Hola amigos. En esta oportunidad los invitamos al juego de descubrir al psicoanalista culturalista oculto en la película "Cuéntame tu vida" o "Recuerda" dirigida por Alfred Hitchcock dependiendo del país donde la hayas visto.
El movimiento culturalista hizo furor durante las décadas treinta y cuarenta del siglo pasado en Estados Unidos, pero fue cruelmente censurado y perseguido por el lobby freudiano. Hoy son muy pocos quienes los recuerdan por sus valiosos aportes a la práctica del psicoanálisis.
“Cuéntame
tu vida” (1945) ¿por qué un pseudopsicoanálisis?
“Solo es una película” solía decir Hitchcock antes de
cambiar rápidamente de tema cuando alguien le cuestionaba el tratamiento dado
al psicoanálisis en el film Cuéntame
tu vida (Truffaut, 1966)
No obstante, una vez que conocemos el surgimiento del movimiento
culturalista en psicoanálisis y lo reconocemos como realidad histórica, podemos
rastrear pistas de la persecución y silenciamiento que padecieron, impulsados por intereses mezquinos de freudianos ortodoxos
en EEUU a mediados del siglo pasado. Quizás este antecedente nos permita
reconocer y develar las diferentes caricaturas del film desde otro ángulo.
Alguien dijo alguna vez que el humor es una de las formas más elevadas de
inteligencia. También sabemos que el humor inteligente introduce de modo
tangencial verdades que por diferentes razones, jamás se expresarían de frente.
Proponemos entonces, que si el film Spellbound (1945) fue pensado como una caricatura de la enorme rivalidad entre dos médicos enfrentados de modo irreductible, [1] de la que nadie podía o se atrevía a hablar, entonces las diferentes capas de sentido, ofrecen pistas de muchas de las prácticas aparentemente simples y compasivas del movimiento culturalista en psicoanálisis que hicieron posible remisiones de crisis psicóticas severas, que urgía cuestionar, ocultar y descalificar para no matar al padre.
El profesor Mandolini Guardo (1994:416) recuerda que Sullivan consideraba que toda psicoterapia debe tener en cuenta elementos de ayuda como la astronomía, o el camping, y deportes como la natación, o el golf. Una de las escenas ubica la caricatura del Psicoanalista freudiano con un cuchillo en la mano, tratando de idiota al psicoanalista disidente porque sale a esquiar con un paranoico: “¿A quién se le ocurre? Es como jugar con un revolver cargado” expresa, aludiendo a la relación terapéutica que propiciaba Sullivan, mientras blande un cuchillo delante de los detectives que lo interrogan. [2]
Vale señalar aquí, que el profesor Mandolini Guardo recuerda que Sullivan también había desarrollado de modo pionero técnicas para abordar individuos con sus facultades alteradas, peligrosos para sí mismo y el entorno.
El siguiente fragmento de la película Cuéntame tu vida, ofrece
pistas sobre la praxis de psicoanalistas culturalistas, quienes crearon métodos
para controlar el impulso de individuos violentos, con mensajes en un tono y
gestualidad corporal tales que hacía posible abordar la psiquis patológicamente
narcisista de los psicópatas, y luego articularla con hechos concretos y las
consecuencias efectivas de sus acciones pasadas o futuras. Se trata de un abordaje peligroso y delicado, que requiere muchísimo entrenamiento y pericia. Como decimos en Argentina, "no lo hagan en sus casas" En la actualidad,
aunque el psicoanálisis culturalista ha sido proscrito junto con sus principales
Maestros, este necesario entrenamiento de avanzada para abordar individuos psicóticos peligrosos
para la sociedad, se sigue brindando a no-médicos y personal de asistencia
sanitaria en la Escuela de Psiquiatría de Washington, fundada por Harry Sullivan.
(Si tienen problemas para acceder a este fragmento de la peli que comparto a continuación, recomiendo verlo directamente en los últimos cinco minutos del film original que figura en tantos sitios de youtube para esta clásica peli)
El nudo de la trama del film es el asesinato de un psiquiatra
del que un paciente asume la culpa. Parece filtrarse también desde la mitad del
film, que algunos psicoanalistas incluso estarían dispuestos a matar sintiéndose amenazados por quienes
ofrecen una terapia diferente, en una trama que nunca esclarece la
impertinencia de una corriente psicoanalítica disidente cuyos logros
cuestionaban fuertemente la resistencia freudiana a revisar sus propios
métodos. Más de medio siglo después, estamos en condiciones de reconstruir lo
que pudo haber pasado que impulsó la prohibición legal y silenciamiento de la
metodología psicoanalítica de Sullivan, a tal grado que hoy muchos desconocen su realidad histórica o qué pudo justificar semejante cancelación.
