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martes, 20 de marzo de 2018

Ramon y Cajal III - Avances en Imágenes 3D





       Autorretrato de Ramon y Cajal en su estudio fotográfico de Valencia. 
Año 1885

Hola amigos.
Esta serie sobre los preparados histológicos de Ramón y Cajal no puede concluir sin comentar las novedades en técnica por imágenes 3D aplicadas sobre muestras frescos y de archivo, según fue publicado en el último número de la revista Nature  (marzo 2018).

El método 3D de última generación, desarrollado mediante la colaboración internacional entre científicos del Imperial College de Londres y la Universidad de Hong Kong, ofrece las condiciones para arrojar nueva luz sobre las causas y el desarrollo de enfermedades neurológicas que afectan a millones en todo el mundo.
A continuación, compartimos las estupendas imágenes publicadas con acceso abierto en Nature, acompañadas con una breve reseña del artículo original




       1 Tinción de inmunofluorescencia de los tejidos cerebrales de archivo

      


2 Tinción no inmunohistoquímica con aclaramiento de tejido en tejidos cerebrales fijados con formalina-

  



 3 Aplicación de inmunohistoquímica 3D con histología de próxima generación. 

               



                               4 Mapeo 3D del sistema catecolaminérgico del tallo cerebral 

                             


Tradicionalmente, las muestras de imágenes cerebrales han consistido en tomar pequeñas muestras de tejido cortadas en rodajas ultrafinas que pueden teñirse para revelar características de interés, como proteínas u otros marcadores asociados con la enfermedad.
En cambio, las nuevas técnicas 3D hacen que el tejido cerebral emerja transparente, y permite a los investigadores ver la estructura anatómica con todo detalle. Muchos de los problemas metodológicos a resolver se centraron en las propiedades únicas del cerebro humano, así como en la preservación y el procesamiento del tejido humano en la autopsia.
Para superar estos problemas, el equipo, ha desarrollado una nueva solución de limpieza de tejidos, OPTIClear, que permite una amplia gama de métodos de etiquetado molecular para la visualización 3D de tejido cerebral humano fresco y de archivo.
El Profesor Steve Gentleman, Director Científico del Parkinson's UK Brain Bank en el Imperial College de Londres comentó: "Al utilizar herramientas como estas en el laboratorio, podremos visualizar cómo las células interactúan entre sí en 3D y aprender más sobre las vías y conexiones que se dañan en las condiciones neurodegenerativas cerebrales comunes que tienen un impacto tan enorme. en las vidas de las personas
Usando este nuevo enfoque, han podido aplicar tinción sobre células nerviosas, células gliales y vasos sanguíneos, y diferenciarlos de los marcadores patológicos, tales como los enredos de la proteína tau descriptos postmortem en los cerebros de pacientes con Alzheimer. Todos los rasgos emergen con detalles exquisitos y permiten determinar cómo se relacionan entre sí en el espacio 3D.
"Estas técnicas permiten revelar la estructura microscópica del cerebro humano con detalles espectaculares", dijo el Profesor Steve Gentleman, Director Científico del Parkinson's UK Brain Bank en el Imperial College de Londres.
Añadió: "Al utilizar herramientas como estas en el laboratorio, podremos visualizar cómo las células interactúan entre sí en 3D y aprender más sobre las vías y conexiones que se dañan en las condiciones neurodegenerativas cerebrales comunes que tienen un impacto tan enorme. en las vidas de las personas”
Según los investigadores, el método es relativamente barato, es eficiente en el tiempo y constituye la base para el posterior desarrollo de la técnica, de la que se espera contribuya a una mejor comprensión de los procesos cerebrales, tanto fisiológicos como patológicos.

Abstracto (publicado en Nature 2018)
Métodos de histología de próxima generación para imágenes tridimensionales de tejidos cerebrales humanos frescos y de archivo
Las técnicas de limpieza modernas para la visualización tridimensional (3D) de la microestructura del tejido neural han sido muy eficaces cuando se utilizan en el cerebro de roedores, pero muy pocos estudios las han utilizado en el material cerebral humano, principalmente debido a las dificultades inherentes al procesamiento del tejido post mortem. Aquí desarrollamos una solución de limpieza de tejidos, OPTIClear, optimizada para el tejido cerebral humano fresco y de archivo, incluido el material embebido en parafina fijado con formalina. A la luz de los desafíos prácticos con la inmunotinción en el aclaramiento de tejidos, adaptamos el uso de violeta de cresilo para la visualización de neuronas en tejido depurado, con el potencial de cuantificación 3D en regiones de interés. Además, utilizamos trazadores lipofílicos para el rastreo de procesos neuronales en el tejido post-mortem, lo que permite el estudio de la morfología de las espinas dendríticas humanas en 3D.

Agradecemos a Neurosciense News la difusión de la noticia.

