incompetencia o su falta de profesionalidad” (p.51).

Las causas de tal confabulación pueden ser diversas. Los grupos soportan mal la diferencia: A veces el acoso es suscitado por un sentimiento de envidia respecto de alguien que posee algo que los demás no poseen, o bien surge entre compañeros por enemistades personales, o como forma de competencia en la que un protagonista intenta destacar a costa de la destrucción del otro.

Hirigoyen aclara que entre individuos rivales es legítima una lucha por el poder, siempre que se trate de una competición en la que todos tengan su oportunidad.


Resulta clarividente la exposición de Hirigoyen sobre las maniobras perversas:
  • “Cuando un individuo perverso ingresa en un grupo, tiende a reunir a su alrededor a sus miembros más dóciles con la idea de seducirlos. Si un individuo se niega a alistarse, el grupo lo rechaza y lo convierte en chivo expiatorio. De este modo, entre los miembros del grupo, se crea una relación social en torno a la crítica común de la persona aislada, y en torno a los cotilleos y los chismes. En este punto, el grupo ya se halla bajo la influencia del perverso e imita su cinismo y su falta de respeto. No se puede decir que estos individuos hayan perdido todo su sentido moral, pero, al depender de una persona sin escrúpulos, han perdido todo su sentido crítico.

  • Stanley Milgram, un psicólogo social norteamericano, estudió, entre 1950 y 1963, el fenómeno del sometimiento a la autoridad. Su método era el siguiente: 'Una persona acude a un laboratorio de psicología en donde se le ruega que ejecute una serie de acciones que van a entrar progresivamente en conflicto con su conciencia. La cuestión estriba en saber hasta qué punto preciso seguirá las instrucciones del experimentador antes de negarse a ejecutar unas acciones determinadas'. En su conclusión, establece que 'personas normales, carentes de toda hostilidad, pueden convertirse, cuando trabajan, en agentes de un proceso atroz de destrucción'. Christophe Dejours, que habla de la trivialización social del mal, ratifica esta observación. Efectivamente, hay individuos que necesitan una autoridad superior para alcanzar un cierto equilibrio. Los perversos utilizan esta docilidad en su propio beneficio, y la usan también para hacer sufrir a los demás.
  • El objetivo de un individuo perverso es acceder al poder o mantenerse en él -para lo cual utiliza cualquier medio-, o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello necesita desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo para sus propósitos, y de todo aquel que pueda ver con demasiada lucidez sus modos de obrar” (p.63).


Inicio y retroalimentación del perverso proceso de Acoso en el trabajo

Se hace necesario distinguir el acoso de los conflictos que surgen en cualquier grupo.
Dentro de cualquier grupo, es habitual que se dé una manifestación de conflictos. Un comentario hiriente en un momento de nervios o de malhumor no es significativo, sobre todo si a continuación se piden disculpas.
Pero es la repetición de las vejaciones, de las humillación, sin que se haga el menor esfuerzo por matizarlas, lo que constituye el fenómeno destructor.
En un primer momento, las personas afectadas no quieren ofenderse y se toman a la ligera las primeras puyas y vejaciones. Luego los ataques se multiplican y la víctima se ve acorralada repetidamente, en situación de inferioridad, sometida a maniobras hostiles y degradantes durante mucho tiempo.
Debido a todas estas agresiones la víctima no se  derrumba inmediatamente pero va perdiendo una parte de sí misma. Cada tarde vuelve a casa sintiéndose usada, humillada, degradada.
Cuesta mucho recuperarse.
Cuando surge el acoso, es como una máquina que se pone en marcha y puede machacarlo todo. El grupo tarda en reconocer un fenómeno que causa espanto, porque es inhumano, sin estado de ánimo y sin piedad.

 El entorno terapéutico profesional, por cobardía, por egoísmo o por temor, prefiere mantenerse al margen. Una vez que se pone en marcha este tipo de interacción asimétrica y destructora, no hará más que ampliarse a menos que un elemento externo intervenga con energía con el propósito de introducir cambios en el sentido de la trayectoria.