En los intersticios caricaturescos de la segunda escena elegida, se cuelan las críticas disidentes sobre la necesidad de revisar el carácter aséptico del concepto de Transferencia, cuyas representaciones son cruciales para que el paciente elabore su propio vínculo con los padres, pero sobre las cuales Freud insistía en la necesidad de mantener distancia objetiva para evitar que el terapeuta se involucre emocionalmente con la situación analítica.
La transferencia
freudiana aislaba al paciente, dejándolo virtualmente abandonado con su
angustia. Sullivan criticaba la crueldad de esta actitud, que había impulsado a
muchos pacientes bajo tratamiento al suicidio, y para prevenir el daño venía
desarrollando el concepto crucial de relación
terapéutica, como parámetro que contenía la transferencia al mismo tiempo
que procuraba acompañar para fortalecer el sí mismo del paciente, severamente
dañado por la relación descalificadora con uno de los padres.
El film nos ofrece una preciosa escenografía onírica realizada por Salvador Dalí para describir el sueño que el paciente paranoico relata a los dos psicoanalistas.
La pericia técnica y sensibilidad de Dalí se hicieron evidentes también cuando representó el desencadenamiento del flujo que propicia sensaciones de apertura al amor, representado visualmente con puertas que se abren consecutivamente cuando la protagonista femenina es besada por primera vez. Resulta notable cómo muchas veces los artistas se anticipan a la ciencia, ya que solo recientemente se aplicaron modelos de modelos físicos de atractor sobre el flujo neuronal, para demostrar que todo aprendizaje es dendrítico, no sinàptico refutando la Ley de Hebb de 1949.
Luego que el paciente les relata el sueño, ambos psicoanalistas discuten sus notas entre sí, sobre el significado posible de las imágenes, pero tal interpretación no alivia al paciente, quien luego de relatarlo, inmediatamente vuelve a perturbarse al ver huellas de esquí en la nieve.
En esta secuencia observamos que el psicoanalista freudiano le dice en tono de advertencia a la doctora enamorada “Tiene fotofobia” indicando que la perturbación psíquica del enfermo es lo suficientemente grave como para intentar psicoanalizarlo con éxito, de acuerdo con la advertencia freudiana.
Sin
embargo, la doctora se detiene un momento observando por la ventana y percibe
como regularidad observada, que el paciente se perturba gravemente cada vez que
ve líneas paralelas sobre una superficie blanca, que remiten a huellas de esquí
en la nieve.
En la tercera escena seleccionada, la doctora personificada por Ingrid Bergman, quien admira al médico psicoanalista asesinado, recuerda que éste menciona en sus libros las ventajas de acompañar a pacientes a realizar deportes como parte del tratamiento médico, mientras su antiguo profesor, un psicoanalista freudiano, tal como observamos en la primera de las escenas seleccionadas, critica y rechaza de plano tales métodos.
Ella se da cuenta que la clave para liberar al paciente de su trauma profundo, se vincula con huellas de esquí en la nieve, y toma la decisión de acompañar al paciente al sitio del asesinato.
La última escena seleccionada, ofrece pistas del método original de Sullivan para que los pacientes puedan recordar y reinterpretar el trauma mediante revivir ciertas percepciones ancladas en el cuerpo. El propósito de acompañar a los pacientes más afectados mientras realizaban actividades conjuntas aparentemente anodinas como camping, o golf, acompañado de una figura paterna (o materna si la psiquiatra era una mujer) era que el paciente pudiera revertir mediante la relación terapéutica el vínculo descalificador con uno de sus padres, tal que recupere seguridad para luego acceder al nudo de su trauma siempre personal y único.
La película muestra cómo, recorrer los espacios relacionados con el trauma, sostenido y guiado por alguien experimentado y con quien se ha establecido una relación terapéutica, ofrece el marco de contención adecuado para revivir percepciones sepultadas por la represión.
Esas percepciones físicas y
emocionales no se recuperan nunca desde la voluntad racional, sino desde el
cuerpo, como vienen confirmando investigaciones recientes (Silva et al, 2021;
Wong et al, 2022; Mendez-Bertoldo et al, 2016) [3]
El film describe
que replicar los movimientos y percepciones del cuerpo desplazándose sobre la
nieve, en el mismo lugar donde el psiquiatra fue asesinado, le hicieron
recordar al paciente los movimientos infantiles de desplazamiento en tobogán,
que el protagonista disfrutaba cuando jugaba arriba del trineo de nieve.
