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lunes, 19 de enero de 2026

Como superar la atrofia existencial de la vida cotidiana.

 



Hola amigos.

En esta oportunidad comparto excelente artículo del filósofo argentino Lisandro Prieto Femenía, publicado en el diario santafesino El Litoral, el 16 de enero pasado, que destaca la falta de distinción y sentido en muchas vidas, proponiendo la pasión como camino para superar la indiferencia posmoderna.


La vida insulsa como consecuencia de la atrofia existencial

 

 La emergencia de la vida insulsa demanda un análisis riguroso, puesto que trasciende la simple disposición psicológica para erigirse como una configuración antropológica y social que atenta contra las condiciones mismas de la posibilidad del sentido.

Entiendo por vida insulsa aquella existencia confinada a la repetición mecánica de conductas funcionales, en la que se confunde la supervivencia con la plenitud y, consecuentemente, se abdica de la proyección de afectos y proyectos que podrían conferir densidad temporal a la biografía.

Ahora bien, esta abdicación no es neutra, ya que reestructura la distribución del tiempo y la atención, reduciendo a los sujetos a unidades productivas y consumidores de estímulos efímeros, despojándolos de los nexos que constituyen a la persona como locus de intencionalidad y proyección.

Para desentrañar este fenómeno, es imperativo recuperar la distinción entre el impulso sensitivo y la pasión como categorías normativas y existenciales.

Mientras el impulso sensible se limita a la respuesta orgánica e inmediata ante estímulos- placer y dolor en su inmediatez-, la pasión, en el sentido que aquí se reivindica, es la orientación duradera de la vida hacia fines que superan lo inmediato y, por ende, reconfiguran la temporalidad del sujeto.

De hecho, la pasión se revela no como un arrebato sin fundamento, sino como una estructura de intención que articula proyectos, prácticas y compromisos. Viktor Frankl confirma esta primacía al sostener que "la principal tarea del hombre es darle sentido a su vida" (Frankl, 2006)). No obstante, esta falta de "porqué" trasciende la neurosis personal.

La vida insulsa, en su grado más profundo, no es sólo la ausencia de actividad, sino la manifestación del aburrimiento fundamental (Langeweile heideggeriana), ese estado afectivo que revela la total carencia de un objeto que sea lo suficientemente digno de atención como para arrancar al sujeto de su propia inercia, atestiguando el desarraigo ontológico del ser humano en el mundo.

Ahora bien, puesto que ningún ser humano nace con indistinción o desinterés, es necesario plantear una hipótesis crítica sobre las posibles causas de la vida insulsa: ¿a quién le sirve que las personas vivan desapasionadamente?

La respuesta más aguda apunta a las estructuras de control político y económico que requieren un sujeto tonto, maleable y predecible. La pasión, al ser una elección radical y una fuerza centrífuga que busca un sentido más allá de lo inmediato, constituye un riesgo real para el poder.


Un efecto estructural

Un sujeto apasionado es un sujeto que jerarquiza prioridades, que está dispuesto a la renuncia y al conflicto por sus fines, y que, por lo tanto, es difícilmente gobernable desde la lógica del "pan y circo". Desde esta perspectiva, la vida insulsa no es un fallo individual, sino una estrategia de pacificación social ejecutada por la alianza entre el consumo masivo y la vigilancia algorítmica.

Un ciudadano cuya única pasión sea la micro-satisfacción constante es un consumidor ideal y un agente político totalmente inactivo. Esta hipótesis se conecta con la crítica de la lógica neoliberal, transformada en norma.

Martha C. Nussbaum argumenta que una sociedad justa debe posibilitar el desarrollo de las capacidades humanas fundamentales, incluidas las afectivas y creativas, pues "la justicia social exige que las personas tengan oportunidad real para vivir de manera plena" (Nussbaum, 2011, página 18).

Sin embargo, la reducción de la vida a la eficacia económica reduce sujetos incapaces de cultivar pasiones: la precariedad erosiona la planificación a largo plazo, y la cultura de la inmediatez sustituye la profundidad por el estímulo fugaz.