No caben dudas que una situación de violencia perversa suele anestesiar a la víctima, la cual no mostrará entonces más que lo peor de sí misma.
Se trata de un fenómeno circular. De nada sirve en ese caso tratar de averiguar quién ha provocado el conflicto. 
Incluso se llega  a olvidar la causa inicial del conflicto, o cómo era la víctima antes de iniciarse la espiral destructiva.

El agresor alimenta comportamientos deliberados encaminados  a provocar ansiedad en la víctima, lo que genera en ella una actitud defensiva, a su vez generadora de nuevas agresiones.
Pero sin duda, el arte en el que el perverso destaca por excelencia es el de enfrentar a unas personas con otras, el de provocar rivalidades y celos. Esto lo puede conseguir mediante esas alusiones que siembran la duda, mediante mentiras que colocan a las personas en posiciones enfrentadas, o simplemente hace correr rumores que, de una manera imperceptible, herirán a la víctima sin que ésta pueda identificar su origen.

Tras un determinado periodo de evolución del conflicto, se ponen en marcha fenómenos de fobia recíproca: la visión de la persona odiada desencadena una rabia fría en el agresor, la visión del perseguidor provoca en la víctima una reacción de temor. Es un reflejo condicionado agresivo o defensivo.

El temor desencadena en la víctima comportamientos patológicos que servirán de disculpa para justificar la agresión. Muchas veces la víctima reacciona de manera vehemente y confusa.
Hay que tener en cuenta que, cualquier medida que tome la víctima, cualquier cosa que haga servirá para que sus perseguidores la vuelvan en su contra.
Después de todo, el objetivo de la maniobra perversa es dejarla desconcertada, inducirla a la confusión total y a cometer equivocaciones.

A la hora de afrontar lo que les pasa, las víctimas se sienten solas. ¿Cómo hablar de ello a personas ajenas a la situación? ¿Cómo describir una mirada cargada de odio o una violencia que tan sólo aparece en lo que se sobreentiende y en lo que se silencia?

Hay veces que, la fase de odio o violencia, empieza con toda claridad cuando la víctima reacciona e intenta obrar en tanto que sujeto y recuperar un poco de libertad. A partir de este momento abundarán los golpes bajos y las ofensas, así como  palabras que rebajan,  humillan y  convierten en burla todo lo que pueda ser propio de la víctima.

En esta etapa el perverso puede intentar que su víctima actúe contra él para poder acusarla de malvada y violenta
Lo importante siempre es que la víctima parezca responsable de lo que ocurre. Ésta al principio se justifica, y luego se da cuenta de que cuanto más se justifica, más culpable parece.

No son pocos los casos que tal maniobra perversa condujo al desesperado suicidio de la víctima, del que el grupo queda impune.




Distinguiendo entre acoso velado y conflicto evidente:
 Según lo describe Hirigoyen  es preciso no confundir al acoso con el estrés, o con los conflictos que suelen surgir entre las personas.
Lo que distingue el acoso moral del conflicto es el carácter no explicitado del primero.

¿Acoso grupal o estrés por sobrecarga?
Tal como describe Hirigoyen, en el estrés, al contrario de lo que sucede con el acoso, no hay intencionalidad malévola.
No hay que confundir exigencias laborales para optimizar la eficiencia laboral de todo el grupo, del acoso moral que se dirige sobre una persona en particular.
La gestión con estrés a veces genera consecuencias desastrosas para la salud. En cambio, ya hemos visto cómo el acoso moral se dirige específicamente a una persona. Esta violencia no es útil ni a la organización ni a la buena marcha de la empresa y, en último término, produce el resultado contrario.

Conflictos
Conviene igualmente distinguir el acoso insidioso de un conflicto en el que se manifiestan los reproches (en cierto modo, se ha declarado la guerra).