Sin embargo, en la ocasión que jugaron al tobogán en el muro de la casa, siguió el impulso inocente de subir para deslizarse mientras su hermanito permanecía distraído, siguió esperando que se baje y acople al circuito del juego (deslizarse, bajarse y volver a subir) pero no se bajó, lo que provocó su muerte de modo imprevisto.
El paciente quedaría atrapado
entre la negación de haber querido matarlo y la culpa de no haber podido evitar
su muerte.
Aunque “es solo una película” (y nadie espera que un
psicoanalista acompañe a su paciente hasta el borde del abismo) el film nos
ofrece pistas de las respuestas intuitivas, el marco empático de contención, y
el acompañamiento terapéutico de excelencia, utilizados por médicos entrenados
con el Programa de Sullivan para disminuir la angustia y generar las
condiciones para que el paciente recuerde
y reinterprete su propio trauma, consiguiendo liberar a muchos con métodos propios,
referidos por el profesor Mandolini Guardo.
A continuación, comparto el enlace correspondiente a los dos videos de la conferencia sobre el psicoanálisis culturalista ofrecida en 2021
BRENNAN,
James (1999) “Historia y Sistemas de la Psicología” Mexico: Prentice Hall
Hispanoamericana S.A.
MANDOLINI GUARDO, Ricardo (1994) Historia General del Psicoanálisis. De Freud a Fromm. Buenos Aires:
Editorial Braga.
MENDEZ-BERTOLO Constantino, et.al (2016) “A
fast pathway for fear in human amygdala”, Nature Neuroscience 19:1041–1049
DOI: 10.1038/nn.4324
SALVETTI, Vivina Perla (2020) “Símbolo como artefacto para
adaptación psíquica al medio” Revista ALMA
Cultura & Medicina 6
(2): 72-95. Buenos Aires: EAB.
SILVA, Bianca., Astori, S., Burns, A.M. et al. (2021) “A thalamo-amygdalar circuit underlying the extinction of remote fear memories.” Nature Neuroscience on line. https://doi.org/10.1038/s41593-021-00856-y
SULLIVAN, Harry
(1959) La entrevista psiquiátrica.
Buenos Aires: Paidós.
SULLIVAN, Harry (1974) Schizophrenia as a Human Process. New York: Norton Library.
UZAN Herut, Kanter Ido,
Sardi Shira, Goldental Amir y
Vardi Roni (2018) “Stationary log-normal distribution of weights stems from spontaneous
ordering in adaptive node networks” Scientific
Reports 8: 13091 https://doi.org/10.1038/s41598-018-31523-1
WONG, Jing, et al. (2022)
Amygdala–pons connectivity is
hyperactive and associated with symptom severity in depression. Communications
Biology 5 (574). https://doi.org/10.1038/s42003-022-03463-0
[1]
Una breve búsqueda comparativa en el sitio
Wikipedia sobre Harry Sullivan y Karen Horney, nos describe a ambos como
Médicos de la corriente culturalista. Tomamos nota que la página de Wikipedia
detalla la marginación que sufrió Horney por cuestionar criterios freudianos
como “la envidia del pene” en la neurosis femenina, así como su posterior
expulsión del Instituto Psicoanalítico de Nueva York en 1941, y que la APA no
reconoció en 1943 la Asociación para el
Avance del Psicoanálisis, grupo que contaba con la presencia de Horney,
Fromm y Sullivan. Sin embargo, cuando ingresamos a la página de Wikipedia de
Sullivan, solo cuenta con unas pocas líneas con datos biográficos, breves
reconocimientos de su éxito para tratar esquizofrénicos, y un par de
definiciones de su teoría sobre las relaciones interpersonales. Llama la
atención que no se menciona nada en
absoluto respecto de la persecución y marginación de la que fue objeto por
oponerse que Freud contraindicara expresamente el tratamiento de pacientes
psicóticos, cuando Sullivan venía demostrando desde hacía años que era posible
tratarlos. También ignoramos la razón por la cual la Escuela de
Washington, en la actualidad se
especializa en proporcionar capacitación de postgrado a psicoanalistas no médicos tales como psicólogos,
trabajadores sociales psiquiátricos, enfermeras psiquiátricas, consejeros
pastorales y otros.
[2]
Considero (y es una apreciación muy personal) que fue cruel y muy injusto el
modo como persiguieron a Sullivan hasta su ostracismo y cancelación. Falleció
de modo prematuro.
[3]
Investigaciones de los últimos años propician que extinguir “la memoria del
miedo” incluso traumas de larga data, requiere de impulsar el flujo
tálamo-amigdalar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario