Buscar este blog

jueves, 15 de enero de 2015

Ëtica y Genética de los afectos. Apuntes de Neurociencias, por Vivina P. Salvetti


Advertencia para copiones distraídos:
Las ideas vertidas en este artículo fueron presentadas en las I Jornadas Internacionales de filosofías del cuerpo  en novienmbre del 2013 y previamente registradas como propias en octubre de 2013

De la Ética a la Genética de los afectos: 
    
 Apuntes de neurociencias



                                                          


Por Vivina Perla Salvetti [1]

Introducción:
Desde los orígenes de la filosofía nos llegan ecos sobre definiciones de lo humano que requieren dominar el caballo desbocado de las pasiones para arribar a un pensamiento genuinamente racional. Pero las pasiones se resisten a ser dominadas, negadas y mucho menos reprimidas y su abordaje quedó relegado al ámbito de los mitos, de los juglares y de la literatura en general.  Este abordaje polarizado entre emoción y cognición ha derramado ríos de tinta a través del tiempo, y la antropología no ha sido la excepción.
Partiendo de las dudas clara y tempranamente explicitadas por Durkheim y Mauss (1971) acerca del papel dominante del sentimiento en las clasificaciones primitivas, desde entonces y en movimiento pendular, nos topamos con abordajes antropológicos que en procura de dar cuenta de la especificidad humana se hallaron enmarcados ya fuera en los aspectos estrictamente racionales, o  lingüísticos, o sociales.  En los últimos años, y con el claro propósito de incorporar al debate filosófico y antropológico aquellos elementos experimentales en condiciones de responder  viejas preguntas que los paradigmas tradicionales no logran contestar, las Neurociencias de la Ética  ofrecen un bagaje que permite reflexionar acerca de cuestiones filosóficas tales como las diferencias entre el cerebro animal y la Mente humana, cuál es el factor objetivo que define la sensación del sí mismo –la naturaleza de la voluntad como motor de las acciones- o si el desarrollo de las particularidades del lenguaje humano responden a un origen genético o social. Entiendo que el avance de las neurociencias aporta datos sumamente relevantes para dirimir el clásico debate Piaget-Vigotsky.
 En las líneas que siguen se resumen los aportes que las neurociencias, centrando la atención en aquellos datos experimentales que vinculan emoción y cognición y dan cuenta sobre cómo aquellas marcas involuntarias que la experiencia deja en el cuerpo introducen una huella lo suficientemente profunda para determinar el tono de nuestras decisiones cotidianas.

En el principio fue la Imagen
Incorporar la percepción de las emociones como factor necesario en todo proceso cognitivo exitoso  requiere de su adecuada justificación a partir de los resultados obtenidos por el neurofisiólogo portugués Antonio Damasio.  Su teoría sitúa en las redes neuronales del organismo en su conjunto  la ontología de la mente humana, tras haber explorado qué es lo que permite a los organismos la sensación de sí mismos como sistema emocional germinal.  Uno de los aspectos más novedosos de la Teoría de Damasio consiste en su descripción de cómo el origen de la mente se halla vinculado con un “darse cuenta” de la propia capacidad individual de desplegar, recordar y organizar de modo voluntario las imágenes internas
Las neurociencias, al investigar el cerebro y sus funciones más íntimas interviene sobre  lo que se considera  la esencia humana  (sus pensamientos, emociones, decisiones y valores) propiciando la reciente  emergencia de la disciplina neuroética y sus derivaciones: la ética de las neurociencias (discute las técnicas manipulativas) y las neurociencias de la ética, ámbito propicio para las investigaciones de Damasio
Mente Humana, demasiado humana
Damasio ha desarrollado una compleja teoría emergentista y evolutiva de la Mente, que distingue y clasifica los organismos  de acuerdo al carácter voluntario de las imágenes perceptuales que emergen en todo organismo con cerebro.  Este autor distingue entre las imágenes perceptuales de carácter inmediato (visuales, auditivas u olfativas) que permiten a todos los organismos con cerebro adaptarse al medio natural, y las imágenes perceptuales de carácter diferido, características de la Mente humana, cuya especificidad reside en la capacidad para ordenar, clasificar e interpretar las imágenes perceptuales particulares. Este ejercicio voluntario permite además clasificar las imágenes del pasado (recuerdos) o del futuro (imaginación) donde el individuo las reconoce como tales