Hirigoyen sostiene repetidamente que si hay acoso moral, es precisamente porque no ha conseguido brotar ningún conflicto explícito,  quedando velado e indefinido.

 Hirigoyen también señala que es preciso igualmente distinguir el acoso moral de:
- el maltrato por parte de la dirección
- Malas condiciones de trabajo
- Mala gestión de las personas


Hirigoyen considera que, aunque el acoso en el ámbito laboral sea un fenómeno tan viejo como el mismo trabajo, sólo a a partir de la década de los noventa se ha comenzado a identificarlo como un fenómeno que destruye el ambiente de trabajo, disminuye la productividad y favorece el ausentismo por desgaste psicologico.




EL MALTRATO PSICOLÓGICO EN LA VIDA FAMILIAR

 Según la psiquiatra Marie-France Hirigoyen, existe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas, mentiras, humillaciones o insinuaciones, un proceso de maltrato psicológico en el que un individuo consigue hacer pedazos a otro.

El primer acto violento siempre consiste en paralizar a su víctima para que no se pueda defender. Pretende mantener al otro en una relación de dependencia o incluso de propiedad para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmensa en la duda y en la culpabilidad, no es capaz de reaccionar.
Todos estos rasgos constituyen una serie de comportamientos deliberados por parte del agresor destinados a desencadenar la ansiedad de la víctima, provocando en ella una actitud defensiva, que, a su vez, genera nuevas agresiones.

Se trata de una estrategia perversa que no aspira a destruir al otro inmediatamente; prefiere someterlo poco a poco y mantenerlo a su disposición,  conservando el poder para controlarlo. Intenta, de alguna manera, hacer creer que el vínculo de dependencia es irremplazable y que es la víctima quién lo solicita.

Estas perversiones no provienen de un trastorno psiquiátrico, sino de una fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos.

El acosador utiliza una serie de métodos para desestabilizar al otro, como por ejemplo: burlarse de sus convicciones, ideas o gustos; ridiculizarlo en público; dejar de dirigirle la palabra; ofenderlo delante de los demás; privarlo de cualquier posibilidad de expresarse; mofarse de sus con sus puntos débiles; hacer alusiones desagradables, sin llegar a aclararlas nunca; poner en tela de juicio sus capacidades de juicio y decisión, etc.
 La agresión propiamente dicha es constante y se lleva a cabo sin hacer ruido, mediante alusiones e insinuaciones, sin que podamos decir en qué momento ha comenzado, ni tampoco si se trata realmente de una agresión. Se presenta continuamente y en forma de pequeños toques que se dan todos los días o varias veces a la semana, durante meses e incluso años. Basta que la víctima revele sus debilidades para que el perverso las explote inmediatamente contra ella.
 El mensaje de un perverso siempre es voluntariamente vago e impreciso y genera confusión. Son precisamente estas técnicas indirectas las que desconciertan al interlocutor y hacen que éste tenga dudas sobre la realidad de lo que acaba de ocurrir.

Un verdadero perverso no suelta jamás su presa. 
Está persuadido de que tiene razón, y carece de escrúpulos o remordimientos.

El establecimiento del dominio sume a las víctimas en la confusión: o no se atreven a quejarse o no saben hacerlo. 
Éstas describen un verdadero empobrecimiento, una anulación parcial de sus facultades y una amputación de su vitalidad y de su espontaneidad. Aunque sientan que son objeto de una injusticia, su confusión es tan grande que no tienen ninguna posibilidad de reaccionar.

Vencer a este tipo de perversos, o esperar que cambien es prácticamente imposible. En todo caso, la víctima debe analizar el problema empezando por dejar de lado la cuestión de culpabilidad.
Para ello primero debe abandonar su ideal de tolerancia absoluta y empezar a reconocer que alguien a quien ama presenta un trastorno de personalidad que resulta peligroso para ella y que debe protegerse.
Otro de los pasos esenciales consiste en dejar de justificarse. Todas las cosas que hagamos o digamos el perverso cuenta con la rara habilidad de volverlas en contra nuestra.