Hasta la próxima amigos!!!


lunes, 19 de marzo de 2018

Ramon y Cajal I - Arte, Ciencia y Método




“El buen dibujo, como la buena preparación microscópica, son pedazos de la realidad, documentos científicos que conservan indefinidamente su valor y cuya revisión será siempre provechosa, cualesquiera que sean las interpretaciones a que hayan dado origen.”   (Santiago Ramón y Cajal, 1899)


Décadas antes que se desarrollara el poderoso microscopio electrónico, un hombre se encorvaba en España a fines del siglo XIX sobre uno rudimentario mientras elaboraba hipótesis proféticas del funcionamiento cerebral.
Santiago Ramon y Cajal fue artista, fotógrafo, doctor, fisicoculturista, científico, jugador de ajedrez y editor. Pero también es el olvidado padre de la Neurociencia moderna.
“Fue uno de esos tipos tan decididamente influyentes como Pasteur o Darwin en el siglo XIX”, dijo Larry Swanson, un neurobiólogo de la Universidad de Carolina del Sur. Y añadió “Es más difícil de explicar la causa de que no sea tan famoso”.


Ramón y Cajal comenzó su trabajo interesándose en las artes visuales y la fotografía- Su padre, también médico, no consiguió que su hijo se dedicara a la clínica, y tuvo que conformarse con que se abocara a la descripción anatómica mediante la realización de preciosos dibujos naturalistas, incluso hasta inventó un método para hacer fotos a color que no alcanzó a patentar. Sin sus antecedentes como dibujante, ni su experiencia en revelado fotográfico, quizá no hubiera descubierto el camino para demostrar sus inferencias.
“Es bastante raro que un científico sea un verdadero artista que ilustre todo su trabajo de manera brillante”, dijo el Dr. Swanson. “Parece haber un resurgimiento real del interés por la interacción entre la ciencia y el arte, y creo que Ramón y Cajal puede ser un icono en ese terreno”.
A fines del siglo XIX Ramón y Cajal quería saber algo que nadie comprendía realmente: ¿Cómo viaja el impulso neuronal a través del cerebro?
Otros científicos experimentales de la época venían observando y describiendo los fenómenos eléctricos de trasmisión en el SNC. Para comenzar, la trasmisión de impulsos no podía deberse a un desplazamiento de materia a lo largo del tubo nervioso que constituye la fibra. En cuanto pudo medirse la velocidad de propagación material, esta hipótesis hubo de ser desechada. Los investigadores de fines del siglo XIX ya no podían imaginarse que algo material pudiera circular a la velocidad de 100 metros por segundo a través de un tubo de consistencia gelatinosa de varias milésimas de milímetro de diámetro. 
Sin embargo, descubrieron que la actividad del nervio puede provocarse mediante un estímulo de naturaleza física o química. En ese tiempo se usaba un choque eléctrico entre dos electrodos colocados en contacto con el nervio en uno de los extremos de la preparación.
La existencia de este fenómeno eléctrico, que demostró el paso de la onda y era relativamente fácil de registrar dio un enorme impulso a las investigaciones del funcionamiento neuronal.
Poe ejemplo, las observaciones realizadas sobre músculos de patas de rana, habían permitido llegar a la conclusión que, cuando se aplica un estímulo a un nervio aislado, se propaga en ambos sentidos un vuelo de impulsos que parten del punto en que se ha aplicado el estímulo.
Aquí resulta pertinente recordar que el paradigma de la época consideraba a la entera red neuronal como una enorme red ininterrumpida, de una manera similar a la vasta red de vasos sanguíneos. Era conocida como la doctrina reticular.
Santiago Ramón y Cajal, (1852-1934) en su carácter de investigador español independiente y sin ningún apoyo oficial, buscaba mantenerse al tanto de los avances de su tiempo, y lo hacía costeando de su bolsillo lo que las revistas científicas publicaban en su día sobre los impulsos eléctricos.
La vida de Ramón y Cajal cambió en Madrid en 1887, cuando otro científico español le mostró una reacción química que coloreaba células cerebrales aleatorias. Este método de tinción, desarrollado por el científico italiano Camilo Golgi permitía ver los detalles de una neurona completa sin la interferencia de sus vecinas:

Golgi había descubierto que la tinción con cromato de plata (impregnación cromoargéntica) permitía teñir parte del tejido nervioso. Con esa técnica, se ve parte del tejido nervioso teñido de negro en un fondo no teñido que se ve de color dorado.
Ramón y Cajal notó que era difícil entender lo que se veía en los cortes histológicos porque, usando tejidos nerviosos maduros, era tan grande y compleja la maraña teñida que no quedaba claro si era algo continuo o formado por estructuras independientes. Y, entonces, tuvo una idea genial y hermosa: ¿y si observáramos un tejido nervioso en desarrollo en vez de uno adulto? ¿Uno en el que el bosque fuera menos frondoso?
Estaba claro para el investigador que, si quería obtener algún avance al respecto no le quedaba otra alternativa que depender de sus agudas observaciones

El propio Cajal dejó asentada esta idea en una de sus memorias:
 Tal fue la sencillísima idea inspiradora de mis reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de ave y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, o más claro, aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina medular (obstáculo casi infranqueable a la reacción), las células nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada corte … en suma, surge ante nuestros ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la composición histológica de la substancia gris.
Para colmo de fortuna, la reacción cromo-argéntica, incompleta y azarosa en el tejido adulto, proporciona en los embriones coloraciones espléndidas, singularmente extensas y constantes”
 Sus preparados histológicos sobre tejido embrionario le permitieron concluir, fuera de toda duda, que cada neurona es individual, crece, se desarrolla y posteriormente se conecta con alguna de las que está cerca.
La historia registra que en 1888 logró plasmar en un preparado histológico el descubrimiento sobre el carácter individual de neuronas. En 1889, Ramón y Cajal llevó sus láminas y diapositivas a un congreso científico en Alemania. Cuentan que montó el microscopio con el portaobjetos en el salón e invitó a los grandes científicos que se hallaban presentes para que vean por sí mismos los preparados.
Albert von Kölliker, un influyente científico alemán, se sorprendió por lo que pudo observar y comenzó a traducir y difundir entre los académicos europeos el trabajo de Ramón y Cajal. A partir de allí comenzó a conocerse la doctrina de la neurona, con lo que paulatinamente fue imponiéndose sobre la teoría reticular que entonces prevalecía

La teoría de Ramón y Cajal describía cómo fluía la información por el cerebro. Las neuronas eran unidades individuales que se comunicaban unas con otras de una manera no determinada
Esta conexión aleatoria, que hoy sabemos es de carácter eléctrico o químico, le permitió a Cajal conjeturar que, si pensamos, aprendemos y creamos nuevos recuerdos en el cerebro, entonces ese espacio de luz pequeñísimo entre neuronas era muy probablemente la ubicación del lugar donde surgen los pensamientos.
En 1906 él y Golgi compartieron el Premio Nobel por el enorme avance que representaba la Medicina, la técnica perfeccionada sobre preparados histológicos.
Para ese entonces Ramón y Cajal venía desarrollando la teoría que las neuronas eran células cerebrales individuales, y no formaban una red continua. Cuestionar la teoría reticular hizo que se diera cuenta de cómo las células cerebrales individuales envían y reciben información, algo que constituye la base de la neurociencia moderna.



Cajal y el concepto de plasticidad neuronal
Ramón y Cajal también postuló que el cerebro cambia de forma permanentemente, lo que le da la oportunidad de adquirir y eliminar datos de manera continua, desde la concepción hasta la muerte.