La vida insulsa es, por lo tanto, un efecto estructural, una externalidad necesaria para la maximización del beneficio que requiere de un trabajador dócil, reemplazable y con un horizonte de deseo limitado a lo que el mercado, la moda y los medios masivos de comunicación ofrecen.

En este punto de la reflexión, es pertinente adicionar un aspecto muy importante, a saber, la indistinción como fracaso epistemológico, intelectual y moral. El rasgo más corrosivo de la vida insulsa es, precisamente, la distinción. El sujeto insípido es aquel para el cual "todo vale lo mismo" y, por tanto, "nada vale realmente".

Esta falta de distinción es la consecuencia epistemológica directa del colapso de los valores metafísicos que Friedrich Nietzsche diagnosticó, cuya herencia ha derivado en un nihilismo pasivo que neutraliza toda jerarquía de sentido.

En la práctica, si no existe un valor trascendente o comunitario que imponga un criterio de lo "mejor" o lo "peor", la elección apasionada- el compromiso con algo específico- pierde su fundamento.

La indistinción es la niebla moral que disuelve la tensión necesaria para el surgimiento de la pasión, pues la pasión, por definición, es una elección radical que distingue y prioriza una cosa sobre todas las demás.

Esta deriva se cristaliza en la esfera social bajo el manto de la indiferencia generalizada. Al respecto, Jean Baudrillard caracterizó este universo como una economía de signos, afirmando que "la simulación ya no es lo que oculta la realidad- la era de lo virtual- sino que es la cosa que sustituye a la realidad" (Baudrillard, 1981, página 1).

Pero la crítica debe ir más allá: si el simulacro homogeniza la experiencia, el ethos posmoderno lo valida. Recordemos que Gilles Lipovetsky, al describir el "espíritu de la época", señala que "ya no hay lucha de clases ni enfrentamientos entre ideologías, sino más bien la indiferencia generalizada y el triunfo del individualismo narcisista" (Lipovetsky, 1983/2007, página 11).




Recuperación de la pasión

En otras palabras, el sujeto narcisista, centrado únicamente en su bienestar emocional inmediato, es incapaz de sostener el esfuerzo ético y temporal que requiere la pasión, porque todo compromiso que suponga una incomodidad o una renuncia al "self" (al "yo") aparece como intrínsecamente igual e igualmente dispensable.

Este tipo de apatía tiene profundas implicaciones en la relación del sujeto con el mundo. Filosóficamente, definir a una persona despojada de deseo y afecto exige examinar la relación intención, afecto y estructura temporal.

Pues bien, la fenomenología, a través de Maurice Merleau-Ponty, nos enseña que "el mundo es siempre ya ahí y nosotros estamos ya en el mundo, implicados en él" (Merleau-Ponty, 1945, página 149).

Por lo tanto, si la pasión orienta el cuerpo hacia proyectos futuros y compromisos presentes, su ausencia comporta una clausura perceptiva donde el mundo aparece decolorado, las posibilidades se tornan invisibles y la capacidad de actuar se atrofia.

Por su parte, el existencialismo sartreano, al postular que "la existencia precede a la esencia", sentencia que el ser humano está condenado a la libertad y compelido a proyectarse, de modo que renunciar a esa proyección equivale a abdicar de la libertad (Jean-Paul Sartre, 1946/2000). Agravando aún más este panorama, la indistinción se ve forzada por la conquista algorítmica.

La economía de la atención no elimina el deseo, sino que lo coarta mediante la micro-satisfacción constante del "feed" infinito. De esta manera, la insipidez contemporánea se manifiesta como la vida permanentemente distraída, lo que hace imposible sostener la atención suficiente para tejer una trama narrativa coherente.

En efecto, cuando la acción se reduce a tareas instrumentales y la indiferencia se extiende al campo de "lo político", Hannah Arendt advertirá que "la acción humana es capaz de iniciar procesos que pueden continuar en ausencia del que los inició" (Arendt, 1958)), lo que implica que la vida sin pasión es, también, una vida sin mundo, puesto que se renuncia a la creación de aquello que nos sobrevive.

A pesar de ello, nuestra crítica no debe permanecer en el simple lamento, sino en la búsqueda de una reorientación ética y política. La recuperación de la pasión exige la revalorización de la proyección como una práctica.