También la víctima debe estar prevenida que  cualquier cambio de actitud tenderá a provocar un aumento de las agresiones y de las provocaciones. 

El perverso, convencido de que tiene la razón tratará siempre de culpabilizarnos, por lo que esperar un cambio de actitud por parte de él es prácticamente imposible.

Y bastante ingenuo por cierto


Bibliografía:

Hirigoyen, Marie-France (1999) El Acoso Moral. Barcelona, Editorial Paidós


Hirigoyen Marie-France (2004) El acoso moral en el trabajo. Conferencia del 17 de septiembre del 2004, en Valencia, subvencionada por  la Agencia europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Puede el registro arqueológico contribuir a una definición de lo específicamente Humano? por Vivina P.Salvetti




Desde los tiempos de la Grecia Clásica, asistimos  a  debates de tonos filosóficos, religiosos y científicos que buscan dar  cuenta  de la especificidad  que nos distingue del resto de los seres vivos.
Aspectos como la  Racionalidad, la habilidad técnica, o el Lenguaje  han sido discutidos desde  el principio. Se trata de un debate con final abierto,  en el que los aportes del registro Arqueológico ofrecen su propia definición de la característica distintiva del  Homo Sapiens.
Por lo tanto surge una pregunta: ¿Puede el Registro Arqueológico  realizar un aporte que contribuya a la definición de lo que nos constituye como específicamente humanos?
Debo confesar que éste es uno de los aspectos que más me fascinan de mi Carrera: la posibilidad que brinda la Ciencia de poder abordar los interrogantes que giran en torno a los procesos cognitivos envueltos en nuestra evolución como humanos. Búsqueda que en tanto científica elabora  preguntas  antes que respuestas últimas.

El Homo Sapiens y el árbol Filogenético
¿Qué es la Filogenia? Es un término  que los científicos naturalistas del siglo XIX usaron para ordenar la formación sucesiva de especies, a partir de características anatómicas distintivas.
Uno de los objetivos que persigue esta Taxonomía, que reúne especies  hoy desaparecidas, es ordenar lo que se denomina  “Proceso de Hominización”: procura el seguimiento de  cómo y cuándo se habría producido la bipedestación (caminar erguido) con la denominada encefalización  (aumento de la capacidad craneana) así como aquellos cambios anatómicos que hicieron posible el lenguaje articulado.
La Filogenia que nos ocupa organiza evolutivamente nuestro linaje y se remonta a unos cinco millones de años atrás para clasificar y  ordenar especies anteriores a la nuestra, entre las que se encuentran  por ejemplo Homo Erectus, y Homo Neardenthalensis.
Quizás nos resulte difícil hacernos una idea de que hubo un tiempo en el pasado en el que fuimos contemporáneos a  especies similares pero distintas a nosotros ya que el último Neardenthal desapareció hace unos 30.000 años. Sin embargo, la Filogenia registra que hubo un tiempo en el que compartieron la Tierra el H. Erectus y el  Neardenthal, y posteriormente, el Neardenthal con nosotros.
Cuando decimos “especies diferentes” queremos decir que era imposible la reproducción sexual entre especies. Ocurría algo similar a lo que ocurre entre especies como el caballo, el burro y la cebra. Por estar emparentadas, pueden engendrar prole, pero  híbrida.