Imágenes ancladas en el cuerpo - Diferencias entre emoción y pensamiento
Esta teoría, que deriva el carácter diferido de las imágenes mentales condujo sin embargo al reconocimiento experimental  de las diferencias y semejanzas entre emoción y pensamiento A pesar de que en el habla cotidiana solemos referirnos a ambos términos de modo indistinto, Damasio define a la emoción como un proceso primario  y la distingue del sentimiento como  secundario, donde ambos se originan en diferentes regiones cerebrales.
 Para ello procede a diferenciar:
a)     Los cambios corporales con los que el cuerpo responde automáticamente mediante alteraciones en distintos parámetros funcionales (en el ritmo cardíaco, por ejemplo)  Se trata de situaciones del entorno que gatillan respuestas emocionales como el miedo o el júbilo (y que corresponden en los estudios por imágenes computarizadas con áreas de cerebro vinculadas con la  amígdala y el sistema límbico) Estas reacciones, que guardan similitudes con las reacciones adaptativas del resto de los animales, quedan circunscriptos con el término emoción.(ver figura 2)

b)    En cambio, a aquellos cambios corporales involuntarios (similares a los que surgen con la emoción) que sobrevienen al evocar voluntariamente ciertas imágenes  como el recuerdo de un amigo muerto, o anticipar un encuentro amoroso) y  corresponden en los estudios por imágenes con su emergencia en  las redes de la corteza prefrontal,  lo denomina sentimiento.  [2] (Ver figura 3)
 
Esta diferencia entre emoción y sentimiento le permite a Damasio proponer su concepto de “Marcador Somático” que remite al registro emocional que condiciona nuestras decisiones cotidianas, ya como señal de alarma, o como estímulo para seguir adelante.

Marcador Somático. Percepción cognitiva de las emociones
Una vez demostrada la diferencia entre el sustrato de las imágenes y la colección de representaciones organizadas en distintas capas corticales, Damasio presenta su concepto de Marcador Somático para fundamentar que en toda decisión exitosa está involucrada la memoria de las experiencias vividas.  Mientras que desde los albores de la filosofía clásica se ha venido sosteniendo la necesidad de dominar las pasiones desbocadas, reflexiones que incluyen una moral kantiana derivada de un análisis lógico y racional que excluye toda emoción, la propuesta de Damasio considera la validez cognitiva del registro emocional de la experiencia en la toma de decisiones vitales Para esto, Damasio procede a distinguir cómo las experiencias vividas o aprendidas socialmente inciden al momento de elegir mediante dos registros diferenciados:
a)      Marcadores somáticos negativos: Funcionan como señal de alarma. Definen sentimientos viscerales displacenteros que surgen de modo involuntario al recordar ciertas experiencias. Se trata de emociones que se han conectado mediante el aprendizaje con ciertas consecuencias negativas predecibles y derivan por lo general en conductas evitativas.
b)    Marcadores somáticos positivos: Constituyen el motor vital de nuestras acciones,  y definen crucialmente todo cambio social reconoce al registro visceral de emociones agradables como definitorio al momento de planear cualquier acción colectiva. Su efectividad emerge cuando el grupo articula la recuperación visceral de emociones del pasado  y logra vincularlas con sensaciones físicas de júbilo,  alegría o sosiego, cuando planeamos un escenario posible. Este concepto le permite a Damasio dar cuenta entonces que el esquivo fenómeno conocido como “fuerza de voluntad”  no sería otra cosa que la disposición a postergar la gratificación momentánea para obtener algún beneficio futuro: [3]

El hallazgo experimental de Damasio, como factor objetivo que define la validez cognitiva del registro emocional, se presenta como una eficaz herramienta que permite a la antropología  describir sistémicamente el pasaje de la acción individual a la colectiva, así como aquellos factores históricos que definen ya fuera la continuidad  ya fuera el cambio como factor crucial de toda acción grupal.

Esquemas: la Mente interpreta a la mente
Esta diferencia entre imágenes emocionales inmediatas y la capacidad de la corteza frontal para  organizarlas y clasificarlas de modo dinámico,  permite entender no solo el concepto olvidado de Esquemas, sino la influencia del entorno social en la modificación dinámica de los esquemas mencionados. Según lo propone Frederik Barlett,  en su texto “Remembering” del año 1932, hay que deshacerse de la idea de que la Memoria es literalmente reduplicativa, sino una construcción subjetiva. Barlett demostró experimentalmente que el recuerdo se ve afectado por las experiencias vividas, donde el pasado incide de manera significativa en los procesos perceptivos, y es lo que hace posible que una persona reconozca una situación y actúe de una manera que resulte adecuada a ésta. Denominó “Esquema mental” a estas estructuras secundarias  dinámicas compuestas por sesgos, racionalizaciones, y cambios en el modo de interpretar las experiencias que tienen tanto origen personal como social (Barlett 1995: 199-205).  Las Neurociencias han corroborado que la actividad interrelacionada de diferentes Esquemas mentales[4]  de carácter especializado permite interpretar, organizar y clasificar en el presente las Imágenes mentales de las experiencias percibidas en el ambiente natural y cultural. (Dalgleish y Power 2000).