Sobre este aspecto en particular, Charles Taylor nos dice que las identidades modernas se configuran a través de narrativas que nos interpelan y que el reconocimiento social es clave para la formación del yo, ya que "la identidad personal es, en gran medida, algo que se le concede a uno por los otros y por las instituciones" (Taylor, 1989, página 27).

No obstante, antes de postular ninguna posible solución, es crucial no omitir la dimensión trágica de la pasión. Recordemos que la "pasión" (pathos) ... sin contrapesos, corre el riesgo de la "desmesura" (hybris), la auto-destrucción o el dogmatismo fundamentalista.

Por ello, la reivindicación de la pasión debe estar necesariamente acompañada por la exigencia ética de la razón práctica. Immanuel Kant postulaba este contrapeso al requerir que la humanidad sea tratada "como fin y nunca sólo como medio" (Kant, 1785/2005).

En definitiva, la pasión legitima, pero no instrumentaliza al otro, sino que lo reconoce como un fin en sí mismo. En este punto es donde emerge la tensión más mordaz: ¿cómo se traduce esta ética en lo político? Porque la recuperación de la pasión implica restituir espacios públicos y privados de compromiso.

Esto exige la construcción de instituciones que permitan la atención prolongada a proyectos significativos, desde políticas que protejan el tiempo no como subordinado al capital hasta la esfera ética íntima: la disciplina de la atención.


Más allá de la lamentación

William James ya observó en su momento que "la habilidad de centrar la atención, excluyendo lo no esencial, es la raíz del carácter" (James, 1890/2003). Sin embargo, si la vida insulsa es un efecto estructural, ¿es lícito proponer la disciplina de la atención como contramedida?

La demanda de "cultivar la pasión" puede convertirse, irónicamente, en una nueva forma de auto-explotación para el sujeto precarizado, exigiendo que éste se auto-responsabilice y se "apasione" de manera eficiente con las pocas horas de vida que le deja el sistema.

Si la precariedad erosiona el tiempo y la energía, la pasión se convierte en un privilegio de unos pocos (de clase), mientras que al resto se les exige ser su propio coach existencial. En resumen, la crítica de la vida insulsa debe operar en la dialéctica entre la ontología y la política.

Aparece como un estado de des-proyección existencial sostenido por estructuras que valoran la repetición y la eficacia por encima del sentido y del significado.

Un atisbo de solución, por tanto, contempla la reconstrucción de instituciones, la formación de hábitos de atención crítica y la afirmación de una ética de la pasión que preserve la dignidad ajena.

La pasión entendida como proyección no debería ser un lujo, sino la condición moral de la persona, y negarle esta posibilidad a amplios sectores sociales equivale a amputar su humanidad.

Así pues, la crítica de la vida insulsa debe devenir en una demanda filosófica y política por estructuras sociales que devuelvan tiempo, reconocimiento y recursos para que la invención del relato vital sea una posibilidad universal, y no un imperativo frustrante.

Como siempre, queridos lectores, concluyo esta humilde reflexión enfatizando que la crítica a la vida insulsa debe ir más allá de la lamentación, dirigiéndose hacia una activa problematización de las estructuras que la sostienen.

Ante el diagnóstico de que la vida insulsa es un efecto estructural y que la indistinción nihilista se suma a la invasión algorítmica para sustituir el proyecto por la micro-satisfacción constante, es necesario cuestionar si la "disciplina de la atención" constituye un remedio viable para el sujeto que se encuentra permanentemente distraído.

O si, por el contrario, se convierte en una nueva ética de la autoexplotación, un privilegio reservado a aquellos cuyo tiempo no está ya coaccionado por la supervivencia económica.

Además, la reflexión que hemos realizado se detiene en la naturaleza misma de la "indistinción": si todo nos da igual, si todo es lo mismo, es síntoma de una degradación de los valores en la posmodernidad,...

¿Cuáles son los dispositivos filosóficos y políticos concretos que deben mediar la intensidad de la pasión para garantizar que el proyecto apasionado del individuo no se construya a expensas de la dignidad del otro, superando así el nihilismo de la indiferencia?