Uno de los más interesantes conceptos anticipado por Cajal ha sido la regeneración del Sistema Nervioso Periférico (SNP) y, más aún, la del Sistema Nervioso Central (SNC).
De él surgió el concepto de «cerebro plástico» o Neuroplasticidad,  que define al Sistema nervioso como una estructura en constante renovación que, en cada instante puede adquirir nuevas informaciones o eliminar otras.
Esta versatilidad neuronal, presente a lo largo de la vida desde el desarrollo embriológico, ha sido un tema intensamente estudiado por investigadores contemporáneos tanto desde el punto de vista de la biología molecular como desde la perspectiva de la transmisión sináptica, elemento fundamental para la comunicación interneuronal a través de complejos sistemas que cumplen funciones sutiles y específicas.
Ya en 1892, Cajal percibió las semejanzas que existían entre los fenómenos ameboideos descritos en los espermatozoos, las observadas en ciertos leucocitos, y las expansiones de las neuronas observadas durante el desarrollo embriogénico de la médula espinal, cerebelo, cerebro y retina.
Estas observaciones le hicieron pensar en la existencia de una especial sensibilidad de las neuronas a sustancias existentes en los tejidos que podrían ser causa de las abundantes transformaciones y desplazamientos o migraciones de las neuronas.
Cajal proponía que, durante la embriogénesis, estas sustancias neurotrópicas y neurotácticas se sintetizarían profusamente de una manera secuencial. El neuroblasto crecería paso a paso siguiendo las corrientes químicas existentes en el ambiente (quimiotaxis) y las señales originadas en los espongioblastos, fibras musculares, epitelios cutáneos u otras estructuras de «tejidos-diana» alejados del sistema nervioso.
Fenómenos semejantes a los que Cajal observó en el SNP ocurrirían también en el SNC y las neuronas vecinas o alejadas también actuarían como mecanismos neurotrópicos secuenciales.
Durante la embriogénesis, dependiendo del tipo y cantidad de estímulos químicos, los axones crecerían en primer lugar seguidos de las dendritas y, eventualmente, de las ramificaciones de los axones y de las dendritas. Señales más potentes podrían ser responsables de las migraciones de los cuerpos neuronales como es el caso de los gránulos del cerebelo o, también, el de algunas neuronas corticales.
Además de estas rápidas transformaciones necesarias para la embriogénesis, Cajal postuló la existencia de mecanismos regeneradores semejantes, pero a velocidades mucho más lentas, que serían utilizados para el mantenimiento de las estructuras ya formadas y para los ajustes morfológicos a medida que nuevas funciones cerebrales fuesen desarrollándose.
Además, en la vida post-embriogénica estos mecanismos neurotróficos se potencian cuando los cuerpos neuronales o sus fibras se lesionan, sea por traumatismos o por enfermedades. Estas regeneraciones reactivas son mucho más aparentes y eficaces en el SNP pero también se observan e, incluso, pueden ser estimuladas en el SNC, si aparecen en el parénquima sustancias activadoras apropiadas, preferiblemente de origen mesenquimal. Según Cajal, estas sustancias actuarían «enzimáticamente» estimulando las reacciones químicas en el protoplasma del cuerpo neuronal que conducirían al crecimiento reparativo de sus axones y dendritas.
Los impresionantes experimentos llevados a cabo por Cajal y sus colaboradores (fundamentalmente Tello y Leoz) fueron publicados en 1914 en la excepcional monografía «Estudios sobre la Degeneración y Regeneración del Sistema Nervioso». Seccionando nervios periféricos y diferentes áreas de la médula espinal, el cerebelo, la sustancia blanca cerebral o los nervios ópticos y aplicando nuevas técnicas de tinción, lograron imágenes histológicas que mostraban una intensa y rápida regeneración estructural claramente manifestada en el SNP pero mínimamente presente en el SNC.
Todos estos resultados y las teorías funcionales propuestas que anticipaban la existencia de los factores de crecimiento neuronal, se integraban perfectamente en el moderno campo de la Neurorehabilitación, que puede definirse como:
 «Normalización o intento de normalización de los niveles funcionales de los sistemas nervioso periférico y central perdidos tras los efectos destructivos de la enfermedad o trauma».
Sin embargo, Ramón y Cajal murió antes de que sus geniales conjeturas se comprobaran de modo definitivo con el desarrollo de los microscopios electrónicos en la década de 1950.
A continuación, comparto con ustedes un vídeo institucional español que sintetiza adecuadamente el formidable legado de Ramón y Cajal, vigente como todos los clásicos hasta el día de hoy: (Duración: 17 minutos)
     
Hasta la próxima amigos!!!


lunes, 12 de marzo de 2018

Neurociencias- Cambios cognitivos propiciados por la lectura



                                         Antiguo manuscrito con la épica de Beowulf

Hola amigos.
En esta oportunidad comparto con ustedes el enlace de un documental francés sobre los cambios cognitivos que se producen por el ejercicio de la lectura:


Y si quieren conocer el material desde versión más corta del documental,  pueden ingresar al sitio:





                                                                                                     Hasta la próxima !!!

domingo, 14 de enero de 2018

Las Neurociencias en el País de las Maravillas


Hola amigos.
En el día de hoy comparto con ustedes un artículo que revisa recientemente algunos de los trastornos perceptivos experimentados por los personajes del cuento Alicia en el país de las maravillas. Las metamorfosia, observados en algunos pacientes adolescentes, condujeron al psiquiatra británico John Todd, a describir en 1955 el Síndrome de Alice in Wonderland (AIWS). El artículo inicial analiza también desórdenes tales como la despersonalización y la prosopagnosia, también observables en el cuento de Carroll.
Los avances de las Neurociencias y los modernos métodos de diagnóstico por imágenes, arrojan nueva luz sobre las diferentes distorsiones perceptivas experimentadas por pacientes con este extraño síndrome.

Metamorfosia
“¡Ahora me estoy abriendo como el telescopio más grande que haya existido! ¡Adiós, pies! " Porque cuando bajó la mirada a sus pies, parecían estar casi fuera de la vista, como si se estuviesen alejando tanto”.
En el momento en que Alicia llega al país de las maravillas, atraviesa una serie de cambios metamórficos extraños, que le hace percibir su cuerpo más grande o más pequeño luego de ingerir ciertos alimentos y líquidos. 
De modo similar, además de las distorsiones de tamaño, los pacientes adolescentes con AIWS pueden experimentar cambios en la forma o distancia de los objetos y una percepción distorsionada del tiempo. Estas sensaciones pueden ir acompañadas de un aporte sensorial prolongado, como sensaciones auditivas o táctiles después que la fuente ha sido eliminada.
Las imágenes revelan que el lóbulo parietal, una región del cerebro responsable de integrar la información sensorial, es quien finalmente crea la percepción de las partes de nuestro cuerpo en el espacio (propiocepción) y conduce a pensar que es el sistema implicado en algunos de los síntomas experimentados en AIWS. 
Un estudio de resonancia magnética funcional (fMRI) de un niño de 12 años con AIWS mostró una activación aumentada del lóbulo parietal acompañada de activación reducida en las áreas de la corteza visual durante un episodio de metamorfosia. 
Se cree que cuando una onda de sobreestimulación y posterior depresión de la actividad neuronal pasa sobre el lóbulo parietal, causa una percepción alterada del tamaño de los objetos y las partes del cuerpo, junto con las percepciones erróneas de las sensaciones táctiles y auditivas, y describe adecuadamente la integración disruptiva de información sensorial y percepciones erróneas de las partes del cuerpo en el espacio.