Vigotsky, pensamiento y lenguaje
Estos  aportes de las neurociencias que establecen una continuidad evolutiva del cerebro humano con los animales tocante a la emergencia de imágenes perceptuales inmediatas localizadas en el sistema límbico,  donde la especificidad humana está dada por la facultad de la corteza frontal para clasificar, ordenar e interpretar las imágenes mediante distintos esquemas mentales, constituyen un respaldo para las propuestas realizadas por Leo Vigotsky  décadas atrás. Vigotsky  sostenía que el pensamiento y el lenguaje tenían raíces genéticas diferentes, pero que se desarrollan en continua influencia recíproca.[5] Pero lo más relevante del carácter adquirido del lenguaje tiene que ver con su origen social. (Vigotsky 1934) Su definición de pensamiento guarda correspondencia con la moderna descripción de imágenes perceptuales que cada individuo reconoce como propias, mientras que el lenguaje hablado conformaría un Esquema dinámico que interactúa con el entorno social.
El Lenguaje (oral), al igual que distintas manifestaciones del Arte, y técnicas como la Escritura o el Cálculo Matemático, todos son considerados por Vigotsky como creaciones sociales, o como se diría hoy, conforman Esquemas cognitivos independientes pero interrelacionados entre sí,  que mediatizan entre el grupo social y el individuo,  para ordenar, clasificar  e interpretar las imágenes perceptuales del proceso primario.
Vigotsky acuñó el término “herramientas psicológicas” para definir estas creaciones sociales que: “están dirigidas al dominio de los procesos psíquicos…La inclusión del instrumento en los procesos de comportamiento, recrea y reconstruye por completo toda la estructura de la conducta”.  Esta continua influencia recíproca entre los distintos esquemas mentales anticipada por Vigotsky cuenta con  fuerte respaldo experimental proveniente de datos  recientes. (Vigotsky 1931 y 1970, Dalgleish y Power 2000)       
A continuación, (fig.3) sintetizo las principales diferencias entre el abordaje filosófico de Piaget y la propuesta socio-histórica de Vigotsky, respaldada por las neurociencias:             

La noción de Esquemas cognitivos que interactúan dinámicamente entre sí con el propósito de mediatizar entre las imágenes perceptuales y el entorno, admite a su vez la incorporación válida de las emociones y sentimientos como el factor diferencial que contribuye a cambios observables  en los mencionados esquemas.[6]  La articulación sistémica de estos conceptos se presenta como un poderoso operador teórico para dar cuenta de fenómenos sociales tradicionalmente abordados por la Antropología.  

En busca de Spinoza: Ética y Genética de los afectos
Damasio no solo discute el supuesto que sostiene que  actos humanos como razonar y decidir derivan su eficiencia de una capacidad deductiva y matemática que deja fuera toda emoción.[7]  Como contrapartida, ha tomado conceptos de la “Etica de los Afectos” de Spinoza [8] (1980) que permiten ser reformulados a la luz de los avances de las neurociencias, como por ejemplo:
Bueno es lo que con certeza nos es útil (Definición I, parte IV) Una pasión es vencida por otra pasión y no por la Razón a secas. Un afecto no puede ser suprimido sino por medio de otro afecto contrario y más fuerte” (Proposición VII, parte IV)
Es por todos conocido que reprimir las pasiones dañinas muchas veces desemboca en lo que se conoce como “escalada” de violencia  para lo cual Spinoza propone un camino opuesto al tradicional derrotero represivo, en una apuesta tomada por Damasio.  Aceptando los riesgos de parecer ingenuo, Damasio realiza una propuesta social de carácter preventivo pasible de generar grandes cambios con el tiempo. En lugar de reprimir las pasiones, o de expresarse racionalmente sobre ellas, (algo que evidentemente ha fracasado históricamente) Damasio propone aplicar la ley de Connatus [9] para tratar de cultivar y fomentar en nosotros mismos y en otros aquellos comportamientos y conductas que nos produzcan el placer que proviene por estar cuidando de nosotros mismos y del entorno que nos rodea. La Razón debe estar al servicio de esa búsqueda de afectos, capaces de producir cambios a largo plazo, por efectos de lo que se conoce hoy como retroalimentación positiva. [10]
Aprender a disfrutar del arte, de una buena comida, de cuidar de sí mismo y del  entorno, conforman pequeños cambios iniciales pasibles de retroalimentar una transformación social más amplia. (Damasio 2005) Esta propuesta filosófica permite vincularse con aquella otra de valerse del Arte o  la Escritura como “herramientas psicológicas” que según palabras de Vigotsky, “recrea y reconstruye toda la estructura del comportamiento humano”[11] (Vigotsky 1931:56)