¿Es la habilidad Técnica característica distintiva del H. Sapiens?
No para el registro arqueológico, por extraño que parezca.
La capacidad para elaborar útiles líticos (herramientas de piedra) no  es característica distintiva del Homo Sapiens.
El registro fósil  incluye una especie de más de dos millones de años de antigüedad, de aproximadamente un metro de alto y mano prensil, que fue hallada junto con instrumentos de piedra muy rudimentarios. Fue denominada Homo Habilis, en medio de acalorados debates debido al escaso registro disponible.
 Sin embargo, sería interesante reflexionar sobre los abundantes útiles líticos hallados junto con restos tanto del Homo Erectus, como del  Neardenthal.
El Homo Erectus (o Erguido) con un registro fósil que se remonta a casi dos millones de años atrás, obviamente fue denominado así debido a que su sistema óseo se presenta  perfectamente adaptado para caminar sobre dos pies. Eran altos y delgados, pero de capacidad craneal bastante inferior a la nuestra. Eso no impidió que se adaptaran al entorno de manera exitosa y que con él diera inicio  algo tan extraordinario como la elaboración de rudimentarios útiles líticos
Esto requiere de ciertas habilidades cognitivas. La fundamental, “hacerse una idea”  del artefacto a elaborar. Posteriormente estar atento a elegir  el material adecuado, transportarlo, saber  dónde golpear y de qué manera,  a fin de obtener  lascas  filosas que permitan cortar la carne, carne que posiblemente cocinaran, pues  junto a restos óseos de esta especie (hallados en Africa y Asia), aparecen  lascas de una cara (conocidas como  Olduvaienses) y los típicos registros vinculados a  fogones.
En cambio, otra de las especies emparentadas con nosotros, cuyos primeros restos fueron descubiertos en Alemania, recibieron el nombre del  lugar, Neardenthal. Se hallaron restos del Neardenthal  en Medio Oriente y Europa. En contraste con el Erectus, el  Neardenthal  se presenta  más bajo y de contextura robusta. La particularidad de esta especie consistió en el desarrollo del Bifaz, herramienta lítica de factura más compleja que la Olduvaiense. (Fig.3) Además sus restos físicos presentan  evidencia  de callos óseos, lo que unido al hallazgo de polen de plantas medicinales, permite inferir que contaban con conocimientos para autocuidado. No debe haber sido nada fácil enfrentar enormes bestias (mamuts, por ejemplo) con lanzas, pues causaría muchos accidentes. El Neardenthal  logró adaptarse y sobrevivir exitosamente las difíciles condiciones de una genuina  “Era del  Hielo”  en Europa.
Solemos pensar en estos seres primitivos como un grupo de tontos y brutos que no lograron sobrevivir al Homo Sapiens. Por el contrario, se trata de especies exitosas para adaptarse y sobrevivir en medios hostiles durante  ¡cientos de miles de años! (nosotros solo llevamos  unos cien mil)
Pensarlos como tontos borra de un plumazo las habilidades cognitivas requeridas para la elaboración técnica de útiles líticos.
Steven Mithen, en  Arqueología de la Mente, nos recuerda que los homínidos (especies pre-humanas) presentan evidencia de las siguientes áreas cognitivas:
Inteligencia Social: para vivir en grupo y comunicarse, aspecto compartido con otros animales sociales. Sin embargo, hay un elemento distintivo: la emergencia de un lenguaje que haga posible la comunicación deliberada, articulada o no, dependiendo de los rasgos anatómicos.
Inteligencia de la Historia Natural: Mithen denomina así a la capacidad de interpretar huellas o rastros (compartida con animales cazadores). Esta habilidad depende de la experiencia y de los conocimientos adquiridos, y permite adaptarse al medio.
Área de la Inteligencia Técnica: Aspecto que marca la divisoria de aguas entre los homínidos que poblaron la Tierra durante miles de años y el resto de los seres vivos.
Esta  habilidad es diferente a la descripta entre algunos animales que se valen del empleo de algún tipo de “herramienta” para su  uso inmediato, como ramitas o algún guijarro.
Se trata de la habilidad para producir útiles de acuerdo a un modelo mental previo.
Eran capaces de “hacerse una idea” del  elemento que querían hacer, buscar el material adecuado, y dirigir  golpes certeros para  acceder a la forma tenida en mente. (No es tarea  sencilla en absoluto, como pueden atestiguarlo  estudiantes que participan en  talleres de confección de útiles líticos, dictados en la UBA).
Pese a las ignoradas capacidades cognitivas de estas especies al H. Erectus se le atribuye el uso del fuego, así como la elaboración de herramientas cortantes simples. En cambio al Neardenthal, se le atribuye la elaboración de instrumentos  de doble filo con un mayor grado de sofisticación, así como los conocimientos para sanar fracturas y heridas resultantes de la caza de animales grandes, tal como evidencian los “callos” de sus restos óseos.
Fuera de eso, no tenemos manera de saber de qué conversaban cuando se reunían en el fogón.