Despersonalización
“Déjame pensar: ¿soy la misma que me levanté esta mañana? Casi creo que puedo recordar sentirme un poco diferente. Pero si no soy la misma, entonces ¿Quién soy en el mundo?”
En varios momentos de la historia, Alice cuestiona su propia identidad y se siente "diferente" de alguna manera desde la primera vez que despertó. Aproximadamente el 1% de la población del Reino Unido experimenta estos sentimientos constantemente, y sufren de un síndrome conocido como Trastorno de Despersonalización (DPD) El mismo se caracteriza por una interrupción en la integración de la percepción, la conciencia, la memoria y la identidad, produciendo un sentido del yo desordenado y fragmentado.
Este trastorno abarca una amplia gama de síntomas, incluidos los sentimientos de no pertenencia en el propio cuerpo, la falta de propiedad de los pensamientos y recuerdos, de movimientos que se inician sin intención consciente y un entumecimiento de las emociones. Los pacientes a menudo comentan que sienten que no están realmente allí en el momento presente, comparando la experiencia con soñar o ver una película. Estos síntomas ocurren en ausencia de psicosis, y los pacientes generalmente son conscientes de lo absurdo de su situación
Existe una alta asociación entre el DPD y el abuso infantil, y el inicio de los síntomas a menudo coincide con situaciones estresantes o que amenazan la vida, lo que indica que puede surgir inicialmente como una respuesta adaptativa a una situación abrumadora. DPD actúa como una especie de mecanismo de defensa, que permite que un individuo se desconecte de los eventos adversos de la vida, lo que hace que la situación sea más fácil de tratar. De hecho, se estima que el 51% de los pacientes con DPD también cumplen los criterios para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).


En varios momentos de la historia, Alice cuestiona su propia identidad y se siente “diferente” de alguna manera desde la primera vez que despertó. 
La imagen se acredita a John Tenniel y es de dominio público.

La unión temporoparietal (TPJ) está involucrada en la integración de la información sensorial para crear la sensación de estar ubicado en un cuerpo particular en un espacio particular. Además de la sensación de no pertenecer a su cuerpo, las personas con DPD también pueden tener experiencias extracorporales (la sensación de que el "yo" se encuentra fuera del cuerpo físico) y experimentar autoscopia (la percepción de ver el yo desde otro punto de vista). La evidencia de la participación de la TPJ en DPD proviene del estudio de las lesiones cerebrales, demostrando que la degeneración neuronal del TPJ produce experiencias extracorporales, posiblemente debido a la falla en la integración de la información multisensorial del cuerpo.
Las personas con DPD también tienen actividad reducida en un área del cerebro llamada ínsula anterior que se encuentra en las profundidades del cerebro y el procesamiento consciente necesario de las emociones y la creación de un sentido de agencia (la sensación de responsabilidad por sus propias acciones). Los estudios han demostrado que la activación de la ínsula anterior ocurre cuando a los sujetos sanos se les muestran fotos de su cara o cuerpo, implicando a esta área en la representación corporal y los sentimientos de pertenencia.
La reducción de la actividad basal en la ínsula anterior de las personas con DPD ofrece una posible explicación para la pérdida de movimientos automáticos y robóticos que experimentan las personas con DPD.
Otra región del cerebro implicada en la conciencia emocional es la amígdala, importante en cómo percibimos nuestro medio ambiente. Se ha sugerido que el proceso de percepción puede ocurrir por dos vías paralelas. El primero se refiere al procesamiento literal y semántico del entorno por la vía del “¿qué es?'. El segundo camino le asigna importancia emocional a esta información. 
En las personas con DPD, la vía semántica está intacta, sin embargo, la vía emocional se ve interrumpida. Esto puede hacer que los pacientes sientan que las cosas parecen de alguna manera diferentes e irreales. Por lo tanto, los pacientes con DPD pueden reconocerse a sí mismos, a sus familias y a su entorno, pero en situaciones de stress, pueden llegar a percibir como irreales las cosas que les pasan.