Finalmente, si el aburrimiento se revela como la atrofia del "Dasein" ("ser-en-el-mundo", o sea, nosotros) o la falta de arraigo ontológico en el mundo, se debe interpelar la responsabilidad del arte, la filosofía y la educación (tanto en casa como en las instituciones educativas) en crear y proteger espacios donde el sujeto pueda enfrentarse a ese aburrimiento profundo, en lugar de buscar la inmediata cura en la distracción algorítmica que lo devuelve a la insipidez.



                                Propuesta del psicoanalista argentino Luis Hornstein 


Referencias

Arendt, H. (2001). La condición humana (traducción de Gustavo Pita). Paidós. Obra original publicada en 1958.

Baudrillard, J. (2001). Simulacros y simulación (traducción de Agustín García Calvo). Editorial Pre-Textos. Obra original publicada en 1981.

Frankl, V. E. (2006). El hombre en busca de sentido (traducción de Sergio Molina). Herder.  Obra original publicada en1946.

James, W. (2003). Principios de psicología (traducción de César Tejada). Ediciones Akal. Obra original publicada en 1890.

 Kant, I. (2005). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (traducción de Fernando R. de la Torre). Alianza Editorial. Obra original publicada en 1785.

Lipovetsky, G. (2007). La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo (traducción de Juan Varela). Anagrama. Obra original publicada en 1983.

Merleau-Ponty, M. (2009). Fenomenología de la percepción (traducción de José Ortega y Gasset). Akal.  Obra original publicada en 1945.

Nietzsche, F. (2007). El crepúsculo de los ídolos (traducción de Andrés Sánchez Pascual). Alianza Editorial.  Obra original publicada en1889.

Nussbaum, M. C. (2011). Crear capacidades: Propuesta para el desarrollo humano (traducción de Manuel García del Blanco). Paidós. Obra original publicada en 2011.

Sartre, J.-P. (2000). El ser y la nada (traducción de Esteban Aragonés). Ediciones Cátedra. Obra original publicada en 1943.

Taylor, C. (1994). Fuentes del yo: La formación de la identidad moderna (traducción de Juan Manuel Navarro). Taurus.  Obra original publicada en1989.


Hasta la próxima amigos!!!

sábado, 23 de agosto de 2025

Cambio climático. Prepararnos para una emergencia


 

Hola amigos.

En esta oportunidad comparto un breve punteo respecto de cómo podemos prepararnos de algún modo ante catástrofes por cambio climático, como inundaciones o incendios forestales, lamentablemente cada vez más frecuentes, agresivos y devastadores.

El crédito por el articulo original, es de la Web, de la que obtuve este pequeño resumen.

 

Cómo Minimizar los Daños por Catástrofes

Cada año, parece que la Tierra se convierte en un lugar más aterrador. Las inundacioneslos incendios y los huracanes son cada vez más potentes y frecuentes. Y los terremotos, tornados y tsunamis siempre han sido inquietantes.

Para recuperar la sensación de control, alguien ideó un plan a largo, corto y muy corto plazo, que compartimos aquí. Lo llamó “mi estrategia 5-1-1”: Cosas para hacer en cinco años, cosas para hacer en un año y cosas para hacer en una hora, cuando la catástrofe es inminente y hay que salir de casa con lo elemental.

 

El plan de cinco años

 

¿Vives en una zona de tornados o terremotos? ¿Estás en una zona inundable? Estas preguntas pueden ser más difíciles de responder de lo que crees. Los huracanes, las inundacioneslos tornados y los terremotos pueden ocurrir en lugares aparentemente inesperados, y la zona de los incendios forestales está creciendo rápidamente. Así que plantéate llamar al departamento de geología o silvicultura de una universidad local, o comparar mapas de inundaciones (que nunca son perfectos, pero son un buen comienzo)

 

Todos los expertos coincidieron en que algunas de las partes más importantes de la preparación a largo plazo son gratuitas: conocer a tus vecinos, saber quién puede necesitar cuidados especiales durante una catástrofe natural y quién tiene material para acampar o un generador. Puede implicar unirte a grupos comunitarios locales o ser voluntario en el cuerpo de bomberos. O puedes organizar una fiesta del “Fin del Mundo” en tu cuadra, en la que prepares un asado, o sirvas bocadillos mientras  un experto local invitado para que hable sobre sacos de arena, eliminación de maleza o planes de emergencia.