Conclusiones
Esta breve presentación de las posibilidades que brinda la incorporación de conceptos del neurólogo Antonio Damasio tuvo como objetivo integrarlos con las nociones que fueran elaboradas por autores clásicos como Frederick Barlett y Leo Vigotsky, cuya riqueza conceptual se materializa al incorporarlos en el análisis social y observar  los efectos que producen en el campo de los comportamientos. Conceptos como el de Marcador Somático positivo de Damasio, entendido como factor de restructuración de los Esquemas cognitivos interdependientes (concepto derivado de las ideas de Barlett y Vigotsky) se  presentan como excelentes operadores teóricos. La integración de estos conceptos  en un modelo sistémico ofrece un bagaje de gran riqueza operativa para  dar cuenta de los esquivos puntos de continuidad y cambio  característicos de toda dinámica cultural. La mirada antropológica  puesta en lo social, se enriquece así con el análisis que fluye entre la ética de los afectos y su genética, donde los aspectos neurológicos de la moral, lejos de abordarse con aséptico aislamiento, son integrados con y desde las pasiones más elevadas.                                                                
Bibliografía
-Barlett, Frederic (1995) Remembering”. Cambridge University Press
-Chust, José Vicente Mestre. “El Imperativo Categórico Kantiano. La mayoría de edad de la humanidad” (2009) y “Los Fundamentos de la Moral” (2011). Ambos disponibles en  www.suite101.net
-Dalgleish Tim y Power Mick (2000) Handbook of Cognition and Emotion. Editado por John Wiley & Sonjs. England
-Durkheim E y Mauss M. (1971) “De ciertas formas primitivas de Clasificación” En: Instituciones y Culto. Obras II.  Barral Editores, Barcelona
-Damasio, Antonio (1999) El error de Descartes. La razón de las emociones. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile
------------------------ (2005) En Busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Ed Crítica. Barcelona
Salvetti, Vivina Perla (2013) “Abordaje sistémico sobre emergencia de la Memoria en contextos de inclusión social: cambios cognitivos observables en la localidad de Puelches (provincia de La Pampa)” Tesis de Licenciatura en Ciencias Antropológicas. FFyL
Spinoza, Baruch de (1980)  Etica demostrada según el orden geométrico. Ediciones Orbis Hyspamérica.
Vigotsky, Leo (1970) Psicología del Arte. Barcelona, Barral
------------------ (1934) Pensamiento y Lenguaje. Obras Escogidas, tomo II. Academia de Ciencias pedagógicas de la URSS
------------------- (1931) Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. En Obras Escogidas, tomo III. Academia de ciencias pedagógicas de la URSS
Nota Final: El diseño de las intervenciones sobre los gráficos incluidos me pertenece.





[1] Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) visalvetti@gmail.com

[2] Damasio refiere que en pacientes con daño prefrontal se hallan deteriorado los procesos secundarios, aunque respondan ante una situación de estrés con una emoción primaria. En cambio, pacientes con daño en la amígdala, sufren incapacidad para expresar emociones de forma tanto primaria como secundaria.
[3] Damasio tuvo largas oportunidades de observar los cambios que se producían en individuos  que padecieron de daño prefrontal, ya fuera por un tumor o algún accidente: muchos de ellos, que llevaban hasta allí una vida de familia y de trabajo estable, comenzaron a evidenciar una conducta que no solo procuraba la gratificación momentánea, sino también sin medir las consecuencias morales de sus decisiones. Sus investigaciones  demuestran que el “motor de las acciones” que Kant  argumentó como sustento del “Imperativo Categórico” jamás puede ser exclusivamente frío, deductivo y racional, sino que depende, como condición necesaria de los procesos secundarios de percepción cognitiva de las emociones (Chust 2009 y 2011)
[4] Tal concepto de Esquema guarda correspondencia con el concepto experimental  de “Redes Neuronales”
[5] Esto generó un acalorado debate con Piaget, quien sostenía al lenguaje como  capacidad innata en los humanos, cuyo desarrollo va unido genéticamente al del pensamiento, cuando lo innato es la estructura anatómica para el desarrollo del lenguaje articulado.  Para Vigotsky, el lenguaje articulado (que expresa continuidad evolutiva con el modo de comunicarse del resto de los animales) es incorporado socialmente, propuesta  respaldada por los actuales datos experimentales.
[6] Los cambios producidos en una Comunidad luego de la puesta en común de emociones vinculadas a un espacio, fueron descriptos en mi tesis de Licenciatura (Salvetti 2013) En la misma presento un modelo sistémico que justifica cambios iniciales en el mapa cognitivo que retroalimentaron transformaciones visibles  en el desarrollo sustentable del lugar.
[7] Sus investigaciones clínicas demostraron experimentalmente que una postura racionalista que deja fuera las pasiones se halla vinculada a individuos (y sociedades) con desastrosos derroteros de fracaso.
[8] Damasio como neurólogo focaliza su análisis en los vínculos entre el cuerpo y la “ética de los afectos”, quedando fuera de su pertinencia el análisis sobre aspectos controversiales de la Metafísica del filósofo.
[9] El filósofo define la Ley del Connatus según la cual “las acciones buenas operan una composición de las relaciones” y “producen alegría”. En cambio “las acciones malas operan una descomposición directa de las relaciones” y no  pueden sino “producir tristezas” a largo plazo, en un proceso de retroalimentación a nivel de los neurotransmisores que ha sido largamente corroborado por las neurociencias. (Spinoza 1980)
[10] La influencia social en el fomento de emociones como la ansiedad o el pánico, ha sido objeto de estudio por parte de las neurociencias (Dalgleish  y Power2000)
[11] El valor práctico del Arte (la música o la Pintura) o de la Escritura como  herramientas de alto valor terapéutico excede los objetivos de este trabajo.