Prosopagnosia
“Adiós, hasta que nos encontremos de nuevo” Alicia lo dijo tan alegremente como pudo. 
“No debería conocerte de nuevo si nos encontramos", respondió Humpty Dumpty con tono descontento. "Tu cara es la misma que todos los demás, con dos ojos (lo dijo marcando los lugares en el aire con los dedos) nariz en el medio, boca abajo. Siempre es lo mismo. Ahora bien, si tuvieras dos ojos en el mismo lado de la nariz, por ejemplo, o la boca en la parte superior, eso sería de ayuda”
Cuando Alice se despide de Humpty Dumpty, este le ofrece una descripción precisa de prosopagnosia, una forma rara de agnosia caracterizada por la incapacidad selectiva para reconocer rostros. No está claro si Carroll basó la prosopagnosia de Humpty Dumpty en la experiencia de una persona real o si fue producto de su imaginación. De todos modos, este cuento ofrece una de las primeras descripciones de este síndrome neurológico en la literatura. 
Humpty describe su discapacidad para el reconocimiento de rostros familiares, a pesar de que es consciente de la organización general de un rostro y es capaz de identificar correctamente la posición de las características faciales. La prosopagnosia puede ser causada por un traumatismo cerebral (probablemente el resultado de la gran caída de Humpty), por un ACV, o por lesiones neurodegenerativas.
Las personas con prosopagnosia tienden a confiar en las características de discriminación para distinguir a las personas, como el peinado, los anteojos y la presencia de lunares o el sonido de su voz. Las personas afectadas también tienen dificultades para reconocerse en el espejo, así como para seguir las líneas argumentales cuando ven películas. Debido al hecho de que el cerebro vincula la información aprendida sobre las personas con la memoria visual de esa persona, resulta difícil para los prosopagnosicos atribuir información específica a las personas correctas y socializar normalmente con los demás. Esto puede resultar en retraimiento social, ansiedad y pérdida de confianza en las situaciones sociales, lo que se ve impulsado por la falta de conciencia de la prosopagnosia en la población general.
En una de estas condiciones trágicas, un paciente desarrolló una prosopagnosia severa después de un accidente cerebrovascular. Su condición lo obligó a aislarse de la sociedad y mudarse a un área remota para trabajar como agricultor. Aprendió a reconocer y distinguir a sus ovejas, pero nunca recuperó la capacidad de reconocer rostros humanos.
La prosopagnosia se ha relacionado con el daño en la circunvolución fusiforme, un área del cerebro ubicada en los lóbulos occipital y temporal, responsable de retener la memoria visual. Una región localizada dentro de la circunvolución fusiforme, denominada área facial fusiforme (FFA) conserva las imágenes faciales de las personas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida, y esta es el área afectada en prosopagnosia. Los estudios de fMRI han mostrado una fuerte activación de esta área cerebral específica cuando los participantes se muestran fotos de las caras, en comparación con otros estímulos visuales. 
Existe evidencia de que el área facial fusiforme puede procesar no solo las caras, sino también cualquier estímulo visual familiar en el que el cerebro tenga que distinguir entre características mínimas. Por ejemplo, un estudio comparó la actividad de reconocimiento facial de los entusiastas de los automóviles, los observadores expertos de aves y el público en general. Todos los grupos mostraron activación de FFA en respuesta a las caras. Sin embargo, el FFA también se activó cuando a los entusiastas del automóvil se les pidió que identificaran diferentes automóviles y se les pidió a los observadores de aves que identificaran diferentes especies de aves. Pareciera que el FFA se ha especializado para el reconocimiento facial, pero también se puede adaptar para distinguir una variedad de objetos familiares.
El reconocimiento de rostros no solo depende de la capacidad de hacer coincidir correctamente la imagen visual de una cara del catálogo de caras almacenadas en nuestra memoria, sino también de las emociones que asociamos con una cara familiar. Mientras que la circunvolución fusiforme es responsable del reconocimiento visual de las caras, parece que otros centros cerebrales superiores proporcionan la respuesta emocional al ver una cara familiar
Tranel y Damasio (1985) realizaron un experimento en el que a los pacientes con prosopagnosia se les mostraron fotos de miembros de la familia, figuras familiares y personal del hospital, intercalados con rostros de extraños. Aunque los pacientes informaron incapacidad para reconocer cualquiera de las fotos, se produjo evidencia indicativa de una respuesta emocional inconsciente, cuando a los participantes les mostraron fotos de sus seres queridos.
Estos hallazgos sugieren que el proceso normal de reconocimiento facial ocurre por dos circuitos distintos, el primero involucra la conciencia de un rostro particular debido a las imágenes retenidas en la FFA, y en segundo lugar una familiaridad emocional inconsciente mediada por regiones cerebrales superiores (particularmente la zona prefrontal y lóbulos parietales). En la prosopagnosia, el circuito emocional está intacto, por lo que el paciente es capaz de detectar caras familiares "inconscientemente", pero el cerebro no puede transmitir el reconocimiento desde los centros cerebrales superiores. 
Esto permite concluir que la condición de prosopagnosia parece reflejar una desconexión estructural entre las áreas del cerebro involucradas en el reconocimiento de rostros.
Palabras finales
A pesar del hecho de que los síntomas del síndrome de Alicia en el país de las maravillas, la despersonalización y la prosopagnosia pueden ser angustiosos, proporcionan información sobre los mecanismos neurales que producen procesos fundamentales, como la conciencia y la percepción, que normalmente damos por sentados. A través de ligeros cambios en la actividad neuronal en regiones relativamente localizadas del cerebro, pueden surgir fenómenos que son tan peculiares y fascinantes como los experimentados por Alicia cuando cayó por primera vez en el agujero del conejo.