“Una comunidad que es resiliente en lo cotidiano”, dicen los expertos, “tiene más probabilidades de salir bien parada en una catástrofe”.

 

El plan de un año

 

Si vives en una zona inundable, ¿tienes una bomba para desagotar? ¿Se le ha dado mantenimiento? Si tienes sótano, ¿hay algo ahí abajo cuya pérdida sería devastadora? ¿Tienes acceso rápido a barreras de emergencia contra inundaciones o sacos de arena?

Por último, ten una conversación con tu familia una vez al año sobre tu plan de emergencia. Habla con tus hijos sobre dónde se reunirán durante una catástrofe y cómo evacuar.

 

El plan de una hora

 

Hay otras cosas que puedes hacer ahora para ayudarte en esa hora antes de que se produzca el desastre. Independientemente de dónde vivas, es bueno tener una bolsa de emergencia” que incluya documentos importantes —certificados de nacimiento, escrituras, testamentos— dentro o cerca de ella. No olvides medicamentos sin vencer, lentes y otros artículos de primera necesidad. Además, haz una lista de los preciados tesoros familiares que puedas coger rápidamente, como los dibujos de tus niños, para meterlos en el auto.

“En el momento de una catástrofe tu cerebro no funciona tan bien como debería”, sostienen los expertos, por lo que crear una lista puede ser “un eficaz estímulo cognitivo”.

En esa lista deben figurar los números de teléfono importantes y algunas actividades reconfortantes, como jugar a las cartas o a un juego de mesa favorito. Los juegos son para proteger tu salud mental mientras esperas en el gimnasio o la Escuela donde están evacuados. “Surgen muchos altibajos  emocionales por el camino”.

 

Espero que esto les sea de utilidad

 

Saludos

¡Hasta la próxima!

 

 


jueves, 3 de julio de 2025

El Método Histórico critico de Spinoza… ¿para qué lo desarrolló?




                                           Baruch de Spinoza (1632-1677) Filósofo


Fragmento del artículo que plantea la crítica de Vigtosky al dualismo cartesiano y los desafíos de una Nueva Psicología Monista. Publicado en ALMA Cultura & Medicina 10 (3): 39-52. Buenos Aires: EAB

 

Tenemos razones para afirmar que Spinoza (1632-1677) creía que el cuerpo entero es el alma, según antiguas creencias hebreas monistas que sufrieron cambios sustanciales entre los hebreos a partir del siglo X.

Si queremos comprender entonces por qué en Teoría de las emociones (1933) Vigotsky consideraba un error filosófico de graves consecuencias haber considerado que Descartes era lo mismo que Spinoza, necesitamos en principio dilucidar si Spinoza era dualista o monista. Para salir de la duda proponemos una pregunta simple:

¿Creía o no creía Spinoza en la inmortalidad del alma humana (ψυχἠ, psikhé)?

 

Spinoza y el Alma según las Escrituras

A fin de no extender de modo innecesario el suspenso, podemos adelantar que Spinoza sostenía públicamente que las Antiguas Escrituras Hebreas no ofrecían sustento para la inmortalidad del Alma humana, y no retractarse de ello fue una de las razones para su expulsión de la Sinagoga.

Como vemos, todo el debate respecto de si Spinoza es monista o dualista, puede dirimirse fácilmente accediendo a los registros históricos y a las razones para que fuera expulsado de la Sinagoga por sostener públicamente que “el alma no es inmortal”. Spinoza venía generando malestar entre los suyos por criticar fuertemente las interpretaciones orales de la Ley que terminaban afirmando ideas contrarias a lo que, según Spinoza, estaba escrito en las Antiguas Escrituras. Una vez alejado de la Sinagoga, nunca se retractó de su postura, y dedicó sus últimos años a desarrollar un método Histórico-crítico para leer directamente la Biblia, en su Compendio de Gramática de la Lengua Hebrea y el Tractatus Theologico-Politicus (TTP) publicados póstumamente.