jueves, 1 de enero de 2015

Jean Rouch:Etnon fiction sobre procesos de identidad y alteridad, por Vivina P. Salvetti

Hola amigos.
En estas líneas me introduzco en el campo de la historia del cine para recordar a uno de los grandes no solo del cine en general, sino de la  antropología visual en particular, el antropólogo Jean Rouch.

 ¿Cuáles fueron sus novedosos aportes a la producción cinematográfica?
La cámara ¿Registra la realidad, o la produce ?
¿Cuales son las implicancias y las diferencias entre registrar con objetividad o generar subjetividad?

Luego de una brevísima reseña de su vida, y de una manera bastante osada, defino su cine como Etnon-fiction, en tanto uso novedoso de la cámara para generar las condiciones que permiten la emergencia de los sentimientos más genuinos mediados por el consenso de un relato improvisado por el grupo en cuestión.
Este relato ficcional.improvisado bajo la mirada de la cámara es la condición para registrar procesos espontáneos de identidad y alteridad comunes al interior de todo grupo que se sienta autónomo mientras interactúa libremente.
 Creo que secreto de la frescura en los filmes de Rouch estriba en que prioriza la subjetividad en el registro de la cámara.
Subjetividad primero, objetividad después.
En su estupendo trabajo "Moi, un noir" (1958) la cámara de Rouch acompaña el viaje de un grupo de inmigrantes que viaja desde el interior de un pueblo africano hacia las oportunidades que brinda la gran ciudad. Según el mismo Rouch relata: "Durante seis meses he seguido a un pequeño grupo de jóvenes emigrantes del Níoger en un suburbio de Abidjjan, capital de Costa de Marfil. Les propuse rodar un film donde interpretasen su propio papel, donde tuviesen el derecho de hacer y decir lo que quisiesen"


El relato final es ficcional, pero los anhelos , los temores y las emociones reveladas por este grupo de amigos resultan absolutamente reales.

Como se habrán dado cuenta, discuto firmemente aquella afirmación  que desconociendo en absoluto los procesos espontáneos al interior de cada grupo, opone el cine verdad al cinema verité
Muchos (que creo no se han tomado la molestia de ver todas las pelis de Rouch) sostienen que el cine-directo norteamericano es como una "mosca en la pared" que registra todo de manera imparcial, mientras el cinema-verité ( clasificación que incluiría la producción de Rouch)  "introduce la mosca en la sopa" .Todo "guionado" por cámaras ocultas

Cualquiera puede darse cuenta que esta intención a-priori para "introducir una mosca en la sopa" únicamente retroalimenta el conflicto mientras impide toda oportunidad para  expresar las elecciones autónomas del grupo. Si bien hubo realizadores que adoptaron esta posición deliberada, sostengo que este abordaje se encuentra en las antípodas de la invitación explícita de la cámara de  Rouch para que un grupo simplemente Sea lo que quiere Ser.

El artículo inserta lo que he denominado Etnon-fiction dentro del debate más amplio sobre todo film en general, remitiendo a  las dificultades que tienen quienes tratan de delimitar el carácter objetivo de toda. producción documental
Finaliza también con los aportes de Marc Augé respecto a  los procesos de identidad y alteridad, con el propósito de aumentar la comprensión sobre la dinámica social registrada por Jean Rouch.

Este artículo, (en formato más breve) también lo escribí hace años y ha sido publicado en las páginas de Pluma y Tintero

Como siempre, espero que les agrade
Vivina Salvetti



La Identidad Nativa en los filmes de Jean Rouch:
¿Etno-Ficción o
           Etnon-Fiction?




Debido a que la irrupción de las nuevas tecnologías obliga a todo investigador a repensar las viejas categorías, nos proponemos revisar el carácter de los filmes de Jean Rouch, con el propósito de reflexionar sobre la irrupción de medios audiovisuales en la vida cotidiana y cómo pueden verse afectados de modo diferencial los procesos de dinámica Cultural.
Sostenemos que los filmes de Jean Rouch contribuyeron como pocos a documentar los procesos de identidad y alteridad que corresponden a toda dinámica cultural.
Pero para quienes no lo conozcan, ¿quién fue exactamente Jean Rouch?