(Datos iniciales: H. Barker, profesora de química y biología en Brixton, UK.)

Hasta la próxima, amigos!!!

viernes, 5 de enero de 2018

La Depresión y la falta de ideales en la sociedad contemporánea


Basado en los textos públicos y publicados por el Dr. Luis Hornstein sobre el tema.

Hola amigos.
Comencé a leer los textos de Hornstein como parte del material optativo de una de las materias de la carrera de Ciencias Antropológicas, que procuraba familiarizar a los estudiantes, no solo con los conceptos básicos de psicología freudiana, sino también con otros abordajes psicoanalíticos que incorporaban los factores culturales como causa y también alivio de los malestares sociales que aquejan a los humanos.
En el largo debate entre el valor científico del psicoanálisis respecto de la medicalización psiquiátrica, Hornstein se inclina por incorporar los factores sociales vinculados con los problemas mentales. Si acaso los largos años que Hornstein estuvo trabajando en Venezuela influyeron en su mirada culturalista no puedo asegurarlo.
Lo que sí puedo compartir con ustedes es mi percepción respecto de las diferencias entre las academias psiquiátricas venezolana y argentina, ya que fui criada en ambiente que naturalizaba los factores sociales en la génesis de los problemas psicológicos. Además, y pido disculpas por la reiteración, siempre que puedo comento cómo siendo apenas una preadolescente, al llegar a la Argentina me llamó poderosamente la atención la facilidad con que la gente común recomendaba un sedante como única salida para hacer frente a situaciones difíciles. “Tomate una pastillita” era y sigue siendo la recomendación popular para enfrentar los problemas, algo contra lo que me personalmente me sigo rebelando desde ese entonces.
El artículo que comparto a continuación, condensa algunas de las definiciones del Dr. Hornstein respecto de la génesis de toda Depresión: su definición que ubica alguna pérdida o una decepción que jaquea fuertemente la Autoestima como factor desencadenante, me parece simplemente brillante.
Igualmente notables resultan su recomendaciones sobre buscar un profesional que cumpla con las funciones del viejo médico de familia, capaz de escuchar y hasta de ofrecer recomendaciones sencillas sobre el valor de los proyectos y los ideales para transitar el atolladero de las depresiones leves iniciales antes que se compliquen. Hornstein recupera aquí el valor de la relación terapéutica tan valorada por la Escuela de Psiquiatría de Washington, y toma asimismo posición respecto de los terapeutas asépticos, distantes y omniscientes.
Espero sinceramente que el material compartido les sirva de utilidad. (Las imágenes que acompañan las frases de Hornstein ha sido elaboradas por mí de forma manual)


Depresión, la cara oscura de la intimidad contemporánea

(por Luis Hornstein)

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.)declaró recientemente “Se espera que los trastornos depresivos, en la actualidad responsables de la cuarta causa de muerte y discapacidad a escala mundial, ocupen el segundo lugar, después de las cardiopatías, en 2020” Las depresiones se ubicarán, como causa de discapacidad, por delante de los accidentes de tránsito, las enfermedades vasculares cerebrales, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las infecciones de las vías respiratorias, la tuberculosis y el HIV.  
El siglo XX fue conocido como la Era de la Ansiedad. En cambio, el XXI va teniendo su propia etiqueta: la Era de la Depresión. Los datos internacionales demuestran que cada nueva generación tiene más riesgos que sus padres de sufrir una depresión importante. Esos informes consideran la depresión como una verdadera “enfermedad social”. Afirman que después de la sociedad industrial y del hastío, ha llegado la “sociedad depresiva”.
La Depresión como “mal del siglo” resulta como producto del estrés, del hastío y de la falta de ideales de la sociedad contemporánea.
Grados de Depresión
La depresión puede ser leve, moderada o grave.
Lo que nos interesa compartir aquí son las conclusiones de un megaestudio publicado en 2011 en el J.A.M.A. (The Journal of de American Medical Association, vol 3 Nº 1). Allí sostienen que hay poca evidencia que los antidepresivos tengan efectos farmacológicos específicos comparados con placebos para pacientes con depresión leve y moderada, según la Escala de Depresión de Hamilton que mide la severidad de la depresión.     
                           