                         Spinoza Compendio de la gramática de la lengua hebrea   



                                            Tractatus Theológico Politicus. Notas manuscritas


Para quienes tengan temor de abordar a Spinoza por creerlo complicado, les aseguro que ambos libros son bastante sencillos de entender, con excelentes prólogos y traducciones al español.

Guadalupe González Diéguez nos recuerda que Spinoza estimuló el estudio de la lengua hebrea antigua, indispensable para abordar las Antiguas Escrituras. Agrega que:

Spinoza no dejó de reflejar en su obra gramatical aspectos centrales de su filosofía, lo cual resulta muy enriquecedor… La regularidad de la Naturaleza, el monismo sustancial…la importancia de los afectos…todos estos aspectos nos muestran el interés por esta obra, que sobrepasa por mucho el de un opúsculo de gramática, proporcionándonos una aproximación nueva a la figura de Spinoza” (Dieguez, 2005:10, cursivas añadidas)

Diéguez comenta que Spinoza reclama unidad metodológica para estudiar tanto la Naturaleza como las Escrituras, ya que las Escrituras no están fuera del orden de las cosas naturales, son parte de la Naturaleza.

Spinoza sostuvo una y otra vez, que la Escritura debe ser explicada desde la Escritura misma.

Spinoza también rechazó los signos y aportes masoréticos elaborados e incorporados en el siglo X para interpretar las Escrituras hebreas, porque no han sido capaces de establecer un sistema coherente de periodización del discurso (Diéguez 2005: 33 y 34)

       Este problema fue abordado francamente por Spinoza en el TTP: “los hebreos no tienen letras vocales… no solían distinguir las oraciones, ni expresarlas o reforzarlas con ningún signo. Y, aunque estas dos cosas, las vocales y los signos de puntuación, se los suela suplir por puntos y acentos, no podemos fiarnos de ellos, puesto que han sido inventados y establecidos por hombres de épocas posteriores, cuya autoridad nada debe valer para nosotros.” (Spinoza 2014:108, cursivas añadidas)

Spìnoza cuestiona así la interpretación oral de las Escrituras en las Sinagogas de su tiempo, que tuerce el sentido original. Ese es el nudo del argumento para proponer su método de lectura directa del texto sagrado.

El Método Histórico-crítico para leer el Antiguo Testamento se encuentra en el TTP. Como señala Atilano Domínguez Basalo (2014) su traductor y prologuista, la aparición de la obra generó “una auténtica revolución intelectual” ya que se produce en un momento crucial, situado entre la reforma religiosa, que había conducido a la Paz de Westfalia, y las revoluciones políticas que desembocarían en el estado laico.

Basalo prosigue sobre el método para leer la Biblia por cuenta propia del TTP, incentivado por el clima de época: “El temor y la veneración a Yavé, la fe y el amor a Cristo no aparecen por ningún lado… Si con su método hermenéutico Spinoza se adelantó en dos siglos a Wellhausen y a Gunkel, en su visión del judaísmo y del cristianismo es precursor de las historias de la humanidad al estilo de Herder y de Hegel” (Basalo 2014, cursivas añadidas)

Spinoza propone entonces en el TTP el siguiente método para leer las Escrituras a la luz de la razón:

1. Primero hay que contar con perfecto conocimiento de la lengua original en que fueron escritos cada uno de los diferentes libros sagrados que componen la Biblia.

2. Después hay que aislar temas y agruparlos sistemáticamente, para que emerja la interpretación que Spinoza denomina “natural”, acorde a un criterio de coherencia interna

3. Finalmente, en caso de dificultad, hay que recopilar toda la información histórica posible para contextualizar lo que resulte contradictorio (datos sobre la vida de los autores de cada libro de las Escrituras, sus costumbres, opiniones, etc)

Pongamos entonces a prueba su método para descubrir qué dice la Biblia sobre el alma.

 

El Método Histórico-crítico y el concepto monista del alma

Si hemos de aplicar el método de Spinoza para averiguar qué es el alma según las Escrituras, luego de reconocer las dificultades que presenta el alfabeto hebreo para acceder al significado de los términos originales, proponemos aplicar el Método de Spinoza sobre la traducción de las Escrituras hebreas al griego realizada durante la Diáspora. El alfabeto griego fue el primer alfabeto que incorporó vocales además de las consonantes, factor que evitaba errores de interpretación en los términos traducidos.