Jean Rouch y los orígenes del cinema-verité
Jean Rouch saltó a la fama en 1961 a partir de la realización en colaboración con Edgar Morin de la película Crónica de un verano, filmada en París. Esta película nace de la necesidad de generar un filme “que surja en el espacio intersticial entre lo que existe y lo que cobra existencia” El cine verdad obtiene así la capacidad para introducir el interior del espectador dentro del relato (Ledo 2014)
Pero ¿Quién era este cineasta que fuera convocado para la realización de éste film, y que ya contaba con una considerable producción de films etnográficos?
Y más importante aún, debido a lo que se  cuenta como uno de los elementos  cruciales en el desarrollo de la nouvelle vague ¿Qué antecedentes contaba Rouch para el ejercicio y un manejo novedoso de la cámara?
Quizás la respuesta se encuentre en que de niño se dormía cada noche con las imágenes de Nanuk. Cuando tiempo después se hace etnólogo, y pierde su trípode mientras navegaba sobre una canoa en Nigeria,  tuvo que decidir entre seguir la convención que impedía filmar sin trípode (corría el año cuarenta y cinco) o registrar sus observaciones locales con la cámara al hombro, optó por esto último y así comienza su experiencia como cineasta.
Como él mismo cuenta en otros reportajes, trabajar sin trípode lo conduce a pensar la relación entre la cámara y la realidad a filmar como algo que se genera, (en lugar de algo que se registra) y donde el manejo de la cámara provoca esa relación (Niney 2009)
Luego, invitado por Edgar Morín volvió a París, a trabajar en su “tribu” y Crónica de un Verano desbarató los estándares de clasificación al inicio de la década del ’60.
“El plano se subsume en la toma larga, el autor en el cuerpo y la vida en el suspenso. La presencia de la cámara produce una incomodidad que revela el interior de una manera más profunda que ninguna otra técnica de cine había logrado hasta entonces”. (Ledo 2004:107)  Rouch y Morin, luego de  observar el emotivo monólogo de Marceline mientras camina por Paris recordando a su padre, se convencieron de que “en el cinema verité cualquier cosa puede pasar”
Los avances técnicos que introdujo Rouch, tales como la posibilidad de grabar el sonido en directo, fueron acompañados por cambios formales, discursivos, y en el modo de disponer del espacio.
Las nuevas tecnologías fueron entonces puestas al servicio de las viejas Ideologías, y en el continuum que ubica la cinema verité en un extremo, el cine directo norteamericano se ubicó en el otro extremo con reglas más rígidas. ¿Puesta en escena? No. ¿Entrevistas? No. ¿Luces? No. ¿Decorados? No.
Sin embargo, tal como Margarita Ledo sostiene, en el montaje de esta pretendida objetividad y distancia el narrador en off opera como intermediario, quien al interpretar la situación, termina negando así toda pretensión de que los hechos “hablan por sí mismos”.

La Pirámide Humana (1959)
Además de la película Crónica de un verano, les recomiendo a quienes leen estas páginas acceder a otra diadema poco conocida fuera de los círculos académicos, me refiero a la película La Pirámide Humana, estrenada en 1961, el mismo año de Crónica de un verano.
Allí podrán observar el carácter de la improvisación que propone Rouch. Mientras muchos han preconizado que la realidad de la conducta humana solo admite ser registrada desde el ocultamiento de la cámara así como de las intenciones del director, Rouch en cambio aparece en el film y podemos verlo cuando en la playa africana invita a un grupo de jóvenes estudiantes “Hagamos un experimento”: Filmar un relato improvisado por ellos mismos. El resultado es absoluta ficción,  pero la dinámica social y la construcción colectiva de un relato autónomo donde se juegan los deseos juveniles más profundos es absolutamente real.
La frescura que rezuma esta película, al menos para mí,  me deja con la convicción de que Rouch ha  conseguido revelar los sentimientos más genuinos del ser humano en una ficción colectiva como su condición necesaria.
Los sentimientos son reales, el relato, no. 
  

El Problema de las Categorizaciones en el Cine
Como es conocido por todos los historiadores del Cine y particularmente, del desarrollo del lenguaje cinematográfico, las primeras teorizaciones formales tuvieron lugar veinte años después de la primera exhibición pública, (particularmente con la definición del concepto de Montaje elaborado por Delluc) lo que dio lugar a las discusiones posteriores respecto al carácter de  “realidad” o “ficción” de las imágenes discutidas por Flaherty o Grierson, (imágenes de la vida cotidiana) o Vertov y su Dogma (supuestos de objetividad de la imagen en una sociedad totalitaria). (Agel 1962, Ledo 2004)