El Homo Sapiens y la emergencia de pensamiento simbólico
Hace unos 100000 años, una especie anatómicamente diferente comenzó  a  dejar registros de objetos  diferentes., que  hoy identificamos  como  conducta  simbólica.
Hallazgos como enterratorios, muestran que esta nueva especie comenzó a pensar  la Muerte de sus seres queridos y a fijar este pensamiento mediante símbolos materiales.
Otros hallazgos, por ejemplo registros en  una  cueva  del  sur de Africa, en la que  capas y capas de fogones revelan ocupación durante miles de años, permitieron acceder a un fogón de cerca de cien mil años, acompañados de una mandíbula  moderna, y de  elementos  para  preparar  ocre  rojo, pigmento mineral que aún hoy se usa para decorar el cuerpo.
¿Extrañarían a sus seres queridos los miembros de las otras especies (Homo Erectus o Neardenthal)? ¿Sentirían algún tipo de temor mientras cazaban los grandes animales? ¿Se darían ánimo de alguna manera? El registro disponible no proporciona manera de saberlo.
Lo que sí tenemos certeza es que el primero que comenzó a  “hacer algo” con sus  temores  fue  el H. Sapiens, dando lugar a la emergencia de lo que se conoce como pensamiento simbólico como característica exclusiva de nuestra especie.
¿Qué es un Símbolo?  Sencillamente, una creación[1] de la Psique, según M. Eliade.
Leroi-Gourham, por su parte, sostiene que el  hecho  fundamental que hace su aparición junto con el Homo Sapiens es “la aptitud para fijar el pensamiento  mediante  símbolos  materiales”
Porque el Símbolo según palabras de Eliade permite expresar de modo simple la coincidencia de opuestos, como la Vida y la Muerte.
Aunque muchos de los hallazgos se vinculan con el ajuar funerario, podemos imaginar que en esta posibilidad de expresar las emociones, el cuerpo fue un mediador privilegiado.
No quedan obviamente muchos registros del cuerpo mediador de los albores: cuerpo en movimiento (batir palmas, bailar), producir  sonidos (cantar, producir sonidos por percusión  o soplar un hueso o  caña que después devino  flauta) o efectos visuales, (pintura  corporal  primero, pintura rupestre después)
Figura  6           Flauta   Paleolítica
Entonces, conforme a distintas capacidades cognitivas, observamos  que desde imaginar  y proyectar mentalmente una herramienta terminada, el Gran Paso para la Humanidad consistió en desarrollar la capacidad para una expresión simbólica que permita su reflexión inmediata.
Este expresar las emociones y reflejarse en grupo (de modo corporal, auditivo y visual) característico de los rituales nativos, implica la incorporación del pasado inmediato sobre la previsibilidad del futuro, y define un proceso cognitivo analizado por las modernas neurociencias, conocido como marcador somático.[2]
En otras palabras, desde el principio de los tiempos, el intercambio grupal ritual o cotidiano, facilita la expresión y fijación del pensamiento emocional  mediado por símbolos materiales.