Recordamos que la reconocida Versión de los LXX, fue realizada por 72 sabios, seleccionados por autoridades religiosas judías para traducir a partir de 280 A.C las antiguas Escrituras hebreas. El sorprendente hallazgo de los Rollos del Mar Muerto realizado en la década de 1940, demostró que las antiguas versiones griegas y hebreas de las Sagradas Escrituras halladas eran coincidentes.   

https://vivinasalvettihoy.blogspot.com/2024/04/los-rollos-del-mar-muerto-spinoza-tenia.html

 


                                         Fragmento de papiro de la Versión de los LXX (griega)

Muchas de las versiones actuales de la Biblia, cuentan con notas al pie que remiten a términos cruciales en idioma original, hebreo y griego. Por tanto, elegiremos un par de versículos de la Biblia que contengan el término griego psikhé (alma) y lo compararemos con la nota al pie, que recuerda tanto el término hebreo original como el griego traducido.

Elegimos la versión Reina Valera, para comparar los términos originales en hebreo y griego del pasaje del Génesis 2:7 que relata la creación de Adán:

“Formó, pues… Dios al hombre del polvo de la Tierra, y alentó en su nariz soplo de vida (hebreo nisch-máth) y fue el hombre en alma (hebreo: ne-fesch, criatura respiradora; griego: psikhé) viviente” (RVR09: Biblia Reina Valera 1909)

 

Analicemos un poco. Luego que Dios formara al hombre, este permanecía sin vida hasta que Dios le insufló aliento vital, y apenas comenzó a respirar,  Adán fue un alma viviente.

También llama la atención que el término hebreo ne-fesch, traducido al griego como psikhé significa “respirador”, o “ser que respira”. Si respira, es un alma. Está vivo. Tan simple como eso.

Recordamos que el término griego psikhé, luego fue traducido al latín como ánima. Muchos de nosotros estamos familiarizados con el término “estar animado” luego de comer,  beber, o haber satisfecho alguna necesidad física y el término en latín mantiene ese sentido que nos ayuda a comprender el concepto griego de alma.

Una buena cantidad de versículos bíblicos del Antiguo Testamento, en los que aparece originalmente el término traducido en la versión de los Setenta como psikhé, han sido traducidos luego al español como persona,  que realiza acciones como comer (Lev. 7:20) tocar objetos (Lev. 7:21)  ser ejecutada (Exodo 12:15) o incluso estar difunta (sí, el alma muere, Num. 5:2). El alma, (psikhé) para los escribas hebreos de la antigüedad, a todas luces era la persona, física, real, con todas sus cualidades, atributos y deseos. Y así lo tradujeron.

La historia registra que Spinoza diseñó y aplicó su propio método de análisis sobre las Antiguas Escrituras hebreas para señalar que las mismas no mencionan la inmortalidad del alma, y que tales creencias fueron incorporadas posteriormente por una interpretación rabínica de carácter oral con fuertes influencias neoplatónicas.

Se hace necesario contrastar ahora el uso de psikhé en otras fuentes antiguas, si hemos de concluir que Spinoza era monista, y no dualista como Descartes. Para ello contrastaremos los conceptos hebreos, con fragmentos griegos clásicos y presocráticos, cuyo contenido y clara pertinencia para la práctica médica, quizás resulte una sorpresa para algunos.

 

El alma (psikhé) en el Corpus Hipocrático

¿Por qué estamos tan seguros que los antiguos griegos compartían el concepto monista hebreo del alma, que luego observamos en Aristóteles y en Spinoza? No solo por el modo como los 70 sabios tradujeron el término hebreo como psikhé en las Escrituras, sino fundamentalmente, porque psikhé también fue el término utilizado en el Corpus Hipocrático para referirse a las dolencias físicas del cuerpo humano.

El Doctor Pedro Laín Entralgo (1908-2001,) en La Medicina Hipocrática (1970) realizó un análisis filológico y médico del conjunto de escritos llamados “hipocráticos”.