Antecedentes antropológicos de No-Ficción: 
Mirada cualitativa sobre los fenómenos
En el contexto académico que discutía el documental como acceso objetivo a la realidad, donde el carácter científico del registro de la cámara estaba sustentado en la competencia del profesional a cargo, el antropólogo Jean Rouch en cambio insistía en definir el carácter “etno-ficcional” de sus filmes etnográficos. Sin embargo, hacia el final de su vida, el cineasta admite reformular este término para proponerlo como una forma de “cine-sinceridad” (Grau Rebollo, 2005)

Pensamos que las discusiones acerca de la pertinencia documental de los filmes de Rouch pueden zanjarse mediante el aporte de análisis recientes en materia de análisis textual, que proponen el carácter no-ficcional de todo el cine Documental, para diferenciarlo de los filmes ficcionales (Corbo-Durán, 2005). Estos análisis textuales realizados a posteriori permiten reformular la mirada de Rouch dentro del conjunto de abordajes antropológicos novedosos que establecieron un antecedente válido para  nuevos formatos.
Proponemos entonces que los trabajos de Jean Rouch  admiten ser abordados como Non-ficcion, o  Etnon-fiction si se admite el juego de palabras.
La categoría narrativa de No-Ficción admite antecedentes desde lo textual en el trabajo del antropólogo Oscar Lewis sobre “Los hijos de Sanchez”. Si bien las historias de vida eran un recurso conocido, el trabajo de Lewis introdujo novedades cualitativas como el uso de la cinta para documentar las entrevistas de una familia mexicana, Además de este elemento para la validar de la voz del entrevistado, Lewis introdujo además cambios en el recorte temporal –las entrevistas fueron llevadas a cabo durante varios años y registran las  diferentes actividades del grupo familiar- y dio inicio a lo que sería conocido como micro-historias.
Estas líneas proponen que los abordajes antropológicos de Lewis y de Rouch constituyen un antecedente válido y novedoso para los abordajes que posteriormente[1] serían definidos como Non-Fictión.
La categoría de non-fictión, presentada como tal luego de la presentación de la obra de Truman Capote “A sangre fría” comenzó a utilizarse para clasificar aquellas crónicas de la realidad que son abordadas con los recursos literarios.
Admitir el carácter no-ficcional de los filmes de Rouch es admitir el carácter no-ficcional de los documentales en general, en una afirmación que toma su posición en medio de los debates académicos.

Documentales ¿muestran la realidad … o la recortan?
Entre los cineastas, las discusiones en torno al carácter de los documentales se remontan al año 1972, año en que Erik Barnow propone categorizar al Documental en general como “No-Ficción” (Documentary: a History of the Non-Fiction)
Sobre esta dicotomía documental-cine de ficción “es frecuente realizar una separación (a veces mecanicista) entre películas pertenecientes al primer género y las pertenecientes al otro” (Gaudreault, 1995)[2] donde el eje de la discusión gira en torno al carácter histórico de una imagen considerada como real. (Nichols 1997)
Pensamos que la superación de las dificultades que surgen de tratar de dilucidar cuan real es la imagen que se muestra, (discusión que soslaya su carácter construido)  puede zanjarse trasladando el eje sobre lo que el realizador decide mostrar de esa realidad.
Tal es el sentido que propone Antonio Weinrichter (2004) al redefinir al Documental  en general como Non-Fiction, situándolo en la mirada que quien decide recortar los hechos históricos: “Una categoría negativa… En su negatividad está su mayor riqueza: no ficción = no definición…. Libertad para mezclar formatos, para desmontar los discursos establecidos, para  hacer una síntesis de  ficción, de información y de reflexión”[3]
Esta definición recuerda la ofrecida en los años ’20 por Grierson sobre el documental como “tratamiento creativo de la realidad”,  y también remite a la Teoría de los Mundos Proyectados propuesta por el filósofo Nicolás Wolterstoff (1976). Allí se nos recuerda que en toda obra de arte nos encontramos con una proyección del mundo determinada por el punto de vista del autor”.  Atendiendo a esa teoría, el cine de no-ficción lejos de constituirse en representación técnica y objetiva de la realidad, mostraría simplemente el punto de vista de su realizador.
Las imágenes  presentadas por un autor, serían aceptadas por un receptor que tiene como referente lo real. Imágenes que no se establecen como verdaderas en términos platónicos, sino reales en función de que podemos determinar, localizar y establecer su referente en la realidad.