En el primer grado, la persona enferma se autopercibe como incapaz de hacer frente a la mayor parte de sus actividades cotidianas.
En el segundo, a la sensación de no poder cumplir con las responsabilidades, se le suman dificultades concretas para trabajar, para concentrarse, para tomar decisiones. Los errores laborales se hacen más frecuentes.
Finalmente, la depresión grave afecta casi por completo el día a día de la persona. Darse un baño o ir al trabajo se convierten en una tortura. Es aquí cuando no sólo las ideas de suicidio, sino también las tentativas, aparecen con más frecuencia.
Las depresiones: entre la bioquímica y la historia personal
¿Cuáles son las causas de las depresiones? Se observa, sin duda, un desequilibrio neuroquímico. Pero también deben considerarse otros factores como la herencia genética, la situación personal, la historia, los conflictos, la enfermedad corporal y las condiciones histórico-sociales. Un mínimo recaudo requiere de evitar los reduccionismos y precaverse de las opiniones de empresas interesadas.
Hornstein insiste que los distintos grados de Depresión son algo más que un trastorno químico. Resultan de una alteración de la autoestima en el contexto de los vínculos y los logros actuales.

Propone analizar caso por caso. Se hace evidente la intervención de la causalidad biológica y de la cultural en el desarrollo de la depresión.
Es cierto que la bioquímica puede aliviar las depresiones graves, y que la industria farmacéutica suele presentar sus psicofármacos como panacea. Pero la terapia de ninguna enfermedad mental debería estar en manos de una industria.
Postular que las depresiones son solamente biológicas es científicamente falso. Las depresiones tienen que ver también con el desempleo, la marginación, la pobreza extrema y la crisis ética. El maltrato social genera duelos masivos y traumas devastadores que hacen zozobrar vínculos, identidades y proyectos, personales y colectivos.
Suponer que la depresión no es más que algo químico es como suponer que el talento o la criminalidad son exclusivamente químicos, dependientes de alguna pastillita.

Sin embargo, el misterio del bienestar psíquico no se reduce a la bioquímica. La vida tiene la estructura de una promesa, no de un programa. El porvenir de cada día muestra el rostro de lo imprevisible y lo desconocido. El precio de la autonomía suele conducirnos a un lugar distinto al esperado. La excitación o la incertidumbre de lo que nos espera, son superiores a la regularidad de un placer programado por la bioquímica cerebral.
Clínica de las depresiones
Las depresiones nos confrontan con los enigmas del individuo derivados de la sociedad actual: oscilaciones intensas de la autoestima, desesperanza, ausencia de proyectos, crisis de ideales y valores y trastornos físicos.
Los deprimidos presentan en diferentes grados una visión pesimista de sí mismos y del mundo, un sentimiento de impotencia y de fracaso, simplemente no encuentran motivos de deleite.
Los especialistas advierten sentimientos de culpa, dificultades de concentración, pérdida de apetito y pensamientos de muerte o suicidio. Se sienten abrumados por cierta desesperanza que les impide contar con la energía necesaria para formular nuevos proyectos. Porque el futuro, a diferencia del pasado y del presente, tiene que ser inventado.
Para atender la Depresión, hay que entender la relación entre el sujeto y sus ideales.
La Autoestima, entonces, aparece jaqueada por la historia personal, las realizaciones, la trama de relaciones significativas, pero también por los Proyectos individuales o colectivos. Cada proyecto proporciona a la autoestima una dimensión de futuro que nutre el presente. La Autoestima resulta permanentemente acosada por metas personales desmesuradas, que conducen a la incapacidad de satisfacer adecuadamente las expectativas de sus ideales.
Hacia la recuperación del viejo médico de barrio
Los pacientes depresivos requieren innovación. Hay que lograr experiencias que le faltaron en sus primeros vínculos, paternos o terapéuticos, generalmente recordados con temor y desilusión. Ningún abordaje aislado puede contrarrestar eficazmente la depresión. Postular al diálogo implica recuperar aquel médico de barrio que combinaba diagnósticos con amistosos consejos.

No es tarea imposible encontrar al médico, psiquiatra o psicólogo que dialoga. Será la oportunidad de hablar de su sufrimiento, de integrar sus síntomas en una historia personal, de elaborar proyectos y celebrar el cumplimiento de diferentes metas que fortalecen la Autoestima.
Encontrar el profesional que dialoga y combina diagnósticos con amistosos consejos permite establecer un pacto entre dos personas, conscientes de sus límites y en un contexto de respeto mutuo, que intentan encontrar juntas la mejor cura posible.
Hasta la próxima amigos!