                                                Pedro Laín Entralgo, Médico e Historiador

                                                    La Medicina Hipocrática (1970)


 Respecto de los usos asociados al término psikhé en el Corpus, Laín expresa su asombro al observar la inclusión del término “en el cuadro de un conjunto de descripciones anatómicas… los hipocráticos nunca dejaron de ver el alma (psykhé) como una realidad material” (1970: 141, cursivas añadidas)

“¿Qué era el alma para los hipocráticos?” se pregunta. Si Laín ha de guiarse por cómo y dónde es empleado el término, el alma, como mínimo “no era espiritual en el sentido que con el cristianismo llegará a tener esta palabra… Por eso hay que entender el alma según su significación más literal y física en toda una serie de afirmaciones de los escritos en que ellos nos hablan: que existen “poros para el alma” (vi, 514 y 524)” que el alma, abrasada, consume el cuerpo (v, 314); que se desarrolla a lo largo de la vida, tanto en el hombre como en los grandes animales (vi, 480); que el alma se produce hasta la muerte” (Laín 1970:180, cursivas añadidas)

Laín (1970) incluyó como respaldo, citas al pie de filósofos presocráticos, contemporáneos de Hipócrates, mientras continúa expresando su asombro por las diferencias entre la medicina actual y la fundamentada en la filosofía presocrática:

“Influido, acaso sin saberlo, por Descartes y Kant, el médico moderno procede como si en la vida del hombre hubiese dos regiones susceptibles de ser aisladas entre sí, (como sostiene el dualismo)… El médico hipocrático fue…completamente ajeno a esta distinción (cuerpo-alma) ...

“La enfermedad era para él una perturbación de la physis del hombre, y a esta pertenecen tanto el cuerpo del enfermo (soma) como su alma (psykhé)… para el médico debe ser sumo criterio de certeza: la sensación del cuerpo (Lain 1970: 255 y 256, paráfrasis, cursivas y paréntesis añadidos)

El uso del término psikhé en el Corpus Hipocrático no nos deja lugar a dudas: para el médico hipocrático (y presocrático), el alma es el cuerpo que respira, no es eterna y está unida al cuerpo.

Recordamos que la filosofía presocrática, como su término indica, se distinguió de las reflexiones posteriores de Sócrates, focalizadas en la búsqueda de respuestas existenciales mediante el dialogo y el lenguaje.

Estos filósofos physikoy, (estudiosos de la physis)  en cambio, venían siendo científicos pioneros y pensadores formidables para observar de modo racional el principio vital de todas las cosas. El carácter observable y racional de las poderosas Fuerzas de la Naturaleza (physis) luego fue incorporado al corpus hipocrático, como vimos en Laín,

Siglos más tarde, con Aristóteles, la Naturaleza, (physis) comenzó a ser vista como el principio universal del movimiento y del cambio (Lear, 1994) Aristóteles también se refirió a estos filósofos como physikoy, toda vez que buscaran explicaciones racionales, no míticas, de fenómenos de la physis (gr. lo que hace crecer) observados en la vida cotidiana. (Kirk et al, 2008) Recordamos asimismo que, según Jacob Bernays (1824-1881) Aristóteles era hijo de un médico, y bien pudo hallar inspiración en el Corpus Hipocrático para su mirada racional y no mítica al escribir Acerca del Alma (1978) Volveremos más adelante sobre este punto

Bibliografía:

BASALO, Atilano Dominguez (2014) “Introducción” Tratado Teológico-Político. Madrid: Alianza Editorial

BIBLIA REINA VALERA (1909) Revisada y distribuida por Sociedades Bíblicas Unidas.

DIEGUEZ, Guadalupe González (2005) “Introducción al Compendio de Gramática de la lengua hebrea de Baruc de Spinoza” Compendio de Gramática de la Lengua Hebrea. Madrid: Editorial Trotta

KIRK, Geoffrey S, Raven John E y Schofield Michael (2008) Los Filósofos Presocráticos. Historia crítica con selección de textos. Barcelona: Editorial Gredos

 

LAIN ENTRALGO, Pedro (1970) La Medicina Hipocrática. Madrid: Ediciones de la Revista de Occidente, S.A.

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