¿Es lo mismo Conducta Simbólica que Arte?
Vale hacer una distinción entre lo que se define como Conducta  Simbólica y la elaboración de lo que hoy denominamos Arte Primitivo.
Steven Mithen  define como arte primitivo a aquellos objetos hallados que suman a la destreza técnica requerida para su elaboración, una gran creatividad y fantasía, teniendo en cuenta que estos dos últimos atributos pertenecen exclusivamente a la especie humana.
Durante el Paleolítico Superior (unos 40 000 años atrás) asistimos al descubrimiento de una capacidad técnica diversificada[3] (elaboración de gran número de  nuevos elementos, inventados creativamente para hacer frente los desafíos de la vida diaria entre los que subsisten puntas de lanza, arpones o agujas para coser) así como elementos para adorno personal que marcan status social.
De esta misma época data la elaboración de objetos finamente decorados y que eran valorados socialmente, por lo que circulaban para su intercambio entre los grupos. Entre ellos encontramos las estatuillas llamadas “Venus”. La Venus de Willendorf, una de las más antiguas, está esculpida en piedra caliza y aún   conserva  restos de ocre rojo.
El hoy llamado Arte Paleolítico, (o  producción de obras con simbolismo visual  socialmente valoradas) requiere de la capacidad para pensamiento simbólico, aunque no todo pensamiento simbólico es arte.
Muchos científicos  niegan que se pueda hacer una analogía entre las primeras expresiones gráficas y el desarrollo de la habilidad artística de los niños.
Al contrario, no hay nada gradual en la evolución histórica de la capacidad expresiva del Hombre.
Leroi-Gourham nos recuerda que la evidencia disponible ofrece la certeza que las primeras expresiones gráficas han sido abstractas.
Puntos, triángulos, líneas geométricas que se cruzan rítmicamente, revelan gran capacidad de abstracción. Y solo posteriormente en el tiempo hallamos búsqueda de realismo pictórico, (como los Toros de las cuevas de Altamira o los caballos de Chauvet, Francia )

Reflexiones Finales
Este recorrido por el registro arqueológico reunido en los últimos años debería permitir la reflexión sobre lo que nos define como humanos.
En un mundo donde la Tecnología avanza a un ritmo exponencial, sería bueno recordar que no es exactamente eso lo que nos define como humanos.
Porque lo que nos define como Homo Sapiens (Hombre Sabio) no es la capacidad técnica, sino la Capacidad Simbólica.
Un  Pensamiento Simbólico que haga posible el abordaje de nuestros temores más profundos, y conduzca a una reflexión sobre el sentido de la memoria en nuestra propia vida.


BIBLIOGRAFIA:
Eliade, Mircea. Imágenes y Símbolos (1952) Taurus, Madrid.
Leroi-Gourham .En el gesto y la Palabra (1971) Universidad Central de Venezuela
Mithen, Steven. Arqueología de la Mente.(1999) Drakontos
Salvetti, Vivina “Abordaje sistémico sobre emergencia de Memoria en contextos de inclusión cultural: cambios cognitivos observables en la comunidad de Puelches (prov. De La Pampa)” Tesis de Licenciatura 2013. (UBA)





[1] La capacidad creativa que da lugar a elementos posibles es propia del H. Sapiens. La capacidad técnica en cambio se caracteriza por la repetición mecánica de movimientos.
[2] Ver desarrollo del concepto de marcador somático en mi tesis de Licenciatura 2013
[3] Algo que le llama la atención a los arqueólogos es que las especies anteriores al homo Sapiens si bien elaboraban herramientas de piedra, no innovaron en absoluto el modo de realizarla, sino que mantuvieron la manufactura de modo constante  ¡durante cientos de miles de años!

domingo, 19 de abril de 2015

mis Notas de Campo Informe Final - por Vivina P.Salvetti

Esta entrada decidí  realizarla con el propósito de darle un broche a la publicación en el blog de mis notas estudiantiles de Campo y porque si he de ser sincera, no creo volver a sentarme para completar el pasaje a la compu de los registros faltantes escritos con la Olivetti.
En cambio, creo que puede resultar ilustrativo para aquellos curiosos respecto de qué es lo que puede  investigar el antropólogo practicante,transcribir las notas que confeccioné para desarrollar el informe final  a casi un mes de terminada la cursada. 
Las profesoras experimentadas de la cátedra no cesaban de insistir en que solo el tiempo y la relectura constante de nuestros propios registros nos iban a permitir obtener una  imagen adecuada del modo en que se vinculan los diferentes grupos con los que estuvimos  en contacto durante el campo.
Puedo acordar con tal perspectiva. 
              