 La mirada del realizador y los procesos culturales
En los párrafos anteriores, el haber puesto sobre el tapete el problema de diferenciar entre una copia fiel de la realidad y una proyección personal de la misma, nos puede permitir el acceso a otra problemática que ha formado parte de los debates al interior de la antropología durante mucho tiempo. ¿Cuáles son los elementos una “cultura auténtica”? ¿Aquellos que permanecen intactos durante siglos o los que cambian?
La propuesta de este trabajo sostiene que los filmes de Jean Rouch, permiten su clasificación como etnon-fiction, en tanto  al realizador le interesa registrar desde la Alteridad de su Cámara, los  procesos dinámicos de Identidad  por parte de los grupos nativos.
Ciertamente la búsqueda antropológica  de pueblos prístinos, aislados del resto del mundo y prontos a desaparecer como tales ha quedado atrás.
Esta mirada externa, que “congela” a los pueblos nativos y sus creencias exóticas, ha sido cuestionada al interior de la antropología de postguerra, y lo que ha sido cuestionado en los filmes de Rouch, ha sido que en tanto realizador de documentales etnográficos, se sintió libre para “desmontar los discursos establecidos” sobre los nativos “congelados”.
El antropólogo James Clifford (1995) al describir el trabajo de campo de Marcel Giraudo expresó que “se siente la tentación de (hacer una) antropología análoga a la de Rouch… … (captar) no una realidad objetivamente registrada por la cámara, sino una realidad provocada por su presencia.”
Y es que si acaso los documentales de Rouch nos parecen tan vivos, se debe al modo en que su cámara deviene en un Otro que dinamiza la cultura local.

 Esta concepción de una Cultura viva como resultado de procesos de interacción y diferenciación ha sido reelaborada por otro antropólogo, Marc Augé, en agudos análisis que nos hablan de los problemas que ha traído en nuestro mundo globalizado, lo que él denomina la “homogeneización” de los espacios.
Augé sostiene que toda identidad se constituye por negociación con diferentes alteridades. Lo que él denomina “crisis de Alteridad generalizada” se revelaría en fenómenos como los fundamentalismos, o las crisis de los estados separatistas. Esta crisis de alteridad estaría seriamente vinculada con fenómenos de homogeneización del espacio internacional generados por empresas multinacionales, a los que se suma la inestabilidad provocada por la imposición homogénea de imágenes abstractas producida por los medios de comunicación en general[4]  (Augé 1994a y 1994b)[5]
La cuestión de la Alteridad es central y siempre lo ha sido para la Antropología (Augé 1997) y aunque rara vez se la aborde como tal, se la considera el núcleo problemático de nociones como Identidad o Cultura, en cuestiones donde se plantea la relación con el otro.
Si bien estas líneas no proponen abordar la problemática de la Homogeneización de los Espacios nos interesa tomar los conceptos de Augé  sobre las consecuencias de la Globalización como factor de Homogeneización de las Identidades:
“Las nuevas técnicas de comunicación [6]  y de imagen contribuyen a que la relación con el otro sea cada vez más abstracta…  al producirse un bloqueo de los vínculos cara a cara, así como la interrupción de la dialéctica identidad/alteridad, aparecen los signos de violencia.”
Ante el peligro de la violencia fundamentalista o separatista, sugiere que “lo importante es medir en el presente la capacidad de todo grupo para crearse una identidad (propia) a la vez que mantienen la apertura para con el otro   Una Cultura que se reproduce siendo idéntica a sí misma está condenada a la muerte…  Cultura es…creación.”[7]
  Las Culturas solo continúan vivas al transformarse, y permanecen vivas siendo receptivas a las influencias exteriores. Dicho de otro modo, el contacto con el otro  es condición necesaria para  revitalizar los vínculos al interior de todo grupo.
Las reflexiones de Marc Augé sobre los peligros de la masificación de las imágenes abstractas, nos revelan dos aspectos vitales para abordar el análisis propuesto:
 En primer lugar, muestra que la selección realizada de antemano por los medios de comunicación de imponer su punto de vista uniforme, está por encima de sus pretensiones de objetividad.
En segundo lugar, revela que la mirada que Rouch posó sobre los nativos, fue la de un otro, quien interactuando respetuosamente con los nativos, no hizo otra cosa que retratar la dinámica propia en los procesos de identidad grupal.
Es probable que Rouch bien pudiera haber hecho suyas las palabras de otro antropólogo al final de su trabajo de campo: “Éramos con orgullo, el Otro el uno para con el otro…el diálogo solo fue posible en tanto reconociéramos nuestras diferencias…mientras nos manteníamos leales en forma crítica a los símbolos que nuestras tradiciones nos habían proporcionado.” (Rabinow, 1992)





[1] Es un hecho bastante conocido que los análisis  académicos para clasificar las novedades suelen realizarse a posteriori, tal como se ha señalado respecto a las teorizaciones sobre el cine que surgieron veinte años después de su aparición.
[2]  Cfr en Corbo-Durán 2010
[3]  Cfr en Corbo-Durán 2010
[4] Es notable que Augé haya elaborado estos textos en tiempos previos a la masificación de  imágenes  visuales impulsada por fenómenos como facebook y las redes sociales.
[5] En “El Sentido de los Otros” y  “Hacia una Antropología de los Mundos Contemporáneos”(ver bibliografía al final)
[6] Nuevas para el año 1997
[7] Augé 1997. Caps. 1 y 2