Definitivamente, la cultura fast no interviene en este “darse cuenta”.  

A continuación  transcribo mis conclusiones a partir del registro  de Campo.




Informe Final de mi Trabajo de Campo

Aportes metodológicos
  Enfoques:
              
            Comprensivo:       doble hermenéutica
            Reflexivo:           Hermenéutica  sobre notas de campo ( leer /escribir y releer/reescribir)
                                             Reflexivo en tanto reflejo (Etnometodología)    Implicación  antropólogo
                                                                                                Ver reglas  juego local
Cualitativo:         interacción teoría/práctica de campo

Método utilizado          Observación- Participación con Implicación reflexiva

Campos de trabajo:          Grupos para conservación de especies en peligro
                                                 Grupos para reinserción social
                                                 Grupos de terapia  mediante animales (zooterapia)



Pertinencia antropológica: 
Tradición clásica: Identificaciones totémicas como organizadores de lo social (Dukheim/Mauss)
                                         Representaciones simbólicas del mundo animal

Antropología médica:        Responsabilidad social en la definición/remisión de patologías
                                                  Distintos modos de comunicación (Bateson)
                                                      Particularidades  culturales del lenguaje no verbal (Birdwhistell)

Supuestos Iniciales:      Vínculo con animales es sanador
                                              Rehabilitación desde la reflexividad (reconocerse en)
                                               Animales como  actantes  (según B. Latour)

Pregunta inicial:
                    ¿Cómo se vinculan pacientes y animales durante el proceso de rehabilitación?
                        Tal  Interacción ¿es simétrica o Asimétrica?

Comunidad de Zooterapia
               Luego del T.C     Emergencia tres subgrupos con diferentes procesos de identidad grupal

  Comunidad Terapéutica           Profesionales,  desde diferentes disciplinas
                                                     Pacientes: interacción con terapeutas y con animales
                                                     Entrenadores y cuidadores de animales  para terapia



Reformulación pregunta inicial:
¿Cómo se vinculan entres  los miembros de una Comunidad Terapéutica?

Categorías de Análisis:     Procesos de identidad de Grupo  /  Metacódigo

Conclusiones:
Grupo profesional:    Exclusión  inicial mediante “confabulación grupal”
Grupo Entrenador/cuidador:      Construcción identidad diferenciada con académicos
                                                         Prioriza práctica sobre teoría
                                                               Uso Diacríticos


Falta mencionar en el esquema que otra de las revelaciones respecto del modo diferenciado en que se vinculan los diferentes grupos tuvo que ver con  el contraste entre el modo elegido de interactuar:
 -Por parte de los cuidadores a cargo de los Condoritos (cuidar sin interactuar con los animales)
-Por parte de los entrenadores de zooterapia  (entrenar  animales sin interactuar con pacientes)

Esto último condujo a la siguiente conclusión:

.Todo animal que participa en alguna terapia específica requiere de su entrenamiento específico

.Nunca la adecuada intervención terapéutica animal resulta espontánea,
                                                                        
.Siempre resulta socialmente condicionada                     

Por otra parte, y a modo de conclusión final, recordamos que la eficacia de la reinserción del Cóndor a su medio nativo dependía de que sus cuidadores humanos se mantengan invisibles.(Mis notas I)

De una manera similar, la Zooterapia  requiere de un acercamiento del paciente con el animal entrenado que soslaye el entrenamiento realizado por individuos especializados, y cuya tarea requiere invisibilizarse si se ha de obtener un vínculo terapéutico  eficaz.   

Con esto doy por concluida las transcripción a mis notas personales de campo

Abrazos y espero que resulte útil